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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

EL ALCALDE Y LA TONADILLERA

EL ALCALDE Y LA TONADILLERA

Gitana, ¿tú me quiere?

-Maj que a mí.

Y así el alcalde corrupto y la tonadillera afónica fueron aireando su amor y sus dientes por todas las geografías españolas e, incluso, allende los mares del extranjero. Pero un día fueron fatalmente separados, el destino hizo que al pobre servidor de la patria se le encontraran orondas bolsas de basura lleneticas de billetes de euros a cienes. La cárcel, la trena, el penal y, hasta incluso el talego, abría sus enrejadas puertas para cobijarle en su seno de precarios lujos. La tristeza los embargó lo suficiente para hacer un par de exclusivas y unos posados robados en la intimidad de sus lágrimas. Allí andaba la pobre tonadillera llorando sus coplas y arrastrando sus volantes y peinetas por las huertas de España, mientras el alcalde planchaba las perneras de sus pantalones para ajustárselos a las axilas con la comodidad propia de los presidiarios burgueses. Pero un día cualquiera de gélido invierno, como por arte de talonario o aplicación de la ley mágica, el corrupto mandatario reaparece en la calle buscando a su amada y una entrevista millonaria que siga engordando su secreta cuenta en un paraíso fiscal; pero la tonadillera, cansada de esperas inútiles, harta de planchar pijamas en la soledad de su lecho virgen, de forma inesperada y, casi casual, se nos fue, como intrépido Colón ignorante y aventurero, a descubrir las Américas profundas de la devoción sin límite, a cantar sin voz esas coplas insistentemente machaconas de las que nunca recuerda la letra porque, como decía la otra, "se le gastó el amor... " pero de no usarlo. Y aquí los tienes, separados por medio planeta y kilómetros de páginas escritas en su nombre. Al pobre corrupto aún le quedan penas pendientes, a ella le quedan pendientes para sus orejas y las penas se las llevó el viento entre las bolsas de basura millonaria; mientras tanto sigue bordándole, entre copla y copla, el ajuar a su orondo niño, pero esa es otra historia.

 

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4 comentarios

margee -

Pues que pena que se pierda dignidad y afectos sinceros por dinero...siempre dije que eso de llamar "estrella " a un mortal..es pecado..los hechos hablan solos...
Para ti mis sinceros afectos !

manuel rubiaes -

Pues has parido una estupenda crònica rosa con la ironìa que estos engendros malandrines se merecen, osados sinverguenzas que aora van por la vida de llorones...Bah..., mediocres con ìnfulas...

Vino y besos

Aurora -

Qué triste historia de amor...amor al dinero, jajaja me río por no llorar, me río porque tienes más salero escribiendo que la tonadillera cantando coplas, y me río a pesar de la vergüenza ajena que me producen estas y otras historias.
Un beso guapetona

capitán garfio -

Diantres,diantres,¿pero...que me estas contando?,
es la primera noticia que me llega,no había oído nada hasta ahora...sobre esta historia,me dejas de piedra.
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