BIENVENIDOS
Bienvenidos al hogar de mi alma.
A esta casa de paredes transparentes
hiladas en los versos que mi memoria rememora
con descarnada sutileza.
Bienvenidos a la piel y al deseo,
a la viveza ignota y al olvido eterno.
Aquí me descarno, una vez más,
y os invito a recorrer mis pasillos donde,
desde hace años, siembro la albahaca azul de los ignorados;
si me ayudáis en la recolecta,
os prometo elixires de imaginaria perpetuidad.
Bienvenidos.
Esta es vuestra casa.
La puerta está abierta.
SACRA LEAL