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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

SINDICATO BERGERAC

DESAMORES Y GUERRAS A PARTES IGUALES

DESAMORES Y GUERRAS A PARTES IGUALES

Descolgué el teléfono después de atravesar una avenida de sauces miméticos y paisajes oscuros como túneles de lluvia.

"¿Cómo estás?", me increpó dulcemente mientras horadaba, con su escalpelo de luz, en mi marchito corazón recién descosido.

"Acabo de darme el último bocado en la vena que desciende hacia el sur de la esperanza", le contesté, sabiendo que a él nunca le interesaron mis ingeniosos versos de gourmet suicida.

"Sólo quería decirte que todavía te amo", aulló frenético como un guión para actores muertos.

"Yo tampoco" y colgué, con la seguridad de haber ganado la última batalla. Ahora sólo tocaba rearmarse para la guerra final.

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EL DESEO Y EL HAMBRE

EL DESEO Y EL HAMBRE

Entrar en tus piernas como en la cocina secreta del imperfecto almíbar, con la voracidad temprana del primer aliento y la sazón justa del perpetuo olvido. Entrar reptando con la saliva lívida de las bocas hambrientas y encontrarme con tus brazos, como despensas repletas, llenándome con los merengues precisos y las voluntades sin nombre. Ser, como sin querer serlo, una sola boca detenida en el instante que precede al beso, anegada de caricias invisibles entre un holocausto de salsas con el agridulce exacto. Y abrir, junto con las caderas, el primer recetario del mundo. Un primer envite suave, como un baile de cuchara sobre las legumbres fieras... Los ojos rodando, plenos de pimienta, sobre el espesor innato de la memoria y vuelta a buscar el eje desde donde se agota la sed y se alcanza el cielo. Después, exhaustos de luz y latido, nos desmoronamos sobre los fogones indecentes del olvido para retomar aliento y vida una vez más.

TODO LO QUE NO SE DICE

TODO LO QUE NO SE DICE

Todo lo que no se dice se queda temblando en los estambres del azafrán, en la mimética hoja del orégano, en la persistente raíz del tomillo que busca el sur perfecto de una brújula enamorada del viento en su imperfecta cordura.

Todo lo que no se dice iverna en el furor de las cañerías agridulces, en la dualidad de los guantes enhebrados con lana de distancia, en las alfombrillas tenaces de los coches sin rumbo que inventan rutas hacia el norte de la luz.

Todo lo que no se dice acaba oculto en los baúles de la tristeza como leves pinzamientos en las vértebras del miedo, como cáusticos sollozos que buscaran la muerte sobre las fosas vacías de huesos y besos, frente al tétrico holocausto de los abrazos inventados.

Todo lo que no se dice, amor: jirones de naufragio sobre los caudales secos de la memoria.

CLASE DE LENGUA EN UNA NOCHE DE VIERNES

CLASE DE LENGUA EN UNA NOCHE DE VIERNES

El silencio,

   a menudo,

      es una bendición

solo apta para desgramaticados...

Así que, mejor,

ves afilándote el verbo

que yo te traigo el sustantivo

listo para estrenar.

Después,

   si quieres,

riega los adjetivos con lágrimas y tildes

que yo acabo de peinarme todos los adverbios

y siempre,

              el lugar y el tiempo

                 es aquí y hoy.

LEVE HOMENAJE A JAPÓN

LEVE HOMENAJE A JAPÓN

日本にとって   (Para Japón)

Y al final siempre queda este silencio de almendros

como quejidos invisibles del olvido.

         Y los muertos lejos,

recogiendo las migajas del llanto

sobre los párpados yertos.

YO TAMBIÉN

YO TAMBIÉN

Llegó detenido sobre un alambique de cebada y humo,

me dejó los ojos sin luz en los bolsillos

y como con un calcetín recién afelpado

le dio la vuelta a mi estático corazón de camelias insomnes.

Me dijo tantas veces adiós que lo convertí en un himno

sobre las destartaladas aceras de los sábados imaginarios

en los que la sangre flotaba reverdeciendo los besos.

Ayer mismo, al mirar los calendarios estáticos, susurré un verbo

conjugado entre los brotes líricos de la memoria azul y virgen.

Hemos tenido tanta noche para odiarnos...

"¿Te he dicho alguna vez que te quiero?"

                        ... Yo también te amo.

SEGUIR, PESE A TODO

SEGUIR, PESE A TODO

Un paso… otro…

La luz… el ocaso.

Una gota de lluvia que embellece…

El último resquicio de verano sobre una bicicleta sin pedales.

El otoño alfombrando avenidas rotas…

Tus ojos desmembrando pájaros heridos.

Y otro paso… y otro…

Una sed de pozos despojados de luna…

La vida allá lejos, rozando los trópicos de la cordura.

Me arrepiento y caigo como un alud de sombras

que buscara el olvido en su propia soledad,

en su eterno destino de desaliento insolente.

Dos pasos… a veces la huella retrocede…

parece como si quisiera comerse el olvido de un bocado

tras la tórrida ventana donde las gaviotas buscan

restos de saliva sepultada.

Caminar avanzando más allá de los ojos

mientras los brazos se quedan rememorando

la caricia suprema de la primera vez.

LA RISA...TÚ...LA VIDA...

LA RISA...TÚ...LA VIDA...

Cuando la risa embellece las neuronas,

las mangas se engalanan de caricias

y los dientes visten besos

como bocados de lluvia.

Entonces llegas tú, navegando la premura,

con el levante agitando el velamen de mis ojos

y el sueño se detiene en el vértice dulce

de un calendario sin tiempo.

Se abren las puertas en bandadas rítmicas

y el día aplaude sobre los balcones coronados de brisa.

Cuando la risa embellece las neuronas...

cuando llegas tú...

cuando llega la vida...

A PESAR DE TODO, SIEMPRE, LA ESPERANZA

A PESAR DE TODO, SIEMPRE, LA ESPERANZA

Hoy quisiera llorar sobre las cascadas de lodo que encumbra el silencio de las fosas vacías; derrumbarme en oleadas ígneas de pestilente cordura; nacerme de nuevo sobre el caótico despertar de los olvidos, para así inmolarme como las beatas cobrizas que sueñan ser vírgenes adúlteras sobre un paisaje de espinas y estigmas. 

Hoy quisiera clavarme un puñalito dorado impregnado de acíbar, carámbanos y hambre. Desfilar por las sombras con una patética imagen de mi propia soledad devorando fantasmas, como lombrices de lluvia, para inventarme un karma lleno de altares y arcángeles desmemoriados.

Pero acabo de mirarte a los ojos, como quien descubre Ítaca más allá del finito, y me reclino a besarme la esperanza, tras amamantar el susurrar de un niño. Que aquí, sobre mis manos de lunas debilitadas, crecen auroras sin nombre ni pregunta. Debe ser el milagro de la vida o quizás este viento sin nombre que despeina esperanzas alerta más allá de la sombra. Debe ser esta enconada pasión por encontrarte, desnudo y virgen, sólo para mí, sólo para el mundo.

NAUFRAGIO Y OLVIDO

NAUFRAGIO Y OLVIDO

Recién amanezco naufragando en tus ojos,

la sed tiene nombre de silencio bravío

y allá sobre el margen de los ríos sin nombre

la vida abandona su letargo de espejos.

Acabo de llevarte un ramo de amapolas

sobre el costado ambiguo de las enredaderas

para que nunca olvides el llanto de los dedos

que acicalan sombras desde el olvido.

SER SILENCIO

SER SILENCIO

Volver al origen. Ser silencio, barro, olvido prematuro sobre la sed sanguínea de los arcángeles enamorados. Terminar de ser. Respirar. Existir. Olvidar. No ser. No decir. Enmudecer sobre los alambiques de la existencia y dejarse desvivir entre los enramados de la felicidad innata que engalana balcones con la liviandad fugaz de una existencia vacía. Renunciar al latido por amor. Mutilar la voz por amor. Obligarse a amar por amor. Volver al lecho transparente del concubinato para desmembrar pétalos ínfimos como vientres maternos para, luego, esperar que un vacío de océanos iguales venga a besarme los pies y así haber cumplido el decreto de esta vida vacía en sus entrañas, pétrea y magnánima en sus orígenes más inútiles. Y que en una lápida, igual a todas, alguien venga a depositar flores de plástico sin polen ni semilla mientras una oración, ya sin sangre, intente redimirme de tanto pecado congénito. Volver al origen, ser silencio y olvidarse del mismo nombre como quien firma su propia sentencia de muerte a escondidas del mundo que grita verdades a medias.

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MÍRAME

MÍRAME

Mírame,

vengo con un pecho en la mano

y el olvido en un ojo,

la nariz que ahuyenta nidos de gaviotas

y un aroma a violetas marchitas

entre la última sílaba y la impúdica garganta.

Mírame,

casi empiezo a renacerme, ser página primigenia,

y me vuelvo eterno epílogo

sobre la sed de un mundo que decae sobre un fin permanente.

EL AMOR...DISTINTO...EL AMOR

EL AMOR...DISTINTO...EL AMOR

Desde el vértice imprevisible del amor distinto,

renaciendo desde el olvido y la derrota,

más allá del flujo sanguíneo y la añoranza,

vuestro recuerdo emerge en oleadas de espuma ígnea

sobre los cristales líricos del silencio íntimo de las fosas.

Aquí queda el latido, adormecido en sus trópicos lunares,

reverdeciendo el trigo y la esperanza,

empuñando banderas enamoradas hacia la libertad del viento,

hacia el oscuro presentimiento del gozo sin nombre ni boca.

Dejad que la luz, aureola de vida, os nombre entre los huesos

con los apellidos de la eternidad naciente

que aquí está el sendero, entre azulados meandros de galaxias,

esperando la huella que anuncie ese perdón que os redima

de la eterna soledad de los desheredados.

MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS

MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS

Ya me viene quedando pequeña la mirada para tanto horizonte lleno de lluvia.

Diminutas mis manos que naufragan sobre el eterno nacimiento del hilo de seda.

Hermético mi olfato ante el inminente brote de primaveras guisadas en el fogón de la vida.

De tanto paladear las costuras al calendario, mi lengua sabe a azufre y azafrán reprimido.

Y el sonido ensordece, magnánimo y caótico, ante la levedad del mundo y sus promesas.

Ahora, con media vida en las entrañas, suelas gastadas y cucharas vacías,

sólo me queda encontrar el sexto sentido y así saber que, más allá de las fosas hambrientas existe un halo de increíble cordura.

ES LA LLUVIA

ES LA LLUVIA

Algo tiene la lluvia en sus clarividentes ventanales,

algo de liviano, enamorado y taciturno,

todo de eternidad que crece en oleadas de luz

sobre los yermos paisajes de la historia.

Es el maná que evoca fuentes sobre el yermo velatorio de los nombres,

entre el cáustico atardecer de las sombras

que sobre las lápidas del llanto resumen el olvido de la noche.

Es la lluvia que todo purifica a su paso,

eleva y engrandece, desnuda y enamora.

Es la lluvia, el resto, huella baldía

de los ensueños desolados de un invierno roto por el viento.

TIEMPO DETENIDO

TIEMPO DETENIDO

Aquí se queda el tiempo,

levitando en siniestras volutas de humo enamorado,

renaciendo desde la aurora boreal de la desidia,

acampándose en las arterias infructuosas del olvido.

Se detiene aquí, halo ínfimo,

en la santidad impertérrita del latido

con su eterno caos migratorio de beso detenido.

Porque somos, en la efervescencia breve del llanto,

el acontecimiento casual que sigue amando, a pesar de todo.

SE HIZO LA PALABRA

SE HIZO LA PALABRA

Son los minutos de incertidumbre y olvido, la alegría previa al llanto repentino que surge, de repente, sobre las avenidas pletóricas de las indecisas lágrimas.

Es esa desazón que levanta las cortinas tras las que se esconde la esperanza, el picor involuntario entre los recodos de la memoria, la interrogante colgando sobre las ventanas marchitas o ese gesto impreciso de saberse flotando en la soledad del tiempo.

Es el eterno crepúsculo que precede a la noche eterna del telón caído, al profundo pozo del silencio que invade las butacas llenas de corazones hambrientos de lumínica palabra, es esa eternidad de segundos que se dilatan, miedo adentro, por el proceloso océano de un olvido perpetuo.

Y, de repente, el alba de los focos deja caer su amanecer inmenso sobre el páramo cáustico del escenario y la vida invade el vergel de las bocas que estallan en incombustibles hogueras de eternidades remotas. Y se hizo la palabra sobre la fragilidad de los corazones vacíos.

BALADA PARA LA MADRE VIVA

BALADA PARA LA MADRE VIVA

          Para ti, Ángela

Déjame un recodo,

la suave planicie de tu aliento

y tu útero hermético un segundo más.

El ámbar y la lluvia,

el silencio,

el responso,

la homilía frutal de tus enconadas soledades

y ese tacto a melocotón agridulce

enarbolando aromas de limón exprimido de vida.

Déjame que te invente,

toda luz,

toda día,

para así eternizarnos más allá de las camas vacías.

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EL SILENCIO

EL SILENCIO

El silencio ruge como un animal herido

que huyera del olvido hueco de la palabra sin voz.

Es un pensamiento que se queda quedo,

alumbrando el vacío, afónicamente incierto,

oscuro en el beneplácito de los pozos,

recatadamente lírico en la beatitud de los sabios olvidadizos.

El silencio, a menudo, es la música de un pentagrama azul

donde la vida baila eternos valses de esperanza.

PARAÍSO CIEGO

PARAÍSO CIEGO

Y al final te quedas siempre, temblando,

en cualquier lugar del deseo o la memoria

como un inalcanzable pájaro de alas purpúreas...

Y yo aquí, infame escarabajo,

devolviendo el vómito a la sed del mundo.

Yo quería encontrar el paraíso a través de tus ojos

pero...

"No hay luz sin oscuridad",

me dijo un sepulturero antes de echarme el último responso de tierra.

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