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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

JUAN GELMAN

JUAN GELMAN

Para eso deben servir las rancias condecoraciones, los herméticos discursos reales y los telediarios de mediodía. Por más que me afano en abarcar el mundo del verso con los brazos inciertos de mis limitadas articulaciones, se me escapan sílabas precisas y amorosas, rimas ciertas, verdades masticadas, a medias, entre las ensaladas del agrio tránsito y el almibar del profundo despertar. Reconozco que no conocía a Juan Gelman, (ayer le entregaron el Premio Cervantes), pero su rostro menudo, su prominente esperanza, su lucha arraigada en el dolor, me devolvió al Edén de las grandes verdades poéticas. Hoy me siento feliz con esa alegría callada, con la sonrisa solapada y la esperanza entreabierta. Hoy encuentro, en sus versos y en su vida,  un motivo más para debatirme con la espada de la gramática. Bendito seas Juan Gelman, bendita sea tu voz, tu lucha, que es la nuestra,  y bendita y eterna sea, por siempre,  la semilla imperecedera de tu palabra.

Arte poética

Entre tantos oficios ejerzo este que no es mío,

como un amo implacable

me obliga a trabajar de día, de noche,

con dolor, con amor,

bajo la lluvia, en la catástrofe,

cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,

cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,

las lágrimas, los pañuelos saludadores,

las promesas en medio del otoño o del fuego,

los besos del encuentro, los besos del adiós,

todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,

rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

             JUAN GELMAN   de "Velorio del solo"

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