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DESTINADOS A VIVIR

Arrecian corazones escarchados de esperanza
por las avenidas donde aún las manos
se buscan bajo los abrigos
el pálpito inicial, primero y milenario.
El hombre transita edades de humo,
fugaces historias,
rutas accesibles al deseo y a llanto
mas cada huella, en su turbio deambular,
es el vestigio exacto de un destino en tránsito.
Y van, vamos, palpando todo cuanto nos rodea
con lo párpados apenas despiertos
a las primeras luces de mayo,
intentando beber en cada sorbo nuevo
la dulce ambrosía de la eternidad.
Estamos destinados a vivir este hoy,
este minuto, este segundo irrepetible,
porque arrecian corazones escarchados de esperanza,
y las manos aún encuentran bajo el abrigo
el pálpito inicial, primero y milenario.
MUJER EN TRÁNSITO

No podría retener, aunque quisiera,
el frutal capricho de tus brazos,
los pámpanos encaramándose
hacia el tibio temblor de los astros
que ya muestran la desnudez primera,
la temprana sazón,
el lumen perfecto y el azúcar.
Ya vienen reventando de gozo
los fiordos azules que remansan tus dedos
entre un oleaje de mieles cercanas
y cauces de ambrosías.
Es imparable el néctar crepuscular de este orto
mientras abrazan en cascada
este pretérito alumbramiento
de mujer e tránsito.
RECONOCER TU NOMBRE

Para que yo reconozca tu nombre,
alambique desbordado de néctares agridulces,
tendrá que eclosionar la distancia
sobre un holocausto de íntimos atadeceres.
Aquel paraíso, con su soleada manzana,
con su pecado y su hambre,
con su valle de lágrimas sinuosamente pétreo,
desoladamente obtuso y profano.
Para que yo reconozca tu nombre
tendré que morir de nuevo,
agonicamente perfecta,
santificada en el silencio de los ataudes azules.
Tendré que encontrarte sentado a la diestra del hambriento,
a los pies del apaleado y perseguido,
lamiéndole la herida a esa mujer olvidada
en la violación del intento por respirar, un siglo más.
Para que yo reconozca tu nombre
tendrás que resucitarme, junto a Lázaro,
tendrás que perdonarme, perdonarme y amarme
como yo todavía no lo hago.
MI CASA

Mi casa es pequeña, amable y reutilizable en los momentos más álgidos de la ternura.
Sabe a orégano y a nueces,
a desinfectante armonía
o a sollozo escondido en los altillos
donde se agazapa el invierno al llegar mayo con sus frutos.
Es así: manejable como una taza de café desportillada,
ambigüa como una servilleta de flores hecha de papel y seda,
eterna como el rebozado de mi abuela y los rollitos del ’chino’ a domicilio.
Mi casa palpita con su propia esencia y su única arteria
(esa delicada tubería donde se enamora la crisálida de ese grifo imponente),
Se viste anárquica y voluptuosa, sencillamente mísera en las esquinas
y espera, paciente y enamorada, a los invitados precoces de la esperanza.
Sólo admite sueños y sonrisas las venticuatro horas,
las penas, como la madrugada, las guarda hasta salir el sol por detrás de las cortinas
y siempre descuelga el teléfono con alegría aunque no llame nadie.
Es mi casa... el hogar donde mi alma se viste de lluvia y se desnuda de tormenta,
el cobijo donde mi corazón encuentra la esencia de mí misma, el futuro de mis ojos.
LA ESPERANZA DE MIS ANCESTROS

El mundo parece esponjarse, se contrae y expande en el íntimo latido de la sorpresa.
Estoy aquí, respiro y el mañana es sólo la utopía que me invita a vivir este segundo irrepetible.
Mi nombre tiene la validez que imprimen mis neuronas al rozar la luz del descubrimiento
y busco eternidades de humo donde desenredarme de la nostalgia que da el no vivir.
Ven, deja que firme en el libro de los enamorados
para que la historia sepa que sigo luchando desde la esperanza de mis ancestros.
SIGO AQUÍ... SIEMPRE

A veces vamos, venimos, nos quedamos durmiendo en los alambiques de la memoria, nos inventamos fugaces y etéreos. Vivimos en el silencio de la espera como sollozando avenidas de fructíferos holocaustos. Estoy aquí, aunque parezca que ando ausente en las transparencias de la quietud, ando vivo y desnuda entre los impúdicos vaivenes del azul más profundo. Por fin soy un latido que emerge desde el humo y la manzana, desde el pozo donde se enhebra el vacío en realidades ocultas, desde la temeridad del ambiguo miedo a la alegría. Estoy siempre, aunque parezca que he fallecido para la voz, renazco entre hogueras de sílabas agrietadas que llevan nombres de hombres y cometas. No me voy porque la distancia no es mía, ni es mío el desaliento, ni me pertenece la definitiva quietud de los muertos. Me quedo aquí con vosotros, tejiendo arterias entre los músculos cansados, entre sed infinita de vivir más allá de todo ocaso, de toda lágrima.
SIEMPRE LO MISMO

Huele a incienso,
a cera derretida sobre el asfalto caliente,
a oración y pecado, a culpa, a blasfemia,
a olvido entre el humo de la intolerancia.
Huele a silencio y a arrogancia,
a estatuas carcomidas por un llanto
que incinera libertades amplias
como espíritus enamorados.
Huele a la misma herida de todos los siglos,
al mismo liviano catecismo de todos los ocasos,
a la misma soledad inquisidora de todos los pecados.
Mientras tanto, un perfume de esperanza
van rezumando las putrefactas alcantarillas
donde seguimos inventándonos un mañana
lleno de olvidos y amores perpetuos.
SOMOS

Resulta que hay días que nos cansamos de ser infelices
y salimos a la calle a bebernos la luz,
a cruzar las alamedas con los ojos vendados,
con la segura certeza de la inmortalidad plena.
Salimos desposeídos de nombres y fechas,
de límites orgánicos que nos prohíban el latido,
de cadenas pésimas que aceleran la soledad
a golpes de llantos prematuros.
Somos, en la eternidad del beso,
la sangre que perpetuará un alud de huesos enamorados
porque estamos vivos frente al olvido,
porque todavía somos palabra y verso,
luz infinita al fondo del túnel de la vida.
LA LISTA DE CONTACTOS

Estoy queriendo anunciarme con la brevedad
de un insulto despiadado y preciso,
con la contundencia de un beso que enhebra
hierbabuenas y olvidos,
con el cínico andamiaje de un desolado cartílago
que acaricia la tristeza venidera.
Por eso he venido con la lluvia sobre el iris
y el corazón entre las piernas.
La venta es sólo cuestión de tiempo,
además siempre quise aparecer en la lista de contactos,
explosiva y lasciva,
aunque sea mentira.
RENACIMIENTO

Cuadro de Cali Rivera
Sonreír hacia adentro
con la dulce presencia el abrazo perdido
que encuentra clamores en la línea del beso.
Enamorar el aire
que arrulla arboledas de luz
entre las espigadas auroras.
Retormar la vida
en la frontera del deseo,
en la ígnea espesura de la esperanza.
Liberarse del yugo del tiempo
y nacer, nuevamente,
dentro del útero del verso.
MUJER HERIDA

a las mujeres víctimas de la violencia de género
Vengo herida
desde la soledad perversa del viento
que va despeinando auroras
en el horizonte de la esperanza.
Vengo herida,
lacerada por la daga silente
de una tristeza remota,
virginalmente antigua.
Vengo herida,
deshenebrada y ausente,
oscura en la forma de las retinas,
acuciada por el llanto en sus olvidos.
Vengo herida,
carnalmente desgajada por la luz
que incinera voluntades de humo
entre columnas de leyes baldías.
Vengo herida,
hambrienta e libertades profundas,
de amnistías óseas para mis besos,
de vuelos ilesos e infinitos.
Vengo herida,
herida y nocturna,
herida y lejana,
herida y naufragada.
Sólo tú, amor, no amándome
me traerás la vida,
nuevamente,
al sur de mis pupilas.
(Este poema forma parte de la exposición que Hidra tiene en el Form de Petrer, hasta el 15 de marzo)
TIEMPO DE DUDAS

Es que ya no sé si quiero ser prostituta o
si quiero ser virgen.
El amor tiene vértices,
como espadas enamoradas,
puñales que inventan heridas como lirios
en el oculto sollozar de los balcones.
Es esta pétrea de soledad de nomberes,
cortinas que ocultan el aullido de la luz.
A estas alturas ya no sé si quiero
ir al paraíso o al infierno,
al norte de tus brazos
o al lejano sur que dibujan tus nalgas.
En el tiempo de las dudas lo mejor es
dejarse llevar por la sed,
por los semáforos en rojo
y por la tempestad cárnica de los besos,
ya vendrá, algún día, la única certeza,
la de la muerte.
EMPEZAR A MORIR

A veces se empieza a morir despacio,
casi como desdentándose en el lácteo arrecife de la lluvia,
en este abrazo que nos encuentra, ingénuos,
en la oscura prestancia del infinito.
Se empieza a desvivir lentamente
arropada bajo el magma del aburrimiento y la hambruna,
incubando tempestades de olvido perenne
en las sutiles soledades de los pozo vacíos.
Y entonces, como sin nombre,
se inyecta la vida de interrogantes sin preguntas,
de ocasos sin horizonte,
de adioses sin despedida.
¿Qué oscura desazón traerá el filo de su guadaña
en el instante infeliz y copioso de la muerte?
Se empieza a fenecer cuando
sólo quedan puntos suspensivos en la esperanza.
EL VIENTO

Reconozco este viento que me lleva,
que me eleva la falda
y me despeina las retinas.
Este mismo que anda desenfundando farolas,
desenraizando balcones,
abriendo ventanas a la sed del olvido.
Reconozco este viento,
lleva mi nombre eclipsado
en los lagares de la mimética historia
como un alguacil enfadado con la promesa
de la libertad sin demoras.
Reconozco el viento de los pobres,
esta oleada que nos desviste de llanto,
el siroco fugaz, tempestad adentro,
que inmortaliza humanidades al desnudo.
A pesar de ausentarme, tantas veces, del paisaje
hoy vuelvo con los iris anegados de arena
para amarte así: libertina y febril como el viento.
NOCHE CERRADA

El amor se impregna de paradojas inocentes:
las manos que se buscan y se huyen,
los brazos que, excitados, caen al vacío de los huesos
y ruedan, invertebrados, como peces tropicales
en los glaciares del silencio
y otros brazos, los mismos que ansían
van reverberando el gozo de la primera luz.
Los ojos que se miran y se huyen,
se escapan entre dédalos de olvido
donde el hombre huye de su conciencia.
La piel, erizada en la primera espina,
azul y primigenia
de los deseos dormidos,
se enfrenta al valle silencioso
de la túnica mortecina del desencuentro.
Se buscan. Se desean.
Ignoran el latido y su constancia
y la eterna costumbre y esa prisa
de querer encarcelar un encuentro
en la eterna despedida de los muertos.
Se sueñan, se respiran sin palabras
y siempre están lejos,
y siempre están cerca
como si el mundo sólo fuera un pañuelo
de eternas lágrimas sin concebir.
Las manos, los brazos, los ojos, la piel...
el corazón lanza el mensaje,
el corazón lo recibe
pero ya es noche cerrada
para estas cosas del amor.
EL DESEO EN LA CONFUSIÓN

El deseo es una ciénaga
con lecho de rosas
por eso a menudo
nos confunde la vida
llamándolo amor.
MUERTE CRECIENTE

Pétreo abrazo de amante milenario,
bocas desean, lava repentina,
sobre la extensa y cárnica colina
de este mármol exangüe y lapidario.
Más lejos del día, del calendario,
el amor denso sobre el tiempo mina,
se hace ave, canora golondrina,
luna, eterno grito libertario.
Y es más grande la pasión desbordada
por los poros sangrantes del silencio,
más intensa la órbita surcada
del verbo sin palabra conjugada,
que en esta quietud de silente imperio
la muerte crece en vida engalanada.
¡QUÉ PEREZA!

Me da mucha pereza codearme con los altos estamentos,
hablar de la cuadrícula perfecta que dibuja el soneto en el pentagrama de la poesía,
de los intereses bancarios en los devenires de la bolsa de Tokio
o la decadencia inminente de la fe en todas sus vertientes verdaderas.
Yo soy más de los proverbios que inventan las temibles verduleras,
de los arrabaleros efluvios que disienten los bolsillos vacíos,
de la ecuánime soledad que justifica cualquier pecado en las calle de un viejo mercadillo.
Hablar por hablar, sobre todo mal, me resulta cansado, lacónico, imperfectamente deshumano,
la oratoria vacía me predispone a la ira, me abotarga los intestinos, me incita a la nausea del olvido,
y son las almidonadas camisas engarzadas en falsa seda las que me producen acordes de conciencia irrevocable.
Yo prefiero sentarme en un parque sin columpios ni farolas
para fumarme la esperanza entre sábanas remendadas por el hambre,
deshilachadas en las colas del INEM,
desgastadas entre los vómitos de los sueños sin futuro.
Me gusta desandarme la memoria entre estas pestañas que recuerdan paraísos de luz,
desnudarme de pecados cuando el ayuntamiento cambia las alcantarillas y sube los impuestos,
hacerme virgen, de repente, entre la prostitución continua de mis besos.
Me siento mayor para aquello del protocolo,
aburrida por comerme la sopa con cuchara y sin ruiditos,
deseando sonarme los mocos con los botones de la camisa.
Me da tanta pereza, a menudo, vivirme
que ya no sé si reivindicar una eutanasia de luz para mis cansadas neuronas
o sentarme a parir versos en las esquinas indecentes de los paritorios oscuros.
DESHILACHADA SOLEDAD

Es una deshilachada soledad
que va arrinconando barcos
en la tristeza de la memoria,
pequeños veleros de desánimo
anclados en el acantilado del olvido.
Es un enconado silencio
de resacas involuntarias y piadosas
que besan los guijarros y las playas
con devoción de siglos somnolientos.
Es como querer llegar al fondo
de la agreste tristeza de los peces
para recuperarles aquel olvido
donde el día aún enarbolaba esperanza.
HOY... NADA...

Hoy ha amanecido el día ronco,
la radio no funciona
y el calendario se ha desnudado
de días importantes.
Clamo, con la voz en grito, a las sirenas
pero sólo me responde su silencio,
su silencio de cavernas y naufragio
(olvidaba que sólo conversan con hombres,
con hombres que son héroes.)
Aparecen tormentas por la proa,
allá donde se extienden mis brazos,
y siento que todo cuanto rozo
se convierte en ígnea lluvia de soledad.
Hoy nada me conecta a la esperanza,
todo me es ajeno en esta huida
hacia el fondo de la tristeza,
hacia el abismo de mí misma.
MAÑANA

Mañana me lo cuentas todo:
si el petit suise estaba agrio de memoria
o la napolitana sabía a beso rancio,
si a tu amiga Gemma, de tanto vivir la infancia,
se le escapa la sonrisa por las mangas de la mochila.
Mañana me lo cuentas, paso a paso, sílaba a sílaba:
a la hora del desayuno urgente,
del cola cao con fibras somnolientas y deberes ausentes de trabajo.
Que no se te olvide entre el invierno de las camisas,
en la solapa del abrigo inflado por la tiza,
en los bolsillos henchidos por corazones de azúcar y luz.
Mañana... todo... con el gesto preciso y el abrazo precioso...
ahora déjame con el silencio recostado entre los párpados
que ya se me va haciendo tarde para escucharme a mí misma.
SI QUIERES

Para habitar mi silencio tienes que venir desnudo como el llanto,
amargo como el abrazo moribundo de una despedida enamorada,
ingenuo como la eternidad plomiza de una infancia hecha olvido.
Para cohabitar en esta soledad que me visten las mañanas de domingo
tienes que ofrecerme una eutanasia de jazmines vírgenes,
un holocausto de verdades precisas entre interrogantes auroras,
un cataclismo azul irradiando cánceres de melancolía.
Que ya me voy quedando a la intemperie del tiempo con lo pies descalzos,
con el hambre entre escombros de sorpresas baldías
y con este corazón quebrado siempre por el hastío de la historia.
LA AMISTAD...LA VIDA...

Yo sólo quería tener amigos para no tener deudas morales, ni préstamos sentimentales, ni abrazos solidarios de falsa tolerancia.
La amistad es otra cosa, otro latido, otra expectativa.
También me equivoqué.
Afortunadamente, no siempre yerro el camino cuando pongo el corazón; las balanzas sentimentales me son propicias como venturosa, siempre, me responde la razón.
Equivocarse es andar, negarse en la premura de los días con lluvia, adelantarse al verano que nos desnuda los huesos, inventarse olvidos que recuerdan siempre alabanzas de luz.
Equivocarse es vivir, amar y desamar en segundos precisos, en mínimos vaivenes de cárnica añoranza, en oleajes importunos que nos evitan la muerte con cicatrices de sólida ausencia.
La vida es otra cosa, otro latido, otra espectativa.
Mientras tanto me quedo en tus ojos, amigo amado, fabricándonos maromas donde asirnos a un futuro de impenetrables olvidos.
EL MUNDO EN EL QUE VIVO SOY YO

El mundo en el que vivo soy yo.
Una contaminada urbe de vías sanguíneas, arterias entre autopistas cardíacas, semáforos intermitentes con la luz de esperanza latiendo entre las alcantarillas.
Soy yo, la veo indagarme las retinas en los rostros anónimos que me saludan con silencios y apatía, con la costumbre pertinaz de los rincones donde se orinan los perros, los mendigos y los niños hambrientos de futuro.
Soy yo, es mi voz la que despierta las columnas de hormigón, las sirenas de las fábricas, los muros enfermizos desde donde se automutila la angustia, entre verjas enclaustradas por donde se derriten los presos o murmuran silencios austeros santas anónimas.
Soy la que navega el río del llanto, la que naufraga en océanos de añoranza, la que pinta, día a día, con extrema exactitud de evocados infiernos, la línea de un horizonte que empieza a nacer desde el límite de mis manos.
Mía es la semilla, el óvulo, la raíz y el pozo. Mío el esperma, el cántaro, la sed... el fruto. Mío, también, el vendabal que anega los terrenos de la esperanza, con el estómago desolado entre ácidos de tornasolada indiferencia.
Tengo que recurrir al terror de los mortales, a los cegados por la benevolencia del perdón; tengo que acunar su maltrecha conciencia entre las cortinas desvencijadas de mi roída historia, entre los cuencos desquebrajados de mis rodillas hambrientas,entre los últimos resquicios de mi verdad prominente como un cárnico exódo de células ávidas de luz.
El mundo en el que vivo soy yo: Génesis y Apocalípsis para un corazón donde se cruzan los caminos de la esperanza.
LA POESÍA OPTÓ POR MÍ

Yo no elegí ser poeta,
la poesía optó por mí,
me prometió un mundo de imaginación ilimitada:
imaginación por si vas a comer,
imaginación por si puedes pagar la hipoteca,
imaginación por si el recibo del agua no llega al abuso,
imaginación por si tus versos no llegan
al absurdo...
Entre miles de millones de obreros del andamio, de la mar y del terruño,
la poesía optó por mí,
me pidió abnegación sin ofrecerme nada a cambio:
nada de des-seguridad insocial,
nada de contratos o despidos inapropiados,
nada de jubilaciones prematuras
o prácticas austeras,
nada de acosos laborales
o masturbaciones pecaminosas.
La poesía optó por mí,
yo sólo elegí estar viva.
(Por eso...de vez en cuando escribo versos.)
ME ECHO DE MENOS

Me echo de menos cuando descuelgo el teléfono y no reconozco mi voz,
cuando me lloro sin lágrimas y me consuelo sin pañuelos planchados,
cuando desisto de las nueces y el chocolate, de la sopa de lluvia,
de los asmáticos helados de otoño a la sombra de una acacia desnuda.
Me echo de menos siempre que inauguro una duda más,
siempre que destemplo los calendarios con vacíos de noctámbulas ausencias,
siempre que me busco en los buzones con añorada nostalgia
de matasellos agridulces que evoquen paraísos almendrados.
Me echo de menos ahora, que escribo desrimando secretos enfermizos,
ahora que rimo desescribiendo verdades de patios vecinales,
ahora que me echo a volar como cada día y, como cada día,
caigo de bruces en la soledad imprevisible de la libertad negada.
Me echo de menos cuando me busco en la vivencia de los ojos ausentes
y sólo encuentro latidos de ignorada distancia.
LOS ACANTILADOS DE LA MEMORIA

A la luna se le ha puesto cara de verso enamorado,
de mimética escultura sazonando planetas
con la ambrosía errante de una primavera virgen.
Este otoño, de infinitos rincones,
viene engendrando noches de pletóricas hiedras
que reptan, sinuosas, por los paisajes de la esperanza.
Tengo que desnudarme ahora
para ya no olvidar la semblanza que nos viene
devorando la distancia,
para ya no saberme presa del llanto
que esculpe cavernas en el horizonte de la muerte.
Tengo que tiznar la piel de maná y muérdago
para ya no sentirme lejos de esa esperanza
que brota en todos los acantilados de la memoria.
MORIR ACASO

Hay días en los que se desciende
por los toboganes de la hipocresía.
Se nos ensancha la memoria del olvido
y el aliento febril de la inconsciencia
se aletarga en las pestañas cual pústulas benignas.
Entonces la vida se corona de preguntas,
interrogantes precisas que suenan al misterio
de los pasillos arcanos e un paraíso sin Edén.
Es así, ya nada sirve
excepto la ciencia de la muerte,
la aventajada masacre de un destino baldío
colgando de las inhóspitas sogas de la tristeza.
Morir, acaso desvanecerse en vida,
mezclándose entre el tumulto que yergue lápidas
en mitad de un ramo de olvido.
MUERTE POÉTICA

Acabó atragantándose
con la cáustica soledad de su saliva.
Nadie le dijo que el oxígeno es libre
y que en la intimidad de los pulmones
se vuelve océano de fructíferos futuros.
Murió sin el abrigo de una lágrima,
sin la compasión del más débil suspiro.
Ahora es sólo un espectro que busca sílabas
en las rimas imperfectas de mis poemas.
ME VOY

Vengo con la clarividencia de los ocasos,
la nostalgia algodonada de la elegía
o el benevolente homenaje de los desterrados.
Vengo a sellar mi epitafio
en el vórtice tenaz de la nostalgia
porque sé que la vida me fue propicia
pero escogí el barro de la sangre.
Me voy.
Tened en cuenta que cierro una puerta
mas no claudico la casa.
APENAS

He terminado el día con el llanto acumulado en las costillas,
la sonrisa, deshenebrada, en la boca del estómago
y un inquisitivo reflujo de nostalgia
encaramándose en la memoria.
Hubiera preferido iniciar la noche comiéndote los huesos,
oficiando misas tántricas a la altura del silencio,
reptando serranías audaces en los precipicios de tus ingles.
Pero,
ya ves,
cuando quisiste volver apenas me acordaba de tu nombre.
LA CORDURA

Razones no le faltan
al que inventó la cordura
pero es seguro que hoy
se quedaría solo
en medio de su teoría.
SONREÍR

Sonreír porque sí...
sin miedo a las caries,
a los espamos estomacales,
a la mandíbula desencajada de un cráneo feliz.
Sonreír porque, a menudo,
se nos olvidan los pecados,
se nos enmudece la falsa conciencia,
se nos debilita el odio entre oleadas de vacunas infames.
Sonreír por nada,
cantarlo todo,
desnudarse libre,
enamorarse y, por fin, respirar.
Y, después, navegar en el llanto buscando el grial de la esperanza.
RENACER

Abrir las ventanas y respirar.
Dejar atrás la gélida torpeza del desencuentro
y reafirmar el oxígeno que nos voltea
como campanas que anuncian luz de esperanza.
Renacer,
rescatar,
reinventar.
El corazón, inflado de futuro,
se deja guiar por el lírico abrazo
de los encuentros que son, siempre,
motivos de añoranza ajada.
(Nada hay mejor como retornar al nido donde se nos recuerda
con el exacto apellido de nuestros huesos.)
¿EL AMOR?

A veces, el amor se instala, como sin ganas,
en los vértices del corazón ausente de sorpresas,
incuba larvas de fosforescente agonía
y se deja embargar por atardeceres inútiles
de postales ficticias, envidiosas de destinatario.
El amor, como la esperanza, es la gran mentira del mundo.
No existe si no se vive...
si no se sufre...
si no se sangra...
cuanto más menguan las latitudes de su imperio
más se engrandecen las miserias de su tristeza.
Es como un spot televisivo en el que se eterniza la alegría.
Tenéis que saberlo,
amar es otra cosa,
id desnudos hasta la cuenca del primer beso,
dejaros llevar por la corriente de la cercanía permisible
y soñar, entre las pestañas, con la ambigüedad de la luz
que, tras toda quimera, existe la vida de eternidades posibles.
LA REBELDÍA

No voy a abandonar ahora,
llevo demasiados siglos llorándome en los zapatos
y embarrando la caverna
donde me refugio de mí misma.
No entierro la espada,
la agito y canta con voz de luciérnaga enamorada.
NO TE VAYAS

No te vayas sin desentrañarme la memoria,
la luz, los bolsillos, la sonrisa...
no te ocultes en los recuerdos, febril y distante,
lejano como un suspiro que merece
la eterna beatitud de los enamorados.
No te vayas sin insistir en mi desnudez primera.
Todavía te espero rompiéndome el vértigo,
haciendo de este enigma que nos encuentra
una cercanía azul plena de noches siniestramente encontradas
en el olvido gris del enconado olvido.
No te vayas...
No me dejes ir...
Cuadro: "Adán y Eva" de Klimt
LA RAZÓN

La razón ya no existe ahora
que los hombres se han declarado
en suicidio universal
porque han olvidado
que el tiempo no existe,
sólo existe la ternura.
(Imagen: "Ternura" de Guayasamin)
LA DESILUSIÓN

Es el virus de la desilusión,
la espera generando congestiones de tristeza,
la palabra que no llega,
la caricia que se pierde en el tránsito infecundo
de un reloj de arena vacío en sus principios.
Es el invierno de la esperanza,
el corazón se adorna con oropeles baldíos,
blondas azules con lanzos enmascarados
en la ternura imprecisa del último latido.
Siempre esperando la respuesta que no llega,
el antídoto que nos lleve a navegar la alegría,
la clarividencia que nos rescata de las fosas precisas...
y así vamos, muriendo eternamente, en la luz de un segundo.
SIN VACÍO

Me quedo con la libertad a medias que me ofrece
el limitado cadalso de tu memoria.
Hay sentencias a muerte que prevalecen intactas
en la soledad de los vivos.
Soy, en el oscuro presagio del invierno,
la gélida semilla que siempre incordia
los desalentados planes del vacío.
AMOR... NO DEJES

(Pintura de Francisco Mallo www.interarteonline.com/Francisco_Mallo.htlm)
Amor,
de tarde en tarde voy llegando al naufragio de tus besos,
a los acantilados de tu cintura donde la cicuta se inventa
en cántaros difusos, embestidas líricas de verdades a medias.
Como asomándome al espanto de la lluvia,
enredándome en el aquelarre de tus abrazos,
desbordándome en el inventado paisaje de la tristeza,
huyo en la fiereza precoz de las sábanas sin norte.
Así, cavernosa y distante,
húmeda de abriles preconcebidos en la saliva,
voy agonizando al sur de tu ombligo,
ebria de silencios como racimos de grosellas.
Amor,
no dejes que la marea me envenene la memoria,
bésame en la eternidad del instante donde la hiedra planifica
una eternidad de breves suicidios.
VICEVERSA

Te extraño porque me extraño
y viceversa...
¡Qué difícil resulta, a veces,
con los tiempos que corren,
vivirnos y
extrañarnos!
(... y viceversa.)
SE AMAN

Se aman.
Se quieren pero no se tocan.
Se imaginan.
Se palpan el recuerdo con la memoria del olvido.
Esperan el azul tras la noche siniestra
pero sólo llegan bandadas de frías madreperlas
a cubrir los huecos que dejan los iris recaídos.
Se aman.
Atienden a la nostalgia y al beso,
al ímpetu fugaz de las tiernas corolas,
a la locuacidad vehemente de los calendarios precoces.
Se aman,
se acercan como concubinas fugaces
con la ingenuidad tácita de los plebeyos presentes
que imaginan la felicidad en un grano de lluvia.
Se aman,
pertenecen a la generación del llanto
pero no lo saben... todavía.
ES MEJOR

Es mejor no morir hoy,
lo dejaré para mañana.
Me quedan lejos los puentes,
los raíles y las sombras,
las razones y los números,
la penumbra y el olvido.
(Las sogas llevan nombres y apellidos
y temo ahorcar la luz entre mis lágrimas.)
AMAR TAN POCO

Hay que escucharse despacio
en la íntima soledad del olvido,
en la mimética pleamar del abrazo,
en el holocausto ínfimo y perfecto
de unas manos que cabalgan
pieles olvidadas por el beso.
Es así, la urgencia nos devora la memoria
y acabamos siendo juguetes olvidados
en los desvanes ausentes del latido.
Amor, he amado tan poco que ya no sé
si merezco las mieles de tu paraíso.
AYER MISMO

Estaba cantando ayer mismo al borde de la melancolía
por eso me han crecido los geranios a la altura del aliento
como enraizándose en las madrugadas
donde las manos se palpan la conciencia difusa.
¡Qué lejana resulta hoy la tormenta del olvido!
Las lágrimas son sólo un recuerdo en los calendarios ambigüos
del hombre que camina desvirtuando puentes.
Ayer mismo estaba mutilándome la esperanza
por eso, quizás, hoy canto en los nidos de la calandria virgen
y me han dado la bienvenida con abanicos de plumas enamoradas.
¡Qué distinto resulta el mundo cuando lo observas desde la altura de los sueños!
UNA TREGUA AL TIEMPO

(Cuadro de Martínez. www.juanmart.com)
Le doy una tregua al tiempo ahora
que me balanceo en tus ojos redondos
como lunas enamoradas del día,
ahora que todo en ti son colinas accesibles
a la duda remota del silencio,
ahora que el tacto se envenena de caricias
en los pergaminos dorados del olvido.
Me quedo así, ya no quiero envejecerme a solas
ni entristecerme con lágrimas ajenas,
ya no quiero los balcones de la espera
con las manos tapiadas en los iris.
Así... aquí... derramada en la ingenuidad
de los besos que trepitan encendidos
en hogueras cuyos nombres tienen el enigma de tu voz.
EL TIEMPO

(imágen de Salvador Dalí)
Creo que voy a cambiarme de gafas para ver mejor desde adentro,
comprarme unos prismáticos para medirme la masa sexual,
un catalejo que compagine la salsa de anacardos
con la cebolla refrita de los recuerdos.
No sé... igual necesito un marcapasos
en el álbum donde guardo los recortes de la distancia,
pequeñas franjas de sendero que nunca recorrí
por miedo a los guijarros que se ocultan entre las pestañas.
Con los años me he vuelto estupidamente necia
y tan sólo me queda memoria para hacer inventarios miméticos,
de esos que se guardan en el disco duro del último día;
es lo que tiene saberse inmune a los desprecios, a los olvidos,
incluso a la buena reputación de los exiliados morales.
El tiempo es el mejor método para desengarcharse de la vida
para así empezar a vivir el segundo que nos toca.
MIDIENDO EL TIEMPO

Ya le voy tomando la medida al tiempo
por eso sólo transito calendarios azules,
pletóricos de lluvias engarzadas en manos
que invitan a la dulce caricia del encuentro.
La edad justa para desnudarnos los ojos
sin los pecados recientes ni las condenas remotas,
el instante preciso para sabernos íntegros,
vagabundos perpetuos en un horizonte cada vez más cercano.
Y así, como ensanchando las mangas y alargando la risa,
el reloj nos invita a eternizarnos en el presente.
LAS MANOS

"Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia."
Mario Benedetti
Vencidas por el derroche y la abundancia,
todavía colmadas de recodos tuyos,
de latidos, de dispares pulsos desorbitados,
las manos, tras la densa fragancia de un minuto preciso
descansan ociosas, separadas del cuerpo,
independientes colmenas de miel enamorada,
y todo cuanto respiran,
cuanto dicen en silencio,
lleva tu nombre, la seda de tu tacto,
como si un extraño experimento genético
las hubiera creado sólo útiles para el amor.
EL LETARGO DEL DESEO

Cuando cese el caudal de los besos
y las arcas que atesoran las caricias
sólo guarden la añoranza del pasado...
Cuando nos miremos sin electricidad ni fuego
y las manos se contraigan del tacto
por haber rozado tanta piel enamorada...
Cuando el eco del latido
se disuelva en la neblina fugaz del desaliento
entre ruidos de costumbres y silencios...
Cuando del deseo sólo quede un letargo,
una mínima brasa de fuego encendido,
un esfuerzo de memoria entre los brazos...
Cuando todo parezca ya perdido u olvidado...
Quedará todo, amor,
la leña sigue prendida en el hogar
y una eternidad de descanso y milagro
vendrá a posarse en nuestras almas
preparándonos para el viaje final.
PIEL EN FUGA

Caen jirones de piel,
como escamas maceradas,
entre el infortunio del primer deseo
y el tedio voluminoso del olvido.
Mezcla de caricia y sudor,
la alquimia infame de la sorpresa,
la magia perdida
entre el latido preciso y diario.
Cae la piel, seda ajada,
llevándose en su descenso,
cual pergamino indiferente,
la vida del sueño y la luz,
tras dejar un rastro de noche desnuda.
LA VERDAD OCULTA

El amor viene desde lugares insospechados de la memoria.
Es un silencio, un vacío, la caricia transformada en pregunta
y que sólo responde el eco de nuestra propia suerte.
El amor viene invadiendo el paisaje de sombras
que algún día inventamos para nuestro destino.
El amor es la sed que tenemos y nos sobra,
el agua que rebosan los cántaros de vino
en bodas que presagian milagros ancestrales.
El amor es el enigma que destilan los hombres hechos dioses
y que las ninfas coronan con helechos de pluma.
Es la verdad oculta, la sinrazón comprendida,
el ocaso que resurge entre la bruma y el alba.
El amor es el dilema, el oráculo al que aspiramos
y que sólo encontramos en la luz que propagan
nuestras ígneas lágrimas al encontrar el océano.
LA SIEMBRA

"Te diré, niño mío, que sí,
tronchada y rota soy para ti"
Federio García Lorca
Estoy preparándome el lecho
para la venida de tus hijos
mientras tejo la organza y el raso.
Como un periscopio de ojos
me buceo el vientre
y cuido en él algodón,
y albahaca, y romero.
Cuando llegue la primavera
ya estaré preparada, amor,
para la siembra del futuro.
LA DIFERENCIA

No cabe más ternura en esta épica habitación
donde, librando las más crueles batallas,
tú me hablas del norte mientras yo camino hacia el sur.
Así es, amor, sólo la diferencia nos salva
de no morir ahogados en el mismo mar de llanto.
INVISIBILIDAD DISCONTINUA

Sólo cuando me vuelvo invisible me pienso en arco iris
y me lleno de auroras pinceladas en relieve.
Es lo que tiene nacer bajo el signo de la libélula azul
en el año justo del loto amanecido
o entre la sombra fidedigna del roble que florece
lunas nuevas raíces adentro.
Vengo de esculpir catedrales en los márgenes vírgenes de la noche
por eso, disculpad si entre el hojaldre
se me escapa algún ángel con sonrisa acerada.
Es lo que tiene navegar las calles travestida de insecto,
descruzar los semáforos con daltónica indiferencia
o trepar por los muros austeros de tanta soledad hipotecada.
¡Hay tantos dioses vestidos de mendigos
que ya no sé en qué sombrero colocar la moneda!
SI PUDIERA

Si pudiera escapar con tu lámpara a solas
tu destino andaría mi mismo camino
habitado de polvo, de raíces y llanto,
de moradas sin tiempo, carismáticas sombras
desbordando la aurora de los horizontes.
Tu lámpara y mi sueño debatiendo la noche,
el olvido y la nada,
perfecta conjunción sembrada de abismos.
DEMAGOGIA POÉTICA

A veces una piensa que se desvanece
en la inmortalidad de los versos,
pero las palabras no son nada,
se engendran en los pozos hueros de la memoria,
se engalanan de vacío y ausencia
y dejan escapar suspiros, como divas inmaculadas,
en escenarios fingidos de apariencias innatas.
La poesía es un abrazo presentido en la luz,
esa ternura enhebrada en algodones íntimos
donde nos encontramos, por fin,
sin la frontera persistente ni el juicio devorado
en las hogueras del miedo.
Así, en la quietud de la palabra sentida,
en esta puerta que se abre sólo por el embite del viento,
en esta intimidad azul de horizontes reveladores,
así... el poeta se vuelve inmortal
y los versos son, siempre, besos entregados al viento de la esperanza.
ESCULTURA CÁRNICA

Déjame esculpida así,
en el recodo de tus abrazos,
en la resaca lívida y amorosa
que transita el océano de tus manos,
el lumen urgente,
el placton original y cavernario.
Ya perdiendo el miedo al abismo,
al vacío crepuscular de los adioses,
al futuro, a la duda,
a la incógnita aquella que me expulsó
fuera del paraíso uterino,
de la caverna gelatinosa,
del vientre fecundo, níveo y maternal.
Déjame así, transformada en sal,
cristalina y pétrea,
amanecida,
inmortalizando este instante de amor
donde la nada nos muestra
el breve rostro de la felicidad.
AMOR Y OLVIDO

Quizás lo mejor
es que deshaga las maletas
y me quede a vivir contigo,
por más que lo he intentado
siempre he vuelto a tu puerta
clamándote perdón
y es que, amante mío,
el amor es más grande que el olvido.
de "Pájaros en la memoria" (2007)
DESPUÉS... MÁS ALLÁ

Yo no sé, amor,
que existe tras los ojos cerrados,
tras el pulso yerto,
ni cuando el corazón se apea
de su eterna cabalgadura de latidos.
Quizás la casa siga llena
de estos besos nuestros,
las miradas que nos desnudan
más allá de los iris,
las manos que suavizan y dejan
una estela de caricias por estrenar.
Quizás todo quede aquí, así,
como fetiches inocentes
en un muestrario de sutiles anatomías
confirmando que el amor convivió
en estas paredes que llevan
calcáreos descorches de alegría.
Y futuras generaciones de humanos amorosos,
como en un museo de óleos vivientes,
visitarán las salas aún presentes con nuestros pasos,
para saber, entonces, que el amor incubó
dulces embriones de esperanza
en todos los rincones de nuestra casa.
RESURRECCIÓN

Y lamiendo sus heridas quedé dormida,
más tarde, cuando el día rozó
la tímida línea del horizonte,
observé el hueco que dejó a mi lado:
un acantilado desbordado de luz...
Le vi cruzar la calle en busca de la vida,
mezclándose entre el gentío
como si sólo fuera un hombre
tras resucitarme de la muerte.
REINVENTÁNDONOS

No hay más noche que esta noche desierta
en la que los arcángeles han probado las uvas del paraíso,
las estáticas manzanas de los deseos
y han sido humanos, fugaces, absurdos
como el último aliento de los moribundos.
No hay más noche, más acicalada luna,
que este espacio gutural y profundo
en el que me desmembro, eternamente en fuga,
por los absurdos recovecos del silencio...
Para mí será también el holocausto
cuando ya no queden ni alas ni besos
que nos salven de esta mediocridad inmensa
en la que nos inventamos nuevos.
LA LUZ EN LAS SOMBRAS

Recojo amor con los párpados llenos de vida,
con las manos desbordadas de ternura virgen
y sigo el camino, vereda adentro,
por los venosos paisajes de mi alma.
Nómada clandestina,
aventurera insaciable.
Descoso las cortinas de mi corazón
mientras la brisa me orea las heridas.
¿Quién no ha muerto nunca por amor?
Cada día escribo un epitafio y una balada,
cada día me enamoro y muero nuevamente
pero siempre resucito, cual terco Lázaro,
que no acepta su fin definitivo.
MILAGRO Y VIDA
De militares y de políticos ya lo sabemos todo, o casi todo,
los patrones, las pócimas y las máscaras
las venden allí, en la milagrería de la esquina,
allí donde por unos cuantos euros
te convierten en lo que quieras.
Yo, que he intentado ser un poco de todo,
me quedo con lo que fui
y con esa extraña sed de soñar que puedo ser mejor,
pero no mejor hacia arriba, si no hacia adentro...
No es mucho, apenas nada
así que, entre verso y verso, aún me queda tiempo
para peinar entrellas,
para llorar con los amigos
y así allanar el camino hasta mi casa
por si os perdéis para verme.....
CONFIRMACIÓN

"De todos los dones de mi patria
sólo escogí tu corazón salvaje." PABLO NERUDA
A fin de que sepas que te amo,
ando esculpiendo niños
de ojos de ámbar y corazón de porcelana
en todas las arenas
de todas las playas
de todos los mares.
Niños de espuma y en relieve
que te hablen de un futuro
donde inmortalizar los ojos,
estos nuestros
que hoy nos observan tan de soslayo.
PLENITUD

No necesitando nada
construímos un imperio
de transparencias estelares.
Los amantes que se entregan
con las manos vacías
todo lo tienen
y el universo entero
se rinde ante sus besos.
Por eso, amándonos
bajo el tibio temblor de las estrellas,
todo lo dimos como bueno.
MINUSVALÍA ANÍMICA

En esta esquina se nos muere la risa,
en aquella otra agoniza el aliento,
dos pasos más allá un niño en penumbra
nos pide alas para su sed de palomas.
Todavía tengo lágrimas para llorar tanta ausencia,
puños y dientes para asir la herida
que desborda su luz al reclinar el día.
Todavía tengo el acero bruñido de la palabra.
Pero, con cada ocaso, soy más anciana,
minusválida de números y leyes,
anémica de politíca y filosofía,
sin saber la estrategia que confirma
tanto olvido inocente, tanta ausencia infinita...
Sólo soy el eco de una muerte,
brutal y cotidiana,
bajo la eterna resurreción
de una esperanza escondida en el silencio.
Y toda la historia, sin mi nombre, será mía
porque soy de esa multitud que aún gusta
morder el polvo de todos los senderos.
SÓLO QUEDA

Cuando sólo queda la esperanza
como arma de combate
y la espera paciente de resucitar los muertos
por encima de sus propios huesos,
más allá de las carcomidas calaveras
en su silencio fugaz, infinito y lejano...
Cuando sólo queda ese postrero aliento
de fe diseminada en las bocas que piden
esa última palabra que los salve del olvido.
Cuando todo naufragio es evidente y presente
y el futuro se convierte en putrefacto mañana,
cuando no queda ocasión para la risa,
ni para el llanto, ni siquiera para la venganza;
cuando sólo tenemos la voz o la palabra,
seguimos luchando por los muertos que nos espían,
por los inocentes muertos que nos arrebatan,
por los futuros hijos de la luz y la vida,
por este hoy desplegado entre el miedo y la lucha.
Cuando sólo queda la esperanza
queda todo, más allá de todo-todo,
más allá de cualquier vida... de cualquier muerte...
queda todo...
todo...
queda la esperanza.
ANTES

Antes que me encuentre la muerte que me espía
quiero decirte algo:
Silencio.
algo:
Silencio.
"Hazme accesible tu amor una vez más..."
BOLERO

El día que vuelva a nacer
quiero hacerlo aquí,
al sur de tus brazos,
en el páramo exacto de tus huellas inéditas,
en la multitudinaria planicie
de epidermis enamorada
que rodea el universo de mi desolado silencio.
Para que me toques y tocarte
con la dualidad de la vida
que tan pronto se nos vuelve infierno
en este paraíso cotidiano
donde nos enamoramos
con el odio preciso
de los países fronterizos.
EL CONSUELO RECÍPROCO

"Cuando hablo con mis muertos
y lloro sobre las bebidas amargas."
RAFAEL SOTO VERGES
Hoy me han llamado los muertos
para consolarles
y yo estoy aquí, como reuniendo fuerzas,
para no defraudar
su enamorada esperanza.
Tocan al timbre,
me mandan cartas entre ofertas de pizza
y meriendas para perro.
Se disfrazan de mendigos,
del cobrador del frac o de vecina
y dejan caer tristezas varias
entre papeles y pequeñas rutinas.
Yo sé que vienen a beber de mi aljibe,
a probar la ensalada que a menudo preparo
con dosis de alegría,
a exprimir mi conciencia
con los crecientes frutos del amor.
Me piden consuelo, la paz del descanso
y se van, diáfanos y enamorados,
sin saber que son ellos
los que me consuelan a mí.
TIEMPO EN FUGA

Hay tanto que cambiar
y tan poco tiempo...
Tantas bocas que besar
y tan poco tiempo...
Tantas manos que abrazar
y tan poco tiempo...
Tanto camino por andar
y tan poco tiempo...
Tanto tiempo para amar
y tan poco, tan poco tiempo.
ES

Es tan absurdo, tan importante, tan denigrante...
es tan necesario necesitarte así,
en la planicie de los días laborables
cuando el tiempo se detiene, rutinario,
en la estática aventura de la vida.
Y descolgar el teléfono
y decir: te quiero
y que sea cierto.
LOS BESOS

"En el mundo siempre somos los mismos
tan sólo los besos son diferentes."
GLORIA FUERTES
El despertador, la mañana, el desayuno...
los besos.
El trabajo, el mediodía, la comida...
los besos.
El postre, el café, el trabajo...
los besos.
La noche, la cena, la cama...
los besos,
los besos,
los besos...
MANOS QUE HABITAN

Ven, pon manos allá donde aún queda
un árido desierto de tristeza y cordura,
en ese mínimo páramo donde todavía
no han llegado tus huellas
erigiendo ciudades de lluvia.
Ven, trae contigo el íntimo tacto,
el algodón de tu iris, la caricia suprema.
Ven entero y hazme nueva
poblando todos los arrabales de mi silencio.
DESEO URGENTE (5)

Una cripta de nenúfares,
un descontrolado paraíso de primaveras,
un húmedo suicidio de dulce hojarasca
trepitando alegre, volteando sedas,
levantando cimas de epidermis
entre volcanes leves, gritos de lava repentina.
Cánticos de futuro, salmos ficticios
que buscan realidades ciertas
entre los cuerpos esbozados de fuego
bajo la llama sangrante de los besos.
NOCHE DE ESTÍO

Hemos sembrado la tarde de magnolias,
de tímpanos azules, de alboradas plenas,
de impetuosos cisnes ocres
sobre rítmicos estanques de albahaca.
La fantasía lírica del recuerdo
puebla todos los tropicos,
tú estás en todos los oasis,
en todas las fuentes,
aplacando la sed en las noches de estío.
SUPERVIVENCIA

A pesar de la soledad,
de los días en blanco,
de la sequía poética
y la desertización planetaria...
sobreviviremos.
A pesar de tus ojos, lejos,
de las persecuciones y las matanzas,
de los andenes vacíos,
de los llantos sin lágrimas...
sobreviviremos.
A pesar de los surcos sin fruto,
de las cimas ya no coronadas,
de los océanos agonizantes
en miméticas playas...
a pesar de que el mundo
viene pidiendo venganza...
sobreviviremos,
a pesar de la muerte y la añoranza.
EL SILENCIO...

El silencio ensordece levemente
esta estancia desde donde te desnudas a la vida.
Con pausada arrogancia
se desploma a tus pies cada velo que te oculta,
cada estático muro que te sepulta hacia el dolor.
Contoneas la cintura invisible.
La luz sigue apagada.
Sólo un rumor de muslos en penumbra
se desliza por el terciopelo del vacío,
sólo un minúsculo crujir de sangre
transitando con dulzura, por las venas del sueño.
Voy hacia ti
sin pasaporte, sin equipaje, sin voz...
descendiéndote, ocultándome.
He perdido el miedo a la profundidad del mar,
al cárnico holocausto de tus acantilados,
a la tormenta sempiterna de la vida.
Me he sentado a esperar la muerte
dentro de tus abrazos,
¡mágico suicidio de amor y luz!
MANIFIESTO

Para vosotros, hombres y mujeres como yo,
alquimistas del instante,
progenitores del arado y la memoria,
poetas domésticos,
trovadores de nanas y lanas dulces,
obreros del silencio,
catadores del lodo y la esperanza,
místicos del verbo y de la carne,
inversores del hoy,
futuros millonarios de luz mañana.
Para vosotros, viandantes, imperfectos, como yo,
espeleólogos del amor y la ternura,
mineros del afecto y del dolor,
buceadores del beso y la caricia...
Para vosotros, y para mí también,
habrá un tiempo de descanso
tras este largo viaje de voluntad en tránsito.
OFELIA

Te mando pétalos, Ofelia,
para que te salves y me salves
de esta lejanía húmeda
donde la muerte
se enamora y se vierte
en cauces desordenados de lágrimas.
Te mando letras, epístolas lunares,
llaves de luz y primavera
para soñarte y soñarme.
Te mando un río, Ofelia,
un río de resurrecciones eternas
y de amor incesante.
ESPERANZA

Ya verás cuando nazcan de nuevo
los muertos que nos aman,
aquellos a los que llevamos caudalosos ríos
de guijarros y flores,
aquellos a los que perdiendo encontramos
en los infinitos valles de la ternura.
Ya verás, amor,
asistiremos a su nacimiento
y haremos del mundo un parto jubiloso
de vientres lumínicos de esperanza.
DESEO URGENTE (4)

Descansa en este silencio que nos acoge
que hoy llueven recuerdos sobre la memoria
y la tormenta del deseo acrecienta su vuelo
sobre esta incierta carrera de voluntades.
He precipitado ventanas y tiempo
desde donde surgen la soledad y el hastío
reptando los muros de mi paciencia,
incitándome al suicidio azul, definitivo.
Ven a dormir a esta laguna de cánticos
donde el recuerdo ha reservado un páramo
para la eterna quietud de tus besos,
que es más triste el paisaje en la lluvia
si tus manos no inventan un cáliz de labios y luz.
HONDURA

A veces el destino nos deja una sombra de beso marchito
en los acostumbrados labios del desaliento,
en los aletargados miembros del infortunio
que anhelan la caricia, el tiempo eterno
de aquello que sólo el azar firma con su nombre.
¡Es tan fácil perderse en el llanto!
Para el corazón se hicieron las heridas más hondas
y para el alma del hombre
el silencio infinito, el perdón y el pecado.
DESEO URGENTE (3)

Deja tu mano rasgar mi pecho
con los cinco cuchillos que me devoran
entre vómitos tiernos de primavera.
Deja tu mano aquí, sembrada
de ortiga y llanto, entre el terroso surco
de mi paisaje añil;
que crece entre mis vísceras un sopor de agujas
y un espectro ciego de angustiada soledad.
HOJARASCA Y HUMO

Se sentaron frente a frente
con los ojos cayendo como cataratas de vino
en un diluvio de deseo y costumbre.
Extendieron las manos
separando el enjambre de hojarasca
nacido en el último otoño.
El silencio era denso y el olvido perpetuo,
sólo preguntas sin interrogante
levantaban oleadas de ausencia
entre el infinito acantilado de los cuerpos.
Otra vez el destino caprichoso
los unió al final del trayecto,
tenían demasiada sed para pedir agua…
Sólo el humo encontró abrazadas
dos promesas de escarcha que nunca fueron ciertas.
DESEO URGENTE (2)

No renazcas, no despiertes,
que desfallecidos quiero
tus músculos de retama
sobre este blanco océano
de pasiones prohibidas
y desmedidos deseos,
dormidos por siempre
en el eterno valle de mis sábanas.
DESEO URGENTE (1)

La noche se hace diminuta entre tus manos,
transparente quimera de prismas celestes,
se hace leve y suave, húmeda, lívida,
cálida promesa que, al llegar a mis hombros,
se deshace en sonidos, en corcheas,
mientras un pentagrama de dedos
se hace dueño de mi pecho callado.
Que cuando todos duermen
empieza el orto de una nueva estación.
LA BÚSQUEDA

"Su gran obra de amor
era dejarme solo."
PEDRO SALINAS
Para que no te quedes de hielo
en la sombría ventana
mientras me esperas llegar,
voy a regalarte mis manos
para que ellas te arropen
y en sus cuencos de piel bebas
un cálido té de primavera;
que voy en busca de mí misma, amor,
para entregarme entera.
INÚTILES DESEOS

Me he quedado aquí, sentada toda la noche,
tenía demasiada prisa, demasiado miedo,
por eso he contado una a una las estrellas
y, en un péndulo, he engarzado un rayo de luna.
Cosas de viejos, o de locos… inútiles deseos.
Pero ya ves, tenía prisa, estaba lloviendo,
la noche, a pesar de todo, se veía inmensa
con sus astros tan brillantes, tan lejos…
Me he quedado aquí, tenía miedo,
¿no ves?, la muerte me acecha por las esquinas
y aún es pronto para que me encuentre así:
tan desarropada, tan pecaminosa,
tan amante todavía en vida.
MELANCOLÍA

"Aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento." Mario Benedetti
Demasiado musgo
ha crecido en la alacena
donde ya no se esconde
mas que la melancolía.
Hace frío afuera de las ventanas,
en los parques,
donde la vida transita.
Hoy iniciaré la siega.
OTROS CUENTOS

Cuando era una niña
soñaba con encontrar un príncipe azul,
un galante caballero, un enamorado eterno;
por eso, hasta bien entrada mi juventud,
errante por los lagos y las charcas,
oteando entre los juncos y el nenúfar,
hallé y besé la boca de todas las ranas.
(Nadie me enseñó jamás
que hay cuentos que son ciertos
sólo a medias...)
HOY

Hoy amanece un silencio de abedules
en la primavera del olvido.
Hoy me siento a esperar la dulce silueta
de los alambiques que supuran
pústulas de esperanza.
El destino es un deseo colgado en la incertidumbre
de camisas ondeando
amores prematuros.
Hoy me he sentado a esperarte
y me he dicho,
como para la soledad de mí misma:
¡Qué lejos se nos está volviendo la infancia!
UN SOLO DESEO

En el paritorio de los versos
nos hemos sentado mi alma y yo,
frente a frente,
con las piernas abiertas,
con la conciencia abierta,
con un solo deseo:
dar a luz a la vida por segunda vez.
BIENVENIDOS
Bienvenidos al hogar de mi alma.
A esta casa de paredes transparentes
hiladas en los versos que mi memoria rememora
con descarnada sutileza.
Bienvenidos a la piel y al deseo,
a la viveza ignota y al olvido eterno.
Aquí me descarno, una vez más,
y os invito a recorrer mis pasillos donde,
desde hace años, siembro la albahaca azul de los ignorados;
si me ayudáis en la recolecta,
os prometo elixires de imaginaria perpetuidad.
Bienvenidos.
Esta es vuestra casa.
La puerta está abierta.
SACRA LEAL














