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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

MORIR ACASO

MORIR ACASO

Hay días en los que se desciende

por los toboganes de la hipocresía.

Se nos ensancha la memoria del olvido

y el aliento febril de la inconsciencia

se aletarga en las pestañas cual pústulas benignas.

Entonces la vida se corona de preguntas,

interrogantes precisas que suenan al misterio

de los pasillos arcanos e un paraíso sin Edén.

Es así, ya nada sirve

excepto la ciencia de la muerte,

la aventajada masacre de un destino baldío

colgando de las inhóspitas sogas de la tristeza.

Morir, acaso desvanecerse en vida,

mezclándose entre el tumulto que yergue lápidas

en mitad de un ramo de olvido.

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3 comentarios

manuel rubiales -

A menudo pienso que no merece la pena afanarse tanto en disfrazarnos de vivos, de latentes, en fingir que caminamos a una meta diferente a la que es común a todos. Pocas cosas merecen la pena de verdad.

belita -

Me pregunto a menudo porque vivimos de cara a la galería y no somos conscientes de lo sucia que es nuestra culpa, del porque para pedir disculpas necesitamos el aplauso del entorno. No se cosas que se le ocurren a una al ver un cementerio lleno de flores y pensar que en muchos casos no se respeto a los muertos en vida.

martin garrido -

Yo siempre he pensando que no vivimos, sino que la existencia es una agonía, una muerte lenta. Qué pesimista, ¿no? Si es que hoy tengo un día...
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