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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

LOS NOMBRES DEL AMOR

LOS NOMBRES DEL AMOR

Cuando intentamos ponerle nombres al amor es cuando la fastidiamos. Apelativos dulces, impactantes metáforas o casuales bendiciones para justificar o maldecir aquello que nos vapulea la rutina y nos descerebra la mirada. El amor es lo que es y ya es bastante. Existe y se procrea, en sí mismo, como un multicultivo de frutas jugosas y amatorias de igual modo que como verdura agria y taciturna. Es la naturaleza en su máximo exponente de luz y alegría, es la procreación en la raíz y en el humo, es la gloria que nos acaba dignificando en los olvidos tétricos de un historia sin páginas ni memoria. Querer hablar del amor como se habla de las listas electorales, de los precios de las sandías o de las mesas de metacrilato, es como intentar atrapar oxígeno entre el índice y el pulgar, por mucho que los arrope el incisivo corazón. Por eso, el amor se nos muere intentando buscarle el sinónimo preciso o los tuperwares adecuados, o el arcón que contenga los griales más preciados... Las joyas, como las rebuscadas palabras,  pertenecen al mundo de los codiciados vivos y el amor sólo es agua, instante, suspiro... ese beso que nunca dimos por temor a la condena de la indiferencia. ¿Por qué buscar caminos donde sólo existe la libertad del viento, del tiempo, del momento...?

(Me acurruco en tus brazos y sé que nada es real salvo este corazón que me late, siempre, fuera de todos los diccionarios.)

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2 comentarios

rosa -

Un placer leerte Sacra. Un beso con todo mi "amor".

A do outro lado da xanela -

El amor ya es lo que es y ya es demasiado con eso. El mayor laberinto que conozco.

Beso!
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