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¡CUÁNTO DESAMOR!

"Retrato del cardenal Guevara"- EL GRECO
Sucede que, a veces, de tanto desamar sale acné en las pestañas del pensamiento, sobre el entrecejo del olvido, hiel en los pliegues de la esperanza. Se reprime y se expande o se va por las calles a enseñar la palabra de dios con la inmundicia del pecado, con la clarividencia del aquelarre. Sucede que, de tanto desamar, las uñas se agrietan en el vértice de la luz, se inflama la pústula del desaliento y el mapa genético se distorsiona con el hambre. Es ese voraz desatino del pecado, la paloma infecta que anuncias milagros fugaces, el infierno de la duda y la virginidad del verbo, la santidad satinada de hoguera implacables. De tanto desamar así andamos, descaminando libertades que son el único legado que merecen las pupilas al ocupar los iris del mundo.
SÓLO SOLO

Imágen: ” Hombre desnudo sentado”
Juan Hipólito Flandrin 1805-1864
No necesito que susurres mi nombre
por las alcobas sinuosas de la memoria.
No necesito que engarces tus besos
al lóbulo centenario de mis pupilas.
Ni siquiera espero que tejas el trigo
alrededor de esta cintura ebria de silencios.
Sólo, como el agua que arrastra lodos de llanto,
vientos prófugos entre mareas invisibles,
ciudades de humo sobre tejados infames...
Sólo, como un tsunami de rezos impotentes,
vándalico corazón desterrando aldeas sin fuego,
brazos sin abrazo, bocas sin beso...
Sólo te espero aquí, solo y amante,
fabricando un "vellocino de oro"
para mi eterna deslealtad de ídolos vacíos.
LA SONRISA DEL INFINITO

El universo sonríe ante la buena suerte de tu memoria,
se torna ilimitado abrazo de perenne sonrisa
e insinúa regresos nuevos en las miradas vírgenes.
Ven, acaricia esta eternidad que te ofrece
un suave despertar de auroras limpias
donde el retorno al vientre se vuelve certera lluvia.
Toda la eternidad te está invitando a la luz,
el futuro conspira constelaciones nuevas
donde renovarte de la tristeza y de las manzanas rotas.
Sabrás del nombre de la esperanza
cuando en el horizonte de las lágrimas
descubras el motivo exacto para la vida.
TÉJEME LAS ALAS

Téjeme las alas,
dale brillo al algodón espesado de su luz,
a la íntima clarividencia de las ocultas pupilas
que rezan, enhebradas,
en los pliegues sinuosos de la memoria.
Téjeme la risa,
aúpame al vuelo nocturno de los renacidos
y oculta al mundo el viento que anuncia
roncas verdades de ilusiones perdidas
que ya nos va acuciando la apatía de los náufragos
y necesitamos volar para alcanzar la vida.
Ilustración, "Upon Teresa at the Dot", Joe Sorren
LUZ DE ESPERANZA

Extiendes el alma con el plumaje ínfimo de la libertad,
frágil arpegio de esperanza que me enhebra
al tiempo inmaculado de la vida.
Mi silencio se vuelve amor, pese a todo,
y sé que me sonríes desde todos los paisajes del olvido.
Tú vuelas en la eternidad del deseo,
yo me quedo aquí, deshenabrando el recuerdo con luz de esperanza.
ME QUEDO CON...

A mi hija ALMA
Me quedo con tus ojos aquí:
a la intemperie de la vida,
arropando la añoranza de este corazón
que se vuelve anciano de repente,
que se anuncia con la premura caústica del olvido.
Tus ojos que enarbolan extrañezas azules,
sorprendentes maromas, como úteros indefinidos,
que se agitan, gozosos, al calor de mis párpados
anegados de lágrimas y recuerdos imprecisos.
Me quedo con tus ojos de aliento inmaculado,
con la miel que supura tu ígnea esperanza,
con esta plenitud de océanos que me envuelve
en oleadas de cárnica premura.
Te amo más allá de lo que conocen mis neuronas,
de lo que olvidan los espamos de la memoria,
de lo que recorren las arterias que incuban
los latidos precisos del oxígeno peregrino.
Por eso me quedo con tus ojos aquí,
ellos son la fuente de mi vida... la luz de mi futuro.
RITMO ETERNO

Si me juras ritmo eterno yo te doy mi cintura,
un vaivén de sinuosas sedas entre orgasmos silenciosos
que se enhebran, caderas adentro,
sobre los pliegues inmensos de esta cárnica memoria.
Ven, ayúdame a mirarte sobre los iris ígneos de melancolía,
con el cobrizo alambique del silente crepúsculo,
con esa ambigüedad de boleros silenciosos
que arrastran soledades sobre las suelas plomizas.
Aquí estoy, yaciendo en los húmedos pentagramas
desde donde se desvirtuan los pecados,
que soy como la eternidad errante
que baila, inconsciente, entre las fronteras del olvido.
(Ilustración: F.Botero)
AMAMANTANDO

De tanto parir mariposas azules
tengo el útero desbordado de polvo de hadas.
Así, con la sencillez del que inventa un génesis
bajo un manzano que tiembla
caricias de pecados inconfesables.
Intentan que desista con pinzamientos lumbares,
con agónicos pellizcos de melancolía,
con súbitos ataques de pánico en la sonrísa.
Sólo un anticonceptivo para el odio,
un abortivo para las especuladoras neuronas,
me hará desistir de mi multiplicadora labor frutal.
Sólo estas criaturas imperfectas me harán libre
por eso sigo amamantando estrellas
cuando nadie me ve.
SUELAS GASTADAS

He llegado aquí con las suelas embarradas de nostalgia,
busco la senda prometida,
la luz que guíe el designio de aquel paraíso de insomnes horizontes.
Miradme.
Mi silencio sólo deja huellas de tristeza preconcebida
en la soledad de los aquelarres inoportunos
y soy como un caminante que vaga ajeno a la brújula de la fortuna.
Aquí os dejo el cuero bruñido por los artesanos de la indecencia.
Sólo en el ocaso de la abundancia hallareis motivos para iniciar camino.
(Ilustración: "Zapatos" de Van-Gogh)
PEQUEÑA TERNURA

Es esta pequeña ternura de diminutos atardeceres
resueltos en la luz de un segundo,
la inocencia cabalgando amores ambiguos
y cinturas que se buscan en los alfeizares de la aventura.
Respirar como esculpiendo el aire
a bocanadas de oxígeno azul
dejándose colonizar los blancos territorios
en los paraísos lumínicos de la dulzura.
Es así, como recién estrenados, la vida nos sorprende
y, tras inventar la primera duda,
nos deja naufragando en los ocasos de la vida.
SE MIRA

Se mira.
Se anuncia.
Se insinúa.
Se desembaraza del tedio y del olvido,
de la magnitud ambigüa del reflejo,
de la insistente perpetuidad de la rutina.
Se mira observada,
angelicalmente profana,
desestructurada y taciturna,
virgen en la deslealtad de sus neuronas.
Se mira.
Se inventa.
Se enamora.
Se queda sola, eternamente,
en el lienzo de sus retinas.
(Ilustración: "La Venus del espejo" - Velázquez)
ESPERANDO

Aquí sigo esperando un tímido aliento
de tristeza combatida en la memoria.
Me pesa el corazón en las pestañas de la esperanza
y voy hilvanando lunas
en el íntimo atardecer de la cordura.
Me pienso en la espera de los ocasos
y soy, profana y profunda,
el enigma inmisericorde de las febriles madreperlas.
Me escapo de mismos silencios
por no retomar el recuerdo, la caricia, el olvido,
por no regresarme a los fructíferos ataudes
donde una voz, de incierto descanso, nos invita al final.
ME CRECE LA VIDA

Me crece la vida a borbotones de luz.
Ayer mismo, como sin darme cuenta,
amanecí inmersa en un bosque de frondosas auroras,
raíces estelares ,como galaxias inmensas,
que invitan a la quietud de los jilgueros breves de la esperanza.
Alguien habló, durante mis sueños,
de esa extraña metamorfosis que nos convierte en árboles
cuando hemos llegado a la maduración necesaria de los años cumplidos.
Tanto amaste, tantas ramas se elevan hacia el éter preciso del silencio.
La eternidad, entonces, se diluye en plumas, en nidos ociosos de quietud permanente
y sólo importa la prisa por besar el enigma de los frutales futuros.
Estoy alegre pues, sin insistir en esperanzas banas,
me crece la vida a borbotones de luz.
(Imágen de Nicoletta Ceccolini)














