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VELADA SOLIDARIA

Para Mercedes
De vez en cuando suceden estos vientos y una amanece con el flequillo levantado y el verso en la cintura. Es la revolución de la madreselva y la ascensión de las luciérnagas, es la íntima conjugación en el verbo preciso de la memoria que, escapándose de su propia clarividencia inventa túneles por donde escapar de este rutinario enunciado de sollozos interminables. Esta noche he visto como los cadalsos caían por su propio peso de culpabilidad reiterada... Lo triste es que no había casi nadie para enterrar los escombros y las hogueras, los huesos y la memoria, los bolsillos desbordados de añoranza congénita. Hoy te he visto agrandando el latido, inflando la sed que provoca la sangre que circula avenidas de esperanza y he vuelto a crecer, creyendo, a dejar la semilla, a soplar sobre la bombilla que ilumina las mentes encorsetadas de indiferencia. Quizás algún día, antes de morir de desesperanza o de que el hígado explosione, encontremos una llave, una respuesta, la fuente voluntaria o la raíz azul que hilvana nubes enamoradas de humanidad creciente. Mientras tanto, la utopía sigue planeando como un buitre que espera el eterno descanso de los sueños.
LOS MILAGROS DE LA ENERGÍA

A Pepe, a Puri y a Avelino... siempre.
Lanzo la mano y abrazo un instante de luz,
la clarividencia abismal del deseo y la esperanza,
el eco infinito de un arco iris lleno de segundos amantes
donde la vida se torna aurora de ilimitados balcones.
Abraza la soledad de este regazo que duerme,
corazón adentro, por los paisajes del silencioso sueño
donde un destino de latido oscuro
nos deja palpitando al borde de la tristeza.
Deja que una multitud de pájaros enamorados
hagan nido en tu esperanzadora voz de siempre-vivo
que ya viene el milagro, tejiendo energías que renuevan
esta luz de vértigos increibles donde nos encontramos.
Ven al día,
abraza el calendario,
retoma la sed y el viento,
vuelve a la luz de nuestros iris
que te seguimos esperando... siempre... siempre...
LA FE...

La fe es un sentimiento extraño. Tan pronto sabe a cera penitente como a campana de luz. Tanto suena a repique de mortandad y pecado como a júbilo anunciador de la primavera más limpia. Es la elástica moral que nos protege de hogueras imaginarias, el severo holocausto de bondades inminentes, el yo finito frente a la eternidad de un mundo con apellidos y bolsillos tan caducos como el olvido.
La fe es ese monosílabo persistente con el que nos abonan la infancia entre pecados y culpas que no nos pertenecen. Es la manzana que no comemos por alergia a las serpientes, la zarza que arde entre milagros sobre tablas y mandamientos irreconocibles, esos peces que se vuelven miles sobre panes, virtualmente, invisibles.
La fe es siempre ese íntimo momento que nos conecta a la infancia en la que creemos en la resurrección de la esperanza, en la verdad energética de los chicles de fresa o en el potencial nutritivo de los gusanitos con chocolate. La fe es ese latido impreciso que oscila entre un collar de macarrones, pintado con témperas, y ese pisapapeles con cara de payaso, hecho lentamente al calor de una imaginación temprana.
A pesar de todo la fe permanece, más allá de la crítica y la lógica, más allá de los escépticos y los pluscuamperfectos, más allá de los advenedizos y los inmortales... Debe ser una especie de virus que nos inoculan al nacer y cuya vacuna sólo nos hace efecto después de muertos... Creemos más allá de los pergaminos y los sacramentos, más lejos de los milagros y las divinidades, mucho más en silencio que los sánscritos y los exorcismos, más necesario que los palios y los griales perdidos.
Yo creo en ti, humanidad imperfecta y gloriosa. Creo en ti... y, hoy, también en mí.
Y AHORA...¿QUÉ?

A Mario Benedetti, siempre
Me he quedado huérfana de versos y bocados en la nuca,
desamparada de acentos febriles entre las sábanas que supuran
incontables arrecifes de dilapidarias auroras.
Me he quedado desnudándome a medias
y ahora ya no sé si quitarme las bragas o buscarme un chubasquero para la tristeza.
Estoy inconteniblemente desamparada,
casualmente desmembrada por esta mortandad
que des-avisa esperanzas en los cáusticos vértices del silencio.
También yo quiero buscarme una memoria de olvidos
donde, desde los ataúdes, se respiren gladiolos con aroma a cercanía.
Pero sé que todo es mentira dentro de la absoluta certeza
que nos invita a pudrirnos, huesos adentro,
sobre las feroces alimañas de la decencia.
Y ahora...¿qué?...
¿qué hago con el abrigo de tu voz?...
¿qué hago con la brújula de tus ojos?...
¿qué hago con las perchas que dibujabas entre mis brazos y la vida?...
Y ahora...¿qué?
Y después... ¿qué?
Y eternamente... dilapidariamente... ¿qué?... ¿qué?... ¿qué?...
RESISTENCIA FRENTE AL OLVIDO

A Raquel Álvarez
Al dolor, casi siempre, le sobran aristas y le faltan razones
porque ya desconoce el sabor agridulce de la temprana cereza
que se embaraza de luz al rayar el verano,
porque ha olvidado ese tierno cántico que aviva la herida
sobre los jazmines impolutos y los algodones infectos de llanto.
Algún día se hará el alba en los corredores de la nostalgia
para edificar cadalsos done impere la cordura de los besos,
el holocausto de los siempre-vivos enamorados.
Mientras tanto, sigamos amando la tierra en el tenebroso bosque de la desidia
que toda lucha, cuya bandera es el amor, persiste más allá del olvido.
SER SED...SER VERSO

a Smyle
Así, despeinando la mañana con incipientes abrazos,
anunciando lácteas fuentes de hambrunas precisas,
encuentros leves como besos imaginarios
en la horizontal premura del calendario.
Así, tiritando versos en los pozos de la tinta
como inmaculados peces concebidos en los ojos
de un poeta errante que ansiara lluvias
en los vértices de una metáfora azul.
Ser sed más allá de la gramática precisa,
de la métrica calculada en el olvido de los sueños,
del ortográfico amanecer en el imperio del folio.
Ser como el viento que ondea banderas de templanza,
ser la caricia suprema que, enraizándose en la lluvia,
trae siempre motivos nuevos en los versos anunciados.
NOS ACERCA

A Gladys Karlsson
Nos acerca el sol, el verso, la memoria invisible del abrazo,
esta metamorfosis de pájaros heridos
que surcan las fronteras del mundo a golpe de amor ilimitado.
Nos acerca la limpieza de los iris que se enhebran;
la fe, el futuro, el pasado latiendo voluntades de agua,
fugaces historias de eternidades enamoradas.
Somos las ígneas adelfas que el jardín enarbola
con vítores agridulces de éxtasis olvidados por el pretérito impreciso.
Más allá de las ambiguas fronteras,
donde el hombre solloza su eternidad de silencios,
las voces se encuentran para edificar la luz:
el mínimo verso que tiembla en la oquedad de la vida y del amor infinito.
LA ETERNIDAD

a mi abuela María
Algún día, esta eternidad que hoy nos separa,
nos devolverá al borde del verso enamorado,
de la súplica precisa con engarces de luna,
de la clarividencia enamorada donde suspira el aire.
Estamos destinadas a hablarnos con los iris quebrados,
con la augusta soledad de los labios que bucean
entre las lluvias que inmolan melancólicos ocasos.
Pero algún día, en algún remoto paisaje de universos limpios,
podremos sentarnos a escuchar la luz del latido,
tú sabes que la sangre nos reclama con maromas de esperanza
y el futuro abre puertas para un reencuentro de eternos abrazos.
CUALQUIER DÍA

A Julián Martínez
Cada pequeña soledad tiene su nombre,
cada silencio,
la luz infernal de un recuerdo intenso
que sólo se hace mínimo
en la intimidad de la palabra.
Llegar al olvido como se alcanza el abrazo:
cumbre a cumbre
desde los sótanos de la indiferencia.
El resto sigue siendo sobrevivir sobre el humo,
sobre el vasto imperio del indeleble destino.
Respira y ama,
la muerte, como la distancia, viene sola,
cualquier día,
en cualquier esquina de un calendario sin nombre.
ESPÉRAME

A Baltasar Pérez
Un día tendremos que hablar,
no sé donde ni cuándo ni cómo,
no sé, siquiera, si las sílabas serán vehículo fiel
o sólo el latido, el silencio, la lágrima...
Sólo el amor salva al amor.
Espérame...
ya casi regreso.
SÓLO TÚ

A Paula, en su primer día de vida
Abres los ojos al espasmo del día
que se anda enredando en aplausos certeros.
Apenas la fragilidad de tus dedos alcanzan
volar aires de renacentora aurora
como límpidas mariposas de oro
que buscaran hallar el misterio del mundo.
Hay en tu llanto un hambre de úteros azules,
una distancia de embrionarios abrazos
desde donde cobijarse a la aventura inmensa
de la eternidad creciente.
Sólo tú, ahora, conoces el secreto de la sangre,
la verdad cristalina que se esconde entre las venas;
sólo tú, en tu inmensidad recién nacida,
sabes de los paraísos y las fuentes donde se enamora la vida.
Y sin saberlo, traes entre tus párpados el universo entero,
la esperanza, el lácteo arrecife de la eternidad.
ETERNA LIBERTAD

A Manuel Rubiales
Con un destino de pájaro magnánimo vienes
aventando la mies entre versos precisos
que renuevan la brisa donde se inventa el día.
Vienes con el sabor del salitre enredado en la esperanza,
enhebrando sortilegios entre sílabas azules
que supuran verdades destinadas al horizonte de los vivos.
Aquí te espera una eternidad de geranios en balcones miméticos
donde el levante orea las páginas tempranas del olvido;
aquí yace, como en una eternidad de huesos presurosos,
el abrazo lírico que destina el aire entre ocasos sin norte.
Y sé que vienen tu ojos navegando entre mis líneas
como nautas que invitan a la solaz templanza del encuentro
y acudes, con los bolsillos plenos de insectos agridulces,
trayendo entre tus manos la eterna libertad de los enamorados.
PARA QUE NO

A mi hermano Luís... por tantas cosas.
Para que no me vaya muriendo por las esquinas
tengo tus mano alborotadas de silencios precisos,
melancólicas en la miel precisa de los sueños rotos.
Para que no desista en fluirme sobre gladiolos enamorados,
sobre miméticos corredores de cobre plomizo,
se me enredan tus dedos en la memoria intocable del deseo.
Para que no claudique la puerta ante la tímida madreselva,
sobre el oxígeno desgajado en perpetuados silencios
se hizan los laberintos de tu voz fabricando ortos nuevos.
Para que no olvide orear la distancia y coser jazmines sobre tus párpados blancos,
vienen tus risas levantando polvaredas de luz en el ocaso del llanto,
que ya amanece amor por aquellas colinas donde antes sólo existió el humo del vacío.
TODA VERSO

A Amparo Pamplona
¡Qué íntima hiedra luminosa
respira tu voz en alas de la lluvia!
¡Qué lírico acueducto de sílabas y raíz
enamorando voluntades de luna
que se enhebran, ociosas, en la cúspide
de tus manos que acarician auroras!
¡Qué firme abrazo armonizando el paisaje,
desnudando ventanas de ínfimas distancias,
acercando abrigos en el temblor del otoño!
Toda voz,
toda luz,
toda verso...
Y, detrás, el mundo buscando la esperanza
entre tus ojos de agua.
SIN DISTANCIAS

a Luisana en su cumpleaños
Tengo que desdoblar la memoria
e inventarla océano de latitudes inmensas
donde navegar tu nombre en oleadas de ternura.
Tú, que conoces la ecuación perfecta de los astros,
la parábola débil de los números exactos,
la insomne disolución de los ácidos azules,
vienes presintiendo el aire en multitudinarias auroras
como quien descorre velos tras los palios de la noche.
Déjame acunarte en las fotografías sin luna
para reinventarte en mis sueños con la fantasía eterna
de la perpetuidad y los besos que salvan distancias.
Déjame abandonarme en la insomne lealtad del abrazo
que más allá sólo existe la quimera de un paraíso que nos pertenece.
PAGARÁN TODOS

A Juan Luna
Pagarán todos,
desde el que tiró la bomba
hasta el que dejó de sonreir a la portera.
Serán fusilados por la indiferencia de los vivos
y padecerán la hambruna de los olvidados.
Todos se verán abocados al naufragio del fuego
entre números imposibles
y titánicas firmas en el oropel de los saldos.
Todos, uno a uno,
desnudos y carcomidos por la deslealtad al abrazo,
necesariamente infectos de leyes masacradas,
vistiendo pústulas de odios consentidos...
Todos, desarropados de la luz,
deseando una muerte de perdones eternos
que no llegará nunca.
(La misericordia vestía los harapos del miedo
y ellos la aniquilaron para embellecer el mundo.)
DE PUERTAS ABIERTAS

a Isidro Juan
Voy rondando claridades que se enhebran en tus ojos.
Montículos de epidermis cual llanuras de lino
donde tejer la bravura del silencio y sus costados.
Se incinera la tarde en los nidos desiertos
de la golondrina aquella que regresa al destino
de los cántaros enamorados,
y todo cuanto halla la caricia y el beso
es la firme promesa que nos encuentra dormidos
al borde de las sábanas cubiertas de luna.
Voy naufragando entre sílabas y abrazos,
retomando edades de voluminosa conciencia
porque todo cuanto abarca tu memoria
tiene un sabor de dulces bienvenidas.
Aquí está la puerta abierta de futuras auroras,
ya sabes que voy perdiendo llaveros y miradas
entre este otoño pletórico de versos.
INMENSA ESPERANZA

a Charo Moreno
A las mariposas les han crecido alas de luz en la memoria
por eso, a veces, perdemos el silencio
entre el vuelo frágil de las adelfas.
Todavía conservo la silla donde descansa la memoria,
aquella que vestiste, engalanada de luna,
con los rasos agridulces de las fuentes enamoradas.
Ya cuelga la uva enraizada de estrellas
en tus brazos inmensos como océanos puros
mientras hay primaveras eternas que llevan tu nombre.
Ahora es el tiempo para sembrarnos desnudas
en el asombro azulado de la libertad sin límite
que todo es posible cuando la luz habita
las frágiles paredes de la esperanza.
ANNABEL Y LAS CEREZAS

a Annabel
Me he quedado enredada en la luna agridulce
de las tempranas cerezas,
en la tibia primavera de banastas enamoradas
que supuran los altares de la vida.
Acabo de venderme, toda verso,
por los acerados rincones de la utopía
como un ave difuminada que invita al llanto
de lluvias precisas en el olvido.
He buscado reencontrarme con la esperanza
para redimirme a escondidas
de los aplausos que trae el viento
en los apellidos abrazados a la luz.
Yo sé que tu nombre pende preciso
de las purpúreas lágrimas del cerezo
por eso, en mitad del océano de tus sílabas,
los horizontes tejen encuentros eternos.
ALFARERO INFINITO

(foto Paco Puche)
A Joaquín Rubio, maestro fallero.
Yo sé que tienes, aunque no me lo digas,
un taller de ambulantes ninfas en tu corazón infinito,
pequeños artesanos que laboran versos de cartón piedra
entre ojos que miran el asombro del mundo.
Lo sé, me lo dijo anoche la libélula que inventa escenarios mágicos,
la calandria que recorre pinceles enamorados
y ese tobogán, sin pausa, que borda arcoiris
en las madrugadas del mundo.
Lo sé... me lo dicen tus ojos que no cesan de otear el mundo,
me lo cuentan tus manos que acarician la vida
con perpetuidad renacentora,
me lo dice esa risa tuya, tan infinita,
tan humanamente creadora,
tan eternamente creativa....
Yo sé que tienes, aunque no me lo digas,
un tesoro de luz guardado en tu corazón de alfarero infinito.
AMISTAD CRECIENTE

A Gabriela Bednarz
Me he quedado tiritando luz
con el ramo de hortensias que dejaste en mi puerta
todavia impregnadas con tu nombre y tu lluvia.
Me refugio de la ausencia entre las sílabas blancas
que dejas caer sobre estas cortinas sin norte
que fabriqué en las noches de pletórico llanto.
Ven, reposa los iris cobrizos sobre esta almohada
de jazmines imberbes y acude al sueño de la libélula
donde un manantial de ninfas corean tu voz;
que ya se está elevando el tiempo donde encontrarnos,
infinitamente, en el latido íntimo de la vida plena.
Aquí me tienes, rescatando claveles y ambrosías de espuma,
acortando la distancia en un sólo pálpito,
milenario y profundo.
Que la vida ya se nos va tornando urgente en mieles
y nos necesitamos cerca para colmar los panales
con las frutales caricias de esta amistad creciente.
RESUCITÁNDONOS HACIA LA VIDA

A Pepa Sarrió
Al final acabo hilando versos al borde de la madrugada
como el que se escapa para llorar en las corolas
de los amantes idos.
Palabras que enamoran vientos inmaculados
y acaban prendiéndose en las teas del horizonte
como aves azules de pretenciosas mañanas.
Estamos dejándonos las manos en cada encuentro,
peinando la distancia con silencios inmensos
donde se naufraga a tientas
con los iris desbordados de océanos precisos.
¿Ves?, hay claridades que anuncian calendarios libres
y somos, en la dualidad del desatino,
dos barcos de papel que buscan
una isla virgen donde resucitarse hacia la vida.
LA FE DISPERSA

A Joaquín Sánchez
No creas, aunque me veas así de insistente,
que yo conozco el secreto de los silencios,
es mera intuición enamorada o que me colocaron
un marcapasos infame en las vísceras del desaliento.
Lo sabes, hemos recorrido juntos caminos de empedradas auroras
como el que peregrina hacia el sepulcro sempiterno
de los inviolados atardeceres.
Llegamos a tiempo a la comunión de los besos
y sellamos, con pieles y azucenas,
el pacto de amor de unos arcanos fieles
que ansían paraísos entre manzanas fugaces.
No te creas nada de lo que susurra el viento,
mírame las manos con las retinas de aplaudir jilgueros
y dime si no llevan tu nombre
escrito en los cráteres primigenios de la luna,
que eso es lo único que nos salva
de tanto homicidio con la alevosía correcta,
eso y la sorpresa de vernos desnudos, de repente,
compartiendo la misma silla de idénticas confidencias.
VIVIÉNDONOS

A Lola y a Jesús
Todos sabemos que después de una noche amarga
viene un amanecer distinto,
no es blanco, ni es negro,
no es ni mejor ni tampoco es peor,
ni siquiera es esa idílica estampa
de un paisaje deshaciéndose en utopías fugaces.
Es... distinto.
Hay hadas a las que se les amputan las alas
para que no vuelen fuera de los límites de la cordura
pero yo sé de algunas que, aun con grilletes,
se roen los huesos para besarse a escondidas.
También sé que escupir gladiolos en mitad de las avenidas
es una infamia sólo apta para felices y poetas
por eso, eructar verdades en ágapes de orgías estelares
se sanciona con miradas esquivas y recortes de presupuesto emocional.
Pero ¿qué voy a deciros yo que no hayamos vivido
en ésta o en otras vidas?...
ya me conocéis soy de las que siempre olvida las normas y las injurias
con el penúltimo sorbo de cerveza.
CAMINAR EN COMPAÑÍA

A Daniel Gil y a Merche
Vamos a vestirnos con el ocre preciso
de otoños enraizados en racimos lejanos.
Seamos como un temblor enamorado
en océanos tétricos de esperanza sin norte.
Yo sé que tú sabes de manos y latidos,
de limpias auroras en ventanales azules
donde hay tiestos de jazmines perennes
que abrazan el día con enamorada rabia.
Ven, vamos a descolgar las persianas del miedo,
a descoser los bolsillos donde se cobija la tristeza,
a abrir el baúl desde donde el silencio
nos muestra su ímpia soledad de siglos.
Yo sé que tus ojos, alzados al mástil de la luz,
invitan a un largo paseo de alamedas sembradas
en futuros sin cerrojos,
yo sé, aun desde el desconocimiento,
que un latido tuyo, de ocres primaveras,
queda engarzado, eternamente, en los alambiques de la vida.
Ven, vamos a dejar que el pálpito de la melancolía
nos invite a la misma mesa de versos engarzados en el horizonte,
que ya va siendo hora que renazca la esperanza
en cada huella de cada hombre que camina en compañía.
YA ES TARDE

a E.
Lleva arrastrando su soledad de siglos a través de la memoria de los peces
por eso tan pronto vislumbra unas manos nuevas
las adopta en su agenda de huídas irrevocables.
Tanto es el amor que entrega como precio exije
por eso evalúa antes los bolsillos que los ojos,
los movimientos de la renta que la quietud de las caricias.
Es así, se nos perdió la luz entre las lágrimas
y cuando el río, harto de acumular lodo, descendió las cinturas
todo fueron preguntas sin deseo de respuesta.
Hace falta desnudarse muchas veces
para sentirse realmente puro, vivo en la penumbra de las verdades sentidas.
Es así, no supimos firmar en el libro de las amistades invencibles,
quizás porque de la semilla de la enconada tristeza
sólo crecen frutos con la amargura del desaliento.
Nunca es tarde, dicen los que no te conocen, para recuperar el día que fue,
o al menos pareció ser, o quizás se intentó que fuera...
Para mí ya ha caducado el tiempo, es tarde, demasiado tarde,
ya es tarde desde hace incalculables siglos...
SIN VUELTA ATRÁS

A mi hija Alma
Ahora ya no hay vuelta atrás,
no puedo lanzarme a los precipicios
de la desidia y la tristeza,
no me permiten colgarme de una lámpara
con una soga de deshilachada costumbre,
no toleran que visite los raíles
con la esperanza de que un talgo
aplaste mi memoria.
Ahora ya no hay vuelta atrás.
La noche se hace ínfima
como un grano de café en el océano.
La herida cicatriza con los besos
y es más sano vivir
que batirse día a día con la muerte.
En la carrera de fondo de los días
cruzo la meta con los brazos abiertos.
Ahora ya no hay vuelta atrás.
Sus manos, que han palpado mis entrañas,
me muestran el camino del latido
y allá donde la abundancia es eterna
me hago inmortal, diosa entre los dioses.
Ahora ya no hay vuelta atrás,
el amor nos edifica libres
y allí donde sólo hubo ruinas
los brazos de la sangre, en plenitud,
erigen mausoleos donde el dolor se olvida.
Ahora ya no hay vuelta atrás
hay que vivir viviéndose en el hijo.
TODO LO PRECISO

A Antonio Santos
Todo lo que precisan mis manos está ahí:
un arcano corredor, una cortina de lluvia,
la sílaba díscola rebelde en la ortografía
y ese aroma a ir andando a tientas
entre la claridad y el destino del camino reencontrado.
Para no desnutrirme de tus besos
acabo firmando el contrato indefinido de los brazos
los mismos que nos envuelven en intimidades remotas.
Trae hasta mí las alturas de los nardos,
el aroma de la verbena en agostos difuminados,
el sabor del perejil rebozando la distancia
entre caústicos ventanales de horizontes amplísimos.
Ven y desnudame la conciencia, como siempre,
para que se oree la memoria en voluntades perpetuas
que todo cuanto necesito hoy
lo llevas temblando entre los párpados enamorados de viento.
OCURRENCIAS

A Virginia González
Se nos acaba de ocurrir la idea perfecta
para soñarnos despacio en el tumulto del silencio,
en la oquedad profana, tétrica y profunda,
de una sonrisa abismal que inventan las hadas precisas
esas que vuelan en el mediodía de las cortinas de encaje.
Se nos acaba de ocurrir la forma de amar al prójimo
sin pecado ni cercanía,
así como de soslayo y de reojo,
como si andáramos haciendo cabriolas con la utopía,
la misma que nos reinventa en los atardeceres azules
de un Madrid encontrado al ras de la esperanza.
CRECIENDO AURORAS

a Aurora Pérez No sé por qué siempre he pensado que a ciertas personas les crecen alas invisibles en mitad de las pupilas. Yo sé que el silencio es una virtud sólo comparable a las caricias por eso, entre el algodón y la retama, hay manos que invitan a descrecer tormentas y sembrar auroras. Las hay que merecen llamarse con el vocablo justo y la luz precisa, las hay que renuevan huellas en los andamios del mundo y abren puertas infinitas de geografías eternas. Yo sé que tus alas son de espumas celestes, las veo siempre que, de improviso, te quedas pensando en la altitud de la primavera, esa cima que vive, eternamente, entre las huellas laboriosas que te habitan. No olvides que sólo unos pocos se merecen el nombre con los que los bautizan (y yo, lo sé por propia experiencia.)
POETAS DE MADRUGADA

A Damián Varea
Una noche,
miraba por encima de los ojos del mundo
y estaban los suyos oteando la distancia,
dibujando geografías íntimas
como mapas de anatomías cercanas.
Yo sólo quería ser una sílaba distante,
la rima imperfecta que distorsiona en el tránsito
de los vespertinos pluscuamperfectos.
Encendí la radio y me supo a café desalmado
y, para colmo, añoro la nicotina de madrugada,
la que se fuma sin paladar,
la que se aspira con los pulmones velados del olvido.
Entonces pensé,
con la ancestral soledad de los insomnes:
"¡Qué tristes se quedan las manos
entre el vacío de los dioses!
¡Qué parquedad de barro para tanto hombre!"
Volví a mirar a los ojos del mundo,
pupila a pupila,
y me encontré con el paisaje íntimo
de sus huesos desbordando luz una vez más,
entonces pienso,
como el que le roba oxígeno a una orquídea:
"¡qué alegría de poetas que verán la gloria
de los papeles en blanco!"
SÓLO RECUERDO...

A Yolanda
Ya no recuerdo que viento te trajo a mi casa
envuelta en solanas hambrientas de luz levantina,
qué olas, de tibios molinos, te encumbraron desde las llanuras
navegando precoces en las riberas de la luz.
No se por qué ventana anduviste a tientas,
como cegada por cortinas de arcanos corredores,
ni cuál fue la puerta que, llevando tu nombre,
empujaste con la valentía de los amantes plenos.
Si tengo que hacer memoria no te pienso
por eso prefiero esta fiereza de presente azulado
donde las manos inventan cercanías de nube,
geografías inmersas en galáxias sin norte...
Apenas recuerdo detalles en los nombres,
se me escapa la imagen entre manteles de humo
y hay tildes descuidadas saltando entre las copas
donde el café se envenena con palabras confidentes.
Es lo que tienen las manos abiertas al abrazo,
el corazón galopando generosas catedrales de vida
y el amor entrelazando multitudes prodigiosas
donde fundirse en la eternidad punzante de los deseos.
No recuerdo el día, el sabor de las frutas o el color de mis zapatos,
sólo te reconozco a través de los siglos amándola
en voluntades celestes de inagotable alegría.
FELIZ CUMPLEAÑOS, te queremos...
DE HOMBRES Y DE MONTAÑAS

A Juan Manuel Maestre
A los montañeros se les pone cara de romero al llegar el mediodía
por eso, en el ocaso de las ciudades, buscan la sombra del cantueso,
la ingenua algarabía de la manzanilla,
el tímido contoneo de la albahaca enamorada.
El mundo reconoce sus huellas y su nombre
aunque huyen de los apellidos sellados en orlas de plata.
Saben más de lo que dicen y rezan menos de lo que inventan
por eso, las mochilas supuran esos enigmas ancestrales de verdades ocultas.
Poseen la estatura de la altitud que coronan
y sus botas guardan el barro primigenio que vio nacer al hombre,
sacerdotes del aire libre,
fulgurantes chamanes del horizonte,
lamas infinitos de soledades compartidas.
Quien los vio, en las madrugadas de la vida, encumbrándose a la luz de la esperanza
sabe de la generosidad que remansan sus cándidas pisadas
que allá donde posan los iris
brotan calcáreos amuletos de eternidad ilimitada.
AL FINAL...

A Susi Femenía
Y, al final, sólo se espera una mínima recompensa,
el olvido del dolor,
el encuentro de la esperanza,
la transformación de los cántaros en bodas imaginarias.
Tanto trabajo baldío escapándose de las manos
como arena tímida que no encuentra playa.
¡Qué dolor de juventud que se lleva la parca
a los insondables naufragios de la memoria!
¡Qué densa tristeza de yertas latitudes
sobre pupilas inmóviles,
brazos generando huecos sin norte,
besos que ya no sabrán de la luz de la piel!
Y así,
desbordando orquídeas,
te desvaneces en la quietud de los ídos,
como si una soledad de ruiseñores
impusiera un silencio de trágicos siglos.
PROPIEDADES IMPROPIAS

A Daniel Esteve
Me quedo con la palabra precisa que acaricia el silencio,
con esa multitud de añoranzas que se enhebran,
cual abanico enamorado, en fulgurantes raíces e innaccesibles cimas.
Me quedo con la paz de un remanso
donde el tiempo naufraga entre libélulas blancas
e inventa sinfonías de acuáticas latitudes.
Me adjudico las pupilas curiosas, imberbes, emocionadas...
El latido ingenuo, la sopresa, el abrigo...
Las manos que siembran luz con dactilares auroras
y ese pasar por la vida sin prisa, como sin ruido.
Me apodero de esa presente invisibilidad
que nos envuelve en oleadas de romero virgen
y voy arañando aromas en los paisajes de su memoria.
Quisiera retener, sólo por un instante, aquella ascensión gloriosa,
aquel pálpito azul, como de cielo recién nacido,
aquella fertilidad de amor desbocada y libre...
Sólo el tiempo y la entrega nos colma las mochilas
de verdades y experiencias,
sólo el tiempo y el amor al camino hacen que el hombre
llegue ileso hasta su único destino:
la VIDA.
ASI SON LAS MAESTRAS

A Mª Teresa González
(maestra de educación infantil del C.P. Miguel Hernández)
Al final una acaba sabiendo que es verdad
la leyenda aquella que habla de las maestras,
las que fabrican nubes con elixires mágicos
y que modelan niños con barro de azúcar;
las que tras un largo peregrinaje de cimas inocentes
se recogen en sus casas a enhebrar estrellas
o a bordar chisteras con lentejuelas doradas.
Son las mismas que se acicalan las manos con ungüentos milenarios
para ofrecer la caricia precisa en la justa austeridad del silencio
mientras erigen trampolines invisibles
en el recreo locuaz del calendario.
Se les reconoce siempre por ese aroma a infancia recién descosida,
desmembrada de úteros fidelísimos y enamorados,
y se les ve sonreír, en instantes íntimos,
aleteando mariposas y amapolas.
Tienen la piel curtida de los héroes anónimos que habitan la distancia
por eso, en las noches de luna llena, emergen de sus pupitres
con armaduras de violines y espadas de rosas blancas.
Nadie sabe qué hacer con ellas cuando brotan del polen y las raíces,
cuando aletean, ociosas, entre los rayos tempranos de las pizarras desiertas,
de los valles anegados en acuarelas y grafitos azules.
Así son las maestras:
una laguna al principio de la vida
donde navegar por la placidez de la infancia.
FELIZ DÍA DE LA LETRA Q
Las letras tienen sus días, sus pequeñas menstruaciones mágicas, sus ortos cabalgando entre columnas de festivos imaginarios. Las letras tienen su onomástica precisa y su cumpleaños dulce, elaborado y mínimo. Por eso hoy, con la solemnidad que representan a los niños y a los locos, declaro Día Mundial de la Letra Q.
Hoy sólo escribo:
Quererte, queso, ¿quién?, química, quinto, quedarte...
Quijote, querido, quiebra, quieto, quimera...
¿Qué?, quintal, quiniela, quizás,quebranto, quemando...
Hoy sólo escribo la QUIETUD de tu nombre y en él, enamorada, me QUEDO.
EPISTOLARIO INTIMO

A Pily González
Amiga querida, dos puntos,
recuérdame que hoy te diga, con el acento justo y la voluntad precisa,
que tras esas nubes de hadas inventadas, el mundo viene inyectando soledades
en la insípida memoria de los algodones.
Vivir en un valle te protege de algunas tempestades altivas
y una siempre puede aspirar a escalar las cimas ancestrales de los olivos,
los oráculos cambian, como las tristezas, según desde donde sople el viento y la memoria.
Recuérdame, también, por si me olvido de recordar,
que hoy sigue amaneciendo esperanza... pese a todo,
que hoy sigue amaneciendo lucha... pese a todo,
que hoy sigue amaneciendo amor, pese a todo los desenamorados del mundo,
pese a todos los mundanamente heridos por la lanza de la tristeza.
Te escribo porque así, yo misma, me hablo con el eco permeable de los dioses
que, por mucho que conozcan la utilidad de los enigmas, todavía desconocen la luz del misterio.
POESÍA LEGAL

a Vicente Llorente
Ya han vuelto a crecer los sándalos en la esquina lacrimógena
donde se enamoran las farolas.
Te he dicho, millones de veces, que te cosas los bolsillos,
que ya está bien,
que es insensato,
indecentemente inderocoso,
eso de ir regalando semillas y violines,
violetas como escapularios pletóricos de risa.
¿Ves?... como sin quererlo, aunque necesitándolo,
a los olivos se les ha puesto cara de bienvenida enamorada
y ya no sé qué hacer con este jardín díscolo y profundo
que ha crecido en mitad de la calle, entre aceras desiertas
donde sólo se oye el tránsito crepuscular de los abrazos pagados.
Es lo que tiene esta insana virtud de la poesía
que en cuanto la legalizan ya no es lo mismo.
DUENDES CURATIVOS

A Loren
Los duendes duermen en calcetines de terciopelo por eso, a ratos,
les sorprende la primavera desnudos al raso y con la sonrisa en el bolsillo.
Saben de leyes mágicas que nadie desconoce pero que todos olvidan
y se acomodan en la infancia, vestidos de esperanza, entre la vanidad de la inocencia
y la cálida concupiscencia de la melancolía.
Saben del efecto curativo del silencio entre la efervescencia frutal de las caricias
por eso, taciturnos y entregados, resuelven los enigmas con descansada alegría
entre sábanas y musgo o empujando barcas en lagos de primavera perenne.
Los duendes, cuando lo son, no se lo dicen a nadie hasta que un mayo cualquiera,
alguien con la lógica despistada y el sueño siempre alerta, los descubre enhebrando jazmines,
entonces, sorpendido en la sorpresa, te invitan a surcar los horizontes de ciudades enamoradas,
allí donde vive el hada de sus sueños con las puertas de los ángeles abiertas.
(Quien vio alguno lo sabe por eso, a veces, sin lluvia, llueven caramelos.)
ANIMAL HERIDO

A Leti
A la locura se le ponen ojos de vampiresa herida
por eso, en las noches de luna llena, al sur de los Cárpatos de tu sonrisa,
un animal herido, de sangre abierta, baja a tomar aliento en las verdades diseminadas del olvido.
Es como andar a gatas en tejados inventados de ambrosía indiferente
o hacer pactos con los dioses que intercambian órdagos y pecados,
es como desembalar la rutina y dejarla macerar en tiestos imaginarios
que nadie mira por miedo a la primavera.
Quizás el cuento se reinventa a medida que nos amamos, por eso, aunque no lo parezca,
nos crecen nuevos brazos a la altura de la cintura, justo en el límite de la esperanza.
Estoy ansiando una multitud de nocturnas evidencias para temblarme callada
porque tú sabes que yo, sin miedo, soy como la noche intransitable de los mendigos
que, aún con lluvia, buscan el refugio gris de la desidia.
VIVIENDO UTOPÍAS

A Rosa
Quiere la soledad estar sola en su columpio de nubes
por eso a los melocotones se les amputa la tristeza
antes de que les crezcan alergías entre las sílabas.
He empezado a bordarte una enagüa de luna
con puntillas de cielo raso y vientos inmaculados.
Ya sabes que casi nunca presiento las desgracias ajenas
pero las alegrías me brotan en macetas miméticas,
justo al lado de las margaritas, a la derecha y al fondo de las joviales orquídeas.
En este mundo de distancias interminables,
de aguaceros infinitos en otoños imprecisos,
la vida agradece unos ojos como los tuyos
que van derramando planetas en la ambigüedad del olvido;
la vida agradece la frutal magnitud de tus brazos porque,
aunque nadie lo sepa, lo diga o lo imagine,
hemos sido bendecidas con la perpétua primavera de la utopía.
PROPIEDAD NO PRIVADA

A Bego
Podéis entrar y molestar, aquí sólo se escribe poesía
y, para colmo de bienes, hay niños molestando a las tristezas,
lanzando salivazos de ternura en los ojos de los transeúntes que leen
sin faltas de ortografía.
Acabo de regar el último capítulo de un poema inacabado
y las tortitas me han salido como con sabor a sílaba enamorada
por eso voy a comprarme un paragüas con tinta de cereza agridulce
para reír en las tristezas y sollozar, como sin ganas, en los nombres oscuros.
Podéis entrar, molestar las cortinas y el aliento a sandía temprana,
podéis ser esos okupas huidizos que acaban llenando el humo de la noche
con nubes innecesarias de algodonada alegría.
Esta es mi casa, la primavera de mi alma.
Propiedad no privada para los corazones virgenes vestidos de esperanza.
BARCOS DE PAPEL

A Yolanda
A veces me viene la memoria como en oleadas de ternura imprecisa
y puedo recordarte retozando en úteros de ambarina urgencia.
Creo que un día nos cruzamos en la soledad de un semáforo
y tú me invitaste a escalar los corredores de la alegría.
Entonces, como en oleadas de ternura imprecisa,
alguien, con la sangre desbordada, me acomodó en la mullida soledad de los nombres
que tiritan, ausentes, entre los calcetines y la esperanza.
Tú sabes muchas cosas que desconocen mis venas
por eso canto a la luz de lunas invisibles, con la postura tibia,
esperando la confirmación de esa fe que, jamás, viene acompañada de un café caliente.
Ya sabes... los versos son barcos de papel perdidos en el océano del olvido
y yo soy de las que aún gusta naufragar en el placer de la tristeza.
LA VIDA...EL TIEMPO...
A Eloy Palo
El tiempo es aliado de la experiencia por eso, las palabras no bastan para engendrar luciérnagas en el cosmos de la ternura.
No es suficiente el íntimo calendario con su verdad oportuna y sus festivos almidonados;
no nos basta el tic-tac, el segundo lastimoso, la hora con su feliz matemática.
Por la vida se pasa andando con la gallardía de la eternidad volátil, a zancadas de humo con huellas imperecederas.
La vida se respira a bocanadas precisas en oleadas de oxígeno inmerso en la luz de las cavernas olvidadas.
Nunca es suficiente la palabra anclada en el ígneo fragor de la gramática,
pero ayuda a fabricar los puentes que nos acercan en este universo de remotas distancias diseminadas.
¿ME AMAS?

A Capitán Garfio
Cuando oyó su voz al otro lado del teléfono quiso imaginarla vestida con el primer rocío de la mañana,
una taza de café en la mano y en los ojos, haciendo imposibles equilibrios,
una lágrima perdida en el horizonte del recuerdo.
La llamó por su nombre, por el de la esperanza, por el de los paisajes que retenía, todavía, el aroma de su aliento.
Dejó que hablara siglos infinitos, eternidades inconclusas y al final, cuando todo sucumbía al silencio del olvido,
le formuló una pregunta con las interrogantes desnudas: ... ¿Me amas?...
Sólo un aleteo de gaviotas con la sal en la mirada le devolvió al vacío.
Me ama, pensó, aunque no lo sabe todavía.
PACTOS ETERNOS

A Clarisa
No fue fácil firmar ese pacto con la tinta indeleble de aquel unicornio azul,
pero una vez sellado con la lágrima que supura la orquídea de la ambigüedad
todo resulto más sencillo y placentero, más auténtico, más real.
Tus ojos caían como cataratas diestras al fondo de las galaxias
convirtiéndose en cúpulas ambiciosas de aguamarina y viento.
Entonces supe que, más allá de la herencia que esculpe la sangre,
la memoria viene impregnada de angostos senderos e ignotas fuentes.
Aquí vuelve mi latido primogénito que en ti toma forma de verdad diseminada,
nombre en la esencia del recuerdo, orto invasor de la constancia,
en ti reconozco ese albor que siembra eternos futuros en las raíces del pensamiento.
PRIMER ENCUENTRO

A Xanela
Con una nostalgia de edades impolutas
vienes, incendiando los paisajes
que en la madreselva brotan henchidos de distancia.
Hay un rumor de luz incandescente
más allá de las manos que inventan
dactilares sílabas con las que enhebrar el día;
y amanece torpemente, sobre las colinas que ansían
rocas volcánicas de mar,
horizontes salitres de espumas vírgenes,
algas fértiles de raíces y enigmas.
Vienes con la aureola intacta de los encontrados
en el vértice azul de la esperanza,
cruzas el umbral con la lluvia entre los ojos:
esta es mi casa, toma mi lámpara,
hoy cocinaremos versos, como siempre,
para resguardarnos de la tristeza de los días.
(Un temblor de estrellas nos acogen en su olvido
y la eternidad se limita al encuentro de las manos.)
TALLER DEL ASOMBRO

Hace unos años descubrí el placer de escribir versos, casi, de forma automática. Todo aquel que se acercaba a mi pequeño "taller" (una mesa vestida de bohemia en la zona histórica de Villena) se llevaba un puñado de versos que, como diminutas aves en busca del abrazo, salían de mi mano en los breves segundos que se tarda en afilar el diccionario con el latido preciso de un alma entregada. Ahí descubrí cual era mi oficio. Hoy, desde este rincón de ventanas abiertas al mundo, abro las puertas de mi taller nuevamente. Versos volátiles, instantáneos, imprecisos, entregados... versos urgentes y enamorados, díscolos, ausentes, desmedidos... Vuestro es el caudal de la tinta que me recorre las venas. Dejadme vuestro nombre (si queréis), aquello que os hace levantaros con la emoción en los ojos, con la caricia en las manos o con la tristeza en las derrotadas sienes. Yo os prometo el temblor de unos versos, la propiedad de unas sílabas que serán sólo vuestras como el oxígeno que os recorre pulmones adentro.... Para el mundo es mi oficio y, últimamente, siento como mi alma rebosa líricas que necesitan destinatario. ¿Os animáis?...














