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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

LA FE...

Hay que recordar al hombre el camino olvidado hacia su propia humanidad.

La fe es un sentimiento extraño. Tan pronto sabe a cera penitente como a campana de luz. Tanto suena a repique de mortandad y pecado como a júbilo anunciador de la primavera más limpia. Es la elástica moral que nos protege de hogueras imaginarias, el severo holocausto de bondades inminentes, el yo finito frente a la eternidad de un mundo con apellidos y bolsillos tan caducos como el olvido.

La fe es ese monosílabo persistente con el que nos abonan la infancia entre pecados y culpas que no nos pertenecen. Es la manzana que no comemos por alergia a las serpientes, la zarza que arde entre milagros sobre tablas y mandamientos irreconocibles, esos peces que se vuelven miles sobre panes, virtualmente, invisibles.

La fe es siempre ese íntimo momento que nos conecta a la infancia en la que creemos en la resurrección de la esperanza, en la verdad energética de los chicles de fresa o en el potencial nutritivo de los gusanitos con chocolate. La fe es ese latido impreciso que oscila entre un collar de macarrones, pintado con témperas, y ese pisapapeles con cara de payaso, hecho lentamente al calor de una imaginación temprana.

A pesar de todo la fe permanece, más allá de la crítica y la lógica, más allá de los escépticos y los pluscuamperfectos, más allá de los advenedizos y los inmortales... Debe ser una especie de virus que nos inoculan al nacer y cuya vacuna sólo nos hace efecto después de muertos... Creemos más allá de los pergaminos y los sacramentos, más lejos de los milagros y las divinidades, mucho más en silencio que los sánscritos y los exorcismos, más necesario que los palios y los griales perdidos.

Yo creo en ti, humanidad imperfecta y gloriosa. Creo en ti... y, hoy, también en mí.

FELIZ ANIVERSARIO...AMOR

FELIZ ANIVERSARIO...AMOR

Pues sí, Marichón, yo creo que la gente se complica mucho la vida con las cosas del amor. Y no decirte los bolsillos y el futuro, que los dejan temblando e inciertos en medio de hipotecas asfixiantes como condenas de muerte. Amar siempre es otra cosa, aunque no termine de gustarnos los cuadros del mantel, aunque algún vaso esté esportillado a causa de tanto lavarlo por miedo al virus de la melancolía. Sólo la muerte sabe de perfecciones, así que vamos a dejar que la vida nos invada con esa sarta de tropiezos y traspiés, con esos baches y embites desequilibrados y caústicos... Vamos a enamorarnos. Es como intentar estar a salvo de las alergias primaverales y las alegría veraniegas... por más que te escondas, un día viene la margarita del cariño y te llena de polen las agrietadas vísceras de la tristeza. Sus tentáculos llegan a todos tus rincones porque han cruzado todos los océanos en busca de tu nombre. Es así, ha sido así siempre y si, la depresión o el imperio americano no lo impiden, seguirá así hasta el florecimiento de humanidades eternas. Es el amor, Marichón, el que nos cubre y descubre, con los ojos velados en lágrimas de alegría inigualable. Mi madre suele decir que "siempre hay un roto para un descosido" por eso, cuando le encontré, cogí el costurero a toda prisa y, sin ni siquiera ponerme el dedal, empecé a tejer una sábana de lana y seda virgen, con bolsillos de esperanza y botones de paciencia... todavía sigo en ello, ya sabes que no soy muy diestra con la aguja y los tacones, pero, poco a poco, nos está quedando un ajuar de lo más cálido para los tres. El amor es eso... lo demás es sólo oropel que asemeja el fracaso de los infelices.

UN REGALO PARA MÍ... HOY

Hoy ha sido mi cumpleaños... Creo que soy de las que aparento menos de los que tengo y de las que sé más de los que pienso. Todavía me queda mucho para escribir mis memorias y demasiado poco para inventarme un epitafio. Por eso hoy quiero regalarme un momentazo de vida para que nadie dude que, a pesar de mis neuras y mis angustias, a pesar de mis pesimismos y mis tristezas, a pesar de todas las críticas, la hiel y las rabias contenidas: CREO EN LA HUMANIDAD...  y sabed que siempre...siempre... podéis contar conmigo.

Y AHORA...¿QUÉ?

Y AHORA...¿QUÉ?

               A Mario Benedetti, siempre

Me he quedado huérfana de versos y bocados en la nuca,

desamparada de acentos febriles entre las sábanas que supuran

incontables arrecifes de dilapidarias auroras.

Me he quedado desnudándome a medias

y ahora ya no sé si quitarme las bragas o buscarme un chubasquero para la tristeza.

Estoy inconteniblemente desamparada,

casualmente desmembrada por esta mortandad

que des-avisa esperanzas en los cáusticos vértices del silencio.

También yo quiero buscarme una memoria de olvidos

donde, desde los ataúdes, se respiren gladiolos con aroma a cercanía.

Pero sé que todo es mentira dentro de la absoluta certeza

que nos invita a pudrirnos, huesos adentro,

sobre las feroces alimañas de la decencia.

Y ahora...¿qué?...

¿qué hago con el abrigo de tu voz?...

¿qué hago con la brújula de tus ojos?...

¿qué hago con las perchas que dibujabas entre mis brazos y la vida?...

Y ahora...¿qué?

   Y después... ¿qué?

       Y eternamente... dilapidariamente... ¿qué?... ¿qué?... ¿qué?...

UNA REFLEXIÓN... UN PELLIZCO... UNA LUZ

LA ANARQUÍA EN EL ABRAZO

LA ANARQUÍA EN EL ABRAZO

El problema, Maripún, es que a veces me olvido de mí misma, de mis cosas, de mis cremas hidratantes para la esperanza, de los ungüentos milagrosos para la celulitis de los rencores, de cambiarle la tapa a mi tacón favorito, ese que asesina odios de viscerales ilusiones. Tú me conoces y sabes como soy: voluptuosamente ambigua en la decadencia de la alegría, apasionada en el iceberg de los sueños dormidos, catastróficamente presente en los anales de las bocas vacías. Será porque nunca soporté las acelgas siendo niña o porque los cuadros del uniforme escolar me quedaban asimétricos en la perfección del planchado, será porque echar la culpa a cualquier cosa es más fácil que asumir nuestra propia personalidad irrepetible y divina. Si te soy sincera, a mí me gusta olvidarme de mí misma de vez en cuando, sin llegar a la desidia, me gusta vivir un mundo desordenado lleno de rincones por los que no paso la escoba o de huellas enigmáticas que parecen recitar versos en los pulidos cristales. Acumular polvo en las estanterías del miedo para ver si así se nos ordenan las ideas o dejar la plancha macerándose en el armario por si acaso nos aparecen más mangas y más abrazos. Tú ya lo sabes, Maripún, "no hay que pedir peras al olmo", mas yo creo que yo soy de las que anda macerando almíbar para esos frutos baldíos que crecen en el ciprés de mi ventana.

Ilustración: "Mujer frente al espejo" de Picasso

LA ESPERANZA DE MIS ANCESTROS

LA ESPERANZA DE MIS ANCESTROS

El mundo parece esponjarse, se contrae y expande en el íntimo latido de la sorpresa.

Estoy aquí, respiro y el mañana es sólo la utopía que me invita a vivir este segundo irrepetible.

Mi nombre tiene la validez que imprimen mis neuronas al rozar la luz del descubrimiento

y busco eternidades de humo donde desenredarme de la nostalgia que da el no vivir.

Ven, deja que firme en el libro de los enamorados

para que la historia sepa que sigo luchando desde la esperanza de mis ancestros.

SIGO AQUÍ... SIEMPRE

SIGO AQUÍ... SIEMPRE

A veces vamos, venimos, nos quedamos durmiendo en los alambiques de la memoria, nos inventamos fugaces y etéreos. Vivimos en el silencio de la espera como sollozando avenidas de fructíferos holocaustos. Estoy aquí, aunque parezca que ando ausente en las transparencias de la quietud, ando vivo y desnuda entre los impúdicos vaivenes del azul más profundo. Por fin soy un latido que emerge desde el humo y la manzana, desde el pozo donde se enhebra el vacío en realidades ocultas, desde la temeridad del ambiguo miedo a la alegría. Estoy siempre, aunque parezca que he fallecido para la voz, renazco entre hogueras de sílabas agrietadas que llevan nombres de hombres y cometas. No me voy porque la distancia no es mía, ni es mío el desaliento, ni me pertenece la definitiva quietud de los muertos. Me quedo aquí con vosotros, tejiendo arterias entre los músculos cansados, entre sed infinita de vivir más allá de todo ocaso, de toda lágrima.

SIEMPRE LO MISMO

SIEMPRE LO MISMO

Huele a incienso,

a cera derretida sobre el asfalto caliente,

a oración y pecado, a culpa, a blasfemia,

a olvido entre el humo de la intolerancia.

Huele a silencio y a arrogancia,

a estatuas carcomidas por un llanto

que incinera libertades amplias

como espíritus enamorados.

Huele a la misma herida de todos los siglos,

al mismo liviano catecismo de todos los ocasos,

a la misma soledad inquisidora de todos los pecados.

Mientras tanto, un perfume de esperanza

van rezumando las putrefactas alcantarillas

donde seguimos inventándonos un mañana

lleno de olvidos y amores perpetuos.

ESTOS DÍAS INFAMES

ESTOS DÍAS INFAMES

Son estos días infames, Manolita, los que nos tienen desesperadas y taciturnas. Estos vientos que desenhebran la conciencia y despeinan las madrugadas azules de la esperanza. A costa de cualquier alegría se empeñan en amputarnos la fe en el ser humano y nos vuelven, a golpes de rayos catódicos, en transeúntes fugaces que vagan insomnes por las arterias del mundo. El hombre se ha vuelto, de repente, autómata e impreciso. No piensa, no siente y sólo cree en lo que le muestra el telediario de la tres, la sección de sucesos del programa matinal o las varices ambiguas del famoso de turno a la hora de la siesta. Se nos ha muerto Don Quijote, hemos lapidado a pedradas de indiferencia los versos de Machado y la Celestina anda descasando parejas inútiles. Es el tiempo de la intolerancia y el vacío, de coronar al crepúsculo entre paisajes de bruma, de subir a los altares a los vellocinos diseñados con fondos del banco mundial. El mundo está hambriento de abrazos y razones, de besos y justicia, de cercanía y ojos limpios. Son estos días infames, Manolita, los que no nos dejan descansar en la paz de nuestra breve historia de mujeres en tránsito. 

SOMOS

SOMOS

Resulta que hay días que nos cansamos de ser infelices

y salimos a la calle a bebernos la luz,

a cruzar las alamedas con los ojos vendados,

con la segura certeza de la inmortalidad plena.

Salimos desposeídos de nombres y fechas,

de límites orgánicos que nos prohíban el latido,

de cadenas pésimas que aceleran la soledad

a golpes de llantos prematuros.

Somos, en la eternidad del beso,

la sangre que perpetuará un alud de huesos enamorados

porque estamos vivos frente al olvido,

porque todavía somos palabra y verso,

luz infinita al fondo del túnel de la vida.

LA RESURRECCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

LA RESURRECCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

Se quedó con su propia tristeza

llorándose en los zapatos

y fue abandonando migas

en el sendero de los infelices

como el que se olvida de apagar la luz

en la resurrección de las luciérnagas.

Se perdió el milagro

 

y ahora la maravilla es de otros.

                  de "Pájaros en la memoria" (Elda, 2007)

LA LISTA DE CONTACTOS

LA LISTA DE CONTACTOS

Estoy queriendo anunciarme con la brevedad

de un insulto despiadado y preciso,

con la contundencia de un beso que enhebra

hierbabuenas y olvidos,

con el cínico andamiaje de un desolado cartílago

que acaricia la tristeza venidera.

Por eso he venido con la lluvia sobre el iris

y el corazón entre las piernas.

La venta es sólo cuestión de tiempo,

además siempre quise aparecer en la lista de contactos,

explosiva y lasciva,

aunque sea mentira.

FUMAR MATA

FUMAR MATA

Como matar mata el aburrimiento,

el aburrimiento de los ricos,

los ricos de las multinacionales,

las multinacionales del terrorismo,

el terrorismo de los ignorantes,

los ignorantes de la esperanza,

la esperanza de las creencias,

las creencias de los políticos,

los políticos del terrorismo,

el terrorismo del aburrimiento…

        Y también, fumar mata.

                   de "Pájaros en la memoria"  (Elda, 2007)

PREPARÁNDOSE PARA LA PRIMAVERA

PREPARÁNDOSE PARA LA PRIMAVERA

¿Te estás preparando para la primavera?... Yo acabo de podarme unos geranios que me han crecido en las orejas y que, de tan puro rojos, parecían corazones estallando vida entre latidos de pétalos. Mírame la espalda, para mí que ya se me están acomodando, como cada año, una pareja de jilgueros azules, los mismos que luego, me llenan de plumas la memoria. Espera y traigo una regadera de azúcar, hay que mantener húmedas las pestañas recién brotadas, que nadie diga que mi primavera la tengo descuidada y una ya no está en edad de habladurías vacías ni de siegas afiladas como lenguas de desocupado vecindario. Mira, si te dejas crecer el flequillo, como hacia adentro de la memoria, las libélulas buscarán refugio entre los ensortijados pensamientos, esos que a menudo se te escapan sin poderlos controlar. Las buenas semillas florecen en buena tierra y tú estás hecha del barro certero de la alegría. Deja que te invada este resurgimiento que nos hace rondar balcones, descerrajar ventanas con la luz temprana de la eternidad, abrirnos las camisas con la impúdica dignidad de los libres. Ven, que te voy a recortar las raíces díscolas, esas que te cuelgan sobre las rodillas, o mejor las trenzamos y hacemos un lecho para las cigüeñas. Ven que te lime la melancolía, que le de un tinte de arco iris a la tristeza del olvido y que le pase la plancha a ese ictus de vejez temprana. Ven y, mientras tanto, vamos a cantar aquella canción que tanto te gusta... ¿te acuerdas?

VISITA NOCTURNA

VISITA NOCTURNA

   "Mientras yo viva vivirán mis muertos"

                  AMADO NERVO

Los espíritus ocupan el dormitorio,

ausentes que han vuelto

a recoger sus legados:

una caricia,

el olor de las fresas,

la esencia de los jazmines

o una noche de invierno

al calor de unos brazos.

Han venido, están aquí

y, tras recorrer kilómetros de luz,

se han recostado en mi cama

mientras descansan y cuentan

las hazañas de la vida

más allá de la muerte.

                  de "Pájaros en la memoria" (Elda, 2007)

 

CÉSAR VALLEJO, HOY CUMPLIRÍA 117 AÑOS

CÉSAR VALLEJO, HOY CUMPLIRÍA 117 AÑOS

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,
como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
                                             

                                            César Vallejo

DOS POETAS DE PETRER: ENRIQUE AMAT Y PACO MOLLÁ

DOS POETAS DE PETRER: ENRIQUE AMAT Y PACO MOLLÁ

Esta noche nos vemos en el Centro Cultural de Petrer. Los protagonistas son, sin duda, dos poetas de esta localidad que, aunque ya no están entre nosotros, sus versos siguen ocupando corazones y memoria de todos los que nos acercamos a estos derramadores de lírica y paisaje.

Un generoso Elías Guillén, junto al Ayuntamiento, ha editado un libro con dos discos compactos en los que se recitan algunos poemas de estos autores.

Para mí ha sido un placer formar parte de este proyecto donde cada gesto ha supuesto una alabanza hacia la vida.

Gracias Elías. Nos vemos esta noche para la celebración de la poesía.

RENACIMIENTO

RENACIMIENTO

                                   Cuadro de Cali Rivera

Sonreír hacia adentro

con la dulce presencia el abrazo perdido

que encuentra clamores en la línea del beso.

Enamorar el aire

que arrulla arboledas de luz

entre las espigadas auroras.

Retormar la vida

en la frontera del deseo,

en la ígnea espesura de la esperanza.

Liberarse del yugo del tiempo

y nacer, nuevamente,

dentro del útero del verso.

ACTIVIDADES URGENTES

ACTIVIDADES URGENTES

¡Qué de actividades, Carmelita, nos viene de repente!. Hoy, por ejemplo, me toca lavarme la conciencia, hacerme la manicura en la esperanza y rebozar los caóticos pensamientos cuando me siento a solas, entre tanta gente importante. Hay que abrillantar la esperanza, esa que siempre anda con la mugre entre los pliegues del olvido y darle un hervor a la escondida caridad, que de tanto ocultarla le va saliendo moho entre las pestañas. No te digo más que acabo de poner una lavadora de calcetines y sueños usados, así, con bastante lejía para blanquearlos a ritmo de un compás antiguo que huele a lavanda. Además, hoy tenemos para cenar ensalada de fé rebozada con canónigos agridulces en su pizca de vinagre. Es lo que tiene andar tan atareada con estas cosas del amor y del abrazo, de la escoba y la melancolía, del corazón a las silentes ventanas. Y es que, Carmelita, ser mujer se nos está poniendo cada vez más difícil y amar la vida cada día más.