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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

TODO LO QUE NO SE DICE

TODO LO QUE NO SE DICE

Todo lo que no se dice se queda temblando en los estambres del azafrán, en la mimética hoja del orégano, en la persistente raíz del tomillo que busca el sur perfecto de una brújula enamorada del viento en su imperfecta cordura.

Todo lo que no se dice iverna en el furor de las cañerías agridulces, en la dualidad de los guantes enhebrados con lana de distancia, en las alfombrillas tenaces de los coches sin rumbo que inventan rutas hacia el norte de la luz.

Todo lo que no se dice acaba oculto en los baúles de la tristeza como leves pinzamientos en las vértebras del miedo, como cáusticos sollozos que buscaran la muerte sobre las fosas vacías de huesos y besos, frente al tétrico holocausto de los abrazos inventados.

Todo lo que no se dice, amor: jirones de naufragio sobre los caudales secos de la memoria.

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PÁJAROS, AMIGOS, MEMORIA...LUZ

Un nuevo regalo de vida viene a posarse en mi ventana.

Gracias Jairo, Vicente y Charo... gracias por la fe y el amor depositado en mí.

CONOCER Y OLVIDAR

CONOCER Y OLVIDAR

Con el tiempo te das cuenta que sólo existen dos tipos de personas: aquellas que merece la pena conocer y esas otras que sólo merecen ser olvidadas. Del primer grupo tengo muchísimas, tanto que si nos planteásemos organizar una revolución de pájaros y pétalos, seguramente, acabaríamos derrotando cualquier forma de pensamiento negativo. En cambio, del segundo, sólo son muy pocas, ruidosas y grises, herméticas y generosas en misiles de amargura; seres voluptuosos que no se cansan nunca de inventarse formas nuevas con las que delimitar la ternura y que siempre aparecen vestidos como si acabaran de estrenarse en la virginidad de la diplomacia. Han sido muchos los años que he tardado en llegar a esta conclusión, demasiadas lágrimas e interrogantes inquisitorias, pero me alegra saber que de los primeros aún me quedan muchísimos por conocer y, de los segundos, también.

UNA LÍNEA MÁS EN EL CURRÍCULUM

UNA LÍNEA MÁS EN EL CURRÍCULUM

No vamos a negarlo: a estas alturas a todo el mundo nos gusta que nos digan lo guapos y altos que somos, lo sabrosas que no salen las paellas el domingo y lo estupendamente válidos que aparentamos ser en las fotos de la oficina, aunque, en la mayoría de los casos, sea mentira o sólo un modo de edulcorarnos la existencia. La verdad, en cualquier caso, no siempre tiene que venir acompañada de la cruda, y a veces tensa, realidad. Yo, a falta de cintura de avispa, dosis para el arroz y una nómina de cotización saludable me dediqué a la poesía, sobre todo porque, aunque detesto las mentiras y las adulaciones huecas, sí soy, como cualquier mortal, presa de una enconada vanidad que me hace elevarme, de vez en cuando, desde el lodo de los días grises. Es por ello que mi vida laboral va tanto igual que los días de primavera: hoy cae una lluvia lívida como un manto de luz, mañana el sol nos achicharra las neuronas o pasado debemos desenterrar el abrigo para no congelarnos la esperanza. Y este fin de semana, gracias a uno de los poetas que me resultaban más soporíferos de mi infancia (con el tiempo me he dado cuenta que la poesía y la infancia no siempre son buenas aliadas), he conseguido añadir una línea más a mi currículum, vamos que me he traído el premio de poesía de las VI Jornadas Manriqueñas de Segura de la Sierra. Premio segundo que resultó ser único pues el primero quedó desierto (lo cual confirma que la poesía y las matemáticas tampoco son, a menudo, buenas aliadas). Sea como sea yo fui aclamada, aplaudida y elevada a la altura de los grandes y más meritorios (sobre todo porque este maravilloso pueblo está ubicado en las propias nubes que circulan por Jaén); también es cierto que, amén de la inapelable decisión del jurado, allí gran parte de la gente a la que amo: mi sango-santo compañero, mi hija, mis amigos… que, más allá de mi propia incredulidad, me aportan energía suficiente para no desvanecerme entre las rimas inútiles. Eso sí, tuve que recoger el premio “vestidica” de señora medieval… pero eso ya lo contaré otro día.

VICENTE LLORENTE: ALMOHADAS

VICENTE LLORENTE: ALMOHADAS

Los árabes lo sabían.

Este artilugio

normalmente de plumas

para descansar las cervicales

también sirve

para reposar nuestros sueños

aunque alguno de ellos se escape

con plumas de hadas almadas

es decir de diosas terrestres

y vuele buscando vida

por encima de nuestra almohada.

de su libro: "Breve Antología de Rescatados"

www. cartoneritaninabonita.comze.com

LO QUE CIRCULA POR MI BOLSO

LO QUE CIRCULA POR MI BOLSO

Pastillas para la afonía persistente y envolvente. Un huevo kinder sin sorpresa ni envoltorio. Kleenex usados a medias con lágrimas de mentira y mocos primaverales. Las llaves que juegan al escondite siempre que se les necesita. Un monedero que, con cuatro céntimos, parece albergar los diez mil doblones de oro que encontrara Barbarroja. Un pintalabios tímido y, comprado en los chinos, que se pone colorado al verme la boca y un bolígrafo que, de tanta sequía, sólo escribe cuando quiere en las servilletas de los bares. El teléfono móvil que no escucho a pesar de que vibra como si anduviese en una orgía de elefantes y una agenda de plástico negro donde escribo números de teléfono que acabo olvidando. Una libreta diminuta donde pinto palabras, pequeños retazos de versos que agonizan o la lista de la compra de la que siempre se descuelgan las galletas con su oronda emoción de infancia. Chicles de fresa que no me gustan, los miméticos zapatos de la Barbie que se empeña en descalzarse cuando salimos de casa o la última aventura de Kika Superbruja por si acaso se me ocurre comprarme una escoba nueva. Mi bolso es la sección maternal de un mercadillo de barrio en un día de rebajas y aún me preguntan qué quiero para el día de la madre... como el amor en la canción, se me rompió la cremallera de tanto usarla.

ABRIL Y SUS AMORES

ABRIL Y SUS AMORES

    a Sango y a Rafa Tarín… feliz cumpleaños, compañeros

Como si ya fuera abril y miércoles y trece durante todo el día, rescato del baúl de la abuela enamorada un chal con el que cubrirme ante las inclemencias del silencio. Hoy es el día indicado para repartir flores, y besos, y abrazos milenarios como pozos insondables. Hoy es el día para amar con el eco profundo de las respuestas cumplidas.

Me desenhebro del sueño y salgo a pasear sonrisas a lo largo de esta calle que ya es nuestra frente al mundo, que ya es de la vida que lleva tu apellido, que ya es de la eternidad creciente donde la libélula se enraíza en los miméticos tiestos de la alegría. Que ya pertenece, como un último eslabón de lágrima herida, al lejano despertar de la esperanza.

Es lo que tiene abril y sus amores, la luz entretejida en bastidores caóticos, la lluvia derramándose bajo cielos limpísimos y este sol que nos llena de renovados pétalos sobre las camas que esperan enredados volcanes de piel. Como si sólo fuera una primavera más con la que cumplir otro calendario en el mismo vértice de la sencilla alegría de vivir.

Cuadro: "La alegría de vivir" - Henri Matisse

 

CLASE DE LENGUA EN UNA NOCHE DE VIERNES

CLASE DE LENGUA EN UNA NOCHE DE VIERNES

El silencio,

   a menudo,

      es una bendición

solo apta para desgramaticados...

Así que, mejor,

ves afilándote el verbo

que yo te traigo el sustantivo

listo para estrenar.

Después,

   si quieres,

riega los adjetivos con lágrimas y tildes

que yo acabo de peinarme todos los adverbios

y siempre,

              el lugar y el tiempo

                 es aquí y hoy.

LOS PÁJAROS Y MI MEMORIA VUELVEN A VOLAR

LOS PÁJAROS Y MI MEMORIA VUELVEN A VOLAR

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO

Mañana todo el mundo de la farándula compartirá este mensaje. Yo seré su voz en el Teatro Castelar de Elda acompañada por mis compañeros, y mucho más amigos, de "Carasses Teatro"... os esperamos en cualquier butaca. La autora es Jessica A. Kaahwa, de Uganda y su mensaje es claro y contundente. No os lo perdáis. 

MANIFIESTO:

http://www.premiosmax.com/dyn/prensa/prensa/ficha.php?id_seccion=55&id_nota=78

DE MADRE PELUQUERA, HIJAS PELUCONAS

DE MADRE PELUQUERA, HIJAS PELUCONAS

Mi hermana Luisana y yo éramos fieles clientas de la peluquería de mi madre. A pesar de haber pasado algunas décadas, gracias a la genética y a esta sonrisa que nos sigue iluminando, seguimos manteniendo una salud capilar envidiable. Champúses derramados con mucho amor, masajes craneales bajo lluvias tibias y un huracán de secadores que nos acompañaban a la hora del desayuno, de la merienda y la cena. Como diría el sabio: "Una infancia con mucho pelo previene la futura alopecia en el corazón".

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LEVE HOMENAJE A JAPÓN

LEVE HOMENAJE A JAPÓN

日本にとって   (Para Japón)

Y al final siempre queda este silencio de almendros

como quejidos invisibles del olvido.

         Y los muertos lejos,

recogiendo las migajas del llanto

sobre los párpados yertos.

LAS PALABRAS, LAS NUESTRAS

LAS PALABRAS, LAS NUESTRAS

Los pensamientos elevados están bien, las frases inventadas por filósofos, los engolados versos de los poetas, incluso las historias de los manuales del perfecto ciudadano. En este mundo de palabras vacías me han seducido tanto los panfletos electorales, como la composición del champú anticaspa o los libros de autoayuda que siguen vendiendo paraísos ficticios como Gólgotas ensangrentados. Las palabras me buscan desde que tengo uso de razón y yo las amo con el lascivo envite de un orgasmo fugaz y cierto, consuelo efímero del viento que anda enfermándose de amor léxico. Por eso ellas llegaron a mí así, despojadas del artificio de la gramática y el corsé de la ortografía, cuando sólo balbuceaba incoherencias en aquel mayo de revoluciones iluminadas. Ellas me nombran puta o reina, me liberan del yugo de la razón cotidiana y se entremezclan en mi saliva como volutas de vida que quisieran diluirse en la sangre aparente de los cobardes. Las palabras de los otros están bien, adoptarlas por días o siglos, también, pero sólo aquellas que se han parido con el dolor de la tinta son realmente nuestras, las que nos elevan o entierran definitivamente en el sueño mordaz de los vivos.

EL CINE, EL SUEÑO Y TÚ

EL CINE, EL SUEÑO Y TÚ

                                A Jose M. Payá 

Me desperté pensando en un Brando con el que bailaba un último tango a la orilla del Sena. Paris estaba mimético, colorido y preciso, donde una caótica Amelié se empeñaba en vender manzanas para una cena sólo compartida por idiotas. Eran sueños de vino y rosas en los que una lluvia de color púrpura nos obligaba a cantar bajo paraguas anegados de charcos, al ritmo preciso de saber que, a pesar de todo, la vida siempre es bella.

Entonces supe que, de aquí a la eternidad, sólo había un "sayonara baby" tan fugaz como esa carne trémula que se queda trepidando tras el velo pintado de las candilejas azules, mujeres que siempre se abalanzan a los nervios porque hay piratas que nunca llegarán a ser reyes por mucho que se inventen el crimen más ferpecto.

Al final hice oídos sordos al lado oscuro de la cordura, sabemos que la vida es una caja de bombones y que siempre nos quedará Paris, por eso el conejo camina acelerado buscando a un sombrerero que sigue saludando a un Mister Marshall sólo apto para grandes dictadores. He tenido muchos días para enroscarme en un sueño eterno pero, ¿qué quieres que te diga?... perdona que no me levante, acabo de morirme en el intento.

EL TEATRO, ISABEL Y YO

EL TEATRO, ISABEL Y YO

Si no me encontráis es que estoy retozando bajo los faldones de la monarquía. Obtusa y lasciva, "borbónicamente" enamorada, desprestigiada y enredada como una "mantis" caóticamente perfecta. Nunca hubiera imaginado calzarme corona alguna y ahora que el reinado es del pueblo, yo voy y me corono como la única que perpetra la historia a balazos de saliva. Amo el teatro como se ama al amante intenso de las horas precisas, como se rubrican los anónimos fugaces o se asesinan los olvidos con dagas de añoranza. Por eso para el mundo, perdida entre palabras, ando buscando el latido que me lleve hasta la luz de la reina para viajar con ella sobre el esplendor eterno de las infinitas candilejas. Te amo, Isabel, eres mía en estos instantes de imaginación discontinua donde, salvando las propiedades del apellido, nos imaginamos reinas de un mismo destino.

YO TAMBIÉN

YO TAMBIÉN

Llegó detenido sobre un alambique de cebada y humo,

me dejó los ojos sin luz en los bolsillos

y como con un calcetín recién afelpado

le dio la vuelta a mi estático corazón de camelias insomnes.

Me dijo tantas veces adiós que lo convertí en un himno

sobre las destartaladas aceras de los sábados imaginarios

en los que la sangre flotaba reverdeciendo los besos.

Ayer mismo, al mirar los calendarios estáticos, susurré un verbo

conjugado entre los brotes líricos de la memoria azul y virgen.

Hemos tenido tanta noche para odiarnos...

"¿Te he dicho alguna vez que te quiero?"

                        ... Yo también te amo.

SEGUIR, PESE A TODO

SEGUIR, PESE A TODO

Un paso… otro…

La luz… el ocaso.

Una gota de lluvia que embellece…

El último resquicio de verano sobre una bicicleta sin pedales.

El otoño alfombrando avenidas rotas…

Tus ojos desmembrando pájaros heridos.

Y otro paso… y otro…

Una sed de pozos despojados de luna…

La vida allá lejos, rozando los trópicos de la cordura.

Me arrepiento y caigo como un alud de sombras

que buscara el olvido en su propia soledad,

en su eterno destino de desaliento insolente.

Dos pasos… a veces la huella retrocede…

parece como si quisiera comerse el olvido de un bocado

tras la tórrida ventana donde las gaviotas buscan

restos de saliva sepultada.

Caminar avanzando más allá de los ojos

mientras los brazos se quedan rememorando

la caricia suprema de la primera vez.

NANA PARA UN PADRE RECIÉN DORMIDO

NANA PARA UN PADRE RECIÉN DORMIDO

      a Arturo Santos

Es la hora de dormir sin relojes, sin la  pausa pertinente del olvido prematuro, sin la sed milenaria que abre las cancelas y devora los pozos de la ingeniosa cordura. Es el segundo de ensimismarse en el vacío, desenredar la maraña de los brazos ausentes, para dejarse invadir por la ausencia que flota sobre los alambiques de  la esperanza. Quedamente disciplinado, azul y transparente, silencioso sobre un batir de lluvia recién estrenada a la primavera de los ciegos, buscando la ignota raíz donde reposan los huesos de las caóticas orugas.

Te duermes como quien espera despertar ventanas tras los muros del llanto, como quien ansía siglos de paces venideras, como quien retoma los pestillos de los portones blindados por la herida que anuncia hogueras y tormentas.

Y así nos quedamos, meciéndote en la cuna de hojarasca y sémola que tejió el invierno sobre sus desalentados balcones, cantándote para que nos cantes con la vehemencia frutal de los ángeles nunca idos. Porque tú sabes que, a pesar de todo, siempre hay un mañana para el pie que camina.

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LLORAR PARA VIVIR

LLORAR PARA VIVIR

Como quien reza un avemaría, salta de la cama con el pie derecho o besa un retrato maltrecho con el moho de la distancia; yo amanezco llorando, con esa sensata fortaleza de la luz efímera.

Me libero del útero de las sábanas mientras un zumbador aullido de catástrofes vespertinas, me pone al día de las hambres y las guerras, de los huracanes y las crisis, de los intermitentes gozos que nos venden humo sobre volutas de olvido.

Lloro porque es miércoles, o quizás no lo sea; porque apenas percibo el olor de la lluvia; porque el hambre sigue acechando sobre las esquinas donde el cartón se acicala con palaciega premura. Lloro porque mi vecino llora: el del piso de enfrente, el de la frontera de al lado, el del olvidado continente... Y llorándoles a ellos, me lloro a mí misma con la urgencia devastadora de los días innombrables.

Después, como quien se desviste del pijama y de las pesadillas, miro hacia el íntimo despertar del nuevo día. Me acicalo la voz, me peino la esperanza y derramo bálsamo de aceitunas azules sobre el inmenso deseo por seguir volando. Aún es pronto para darse por vencida y demasiado tarde para desabrigarse de los versos.

Y así empiezo cada día, eternamente, desde aquel mayo que asomé a la luz del mundo lleno de penumbras.

LA RISA...TÚ...LA VIDA...

LA RISA...TÚ...LA VIDA...

Cuando la risa embellece las neuronas,

las mangas se engalanan de caricias

y los dientes visten besos

como bocados de lluvia.

Entonces llegas tú, navegando la premura,

con el levante agitando el velamen de mis ojos

y el sueño se detiene en el vértice dulce

de un calendario sin tiempo.

Se abren las puertas en bandadas rítmicas

y el día aplaude sobre los balcones coronados de brisa.

Cuando la risa embellece las neuronas...

cuando llegas tú...

cuando llega la vida...

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