AMOR EN A
Hay días en los que estoy apática, anacrónica, asmática, anti-aromática, aspaventósica, acorazada, alevosamente afónica, azorada, alicaída en la angustia, amarga como una almendra acicutada, avejentada como un anciano astillado por la artrosis o como una ardilla sin árbol de avellanas.
Y de pronto llegas tú y
me vuelvo angelicalmente arrebatadora, acarameladamente azucarada, aniñada, ardorosa como un ascua atemporal, amorosamente amigable, con el aliciente alerta y el abrazo abierto como una alberca de agua azul.
¡Ay...amor, cuántas alas me quedan aún para alcanzar la aurora del álgido ahora!