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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

AMOR EN A

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Hay días en los que estoy apática, anacrónica, asmática, anti-aromática, aspaventósica, acorazada, alevosamente afónica, azorada, alicaída en la angustia, amarga como una almendra acicutada, avejentada como un anciano astillado por la artrosis o como una ardilla sin árbol de avellanas.

Y de pronto llegas tú y

me vuelvo angelicalmente arrebatadora, acarameladamente azucarada, aniñada, ardorosa como un ascua atemporal, amorosamente amigable,  con el aliciente alerta y el abrazo abierto como una alberca de agua azul.

¡Ay...amor, cuántas alas me quedan aún para alcanzar la aurora del álgido ahora!

LA VIDA, LA MEMORIA, LA ETERNIDAD

LA VIDA, LA MEMORIA, LA ETERNIDAD

Tenía la memoria justa para un saludo

y un adiós sin despedida.

Por eso, cuando le vino a buscar la muerte

no sabía si se la llevaba o acaso la renacía.

LAS FIESTAS DE MI PUEBLO

LAS FIESTAS DE MI PUEBLO

Correr con un paraguas debajo de una traca. Besar la bandera y cantar canciones militares. Ir a misa. Encender un cirio detrás de una virgen sobre un pedestal. Comerse una gachamiga a ras del asfalto. Bailar "Paquito el Chocolatero" con tu vecina del quinto. Un mesclaíco sólo para elegidos. Los "Melocos" lanzando baladas a las quinceañeras y los "Hombres G" a las cuarentonas. Niños metidos en sacos y dando saltos. Paellas de dimensiones imposibles. La alcaldesa y su bastón. Banderitas de colores colgando de los balcones. Un conde rescatado desde el olvido de la aristocracia. Procesiones, salves, crucifijos y oratorias festivas. Y la semana próxima a quemar fallas en todas las esquinas... ¿A qué precio estarán los iglús en Groenlandia?

ME GUSTAN LOS LUNES

ME GUSTAN LOS LUNES

               A Mar Amorós

Me gustan los lunes. Ya sé que es lo que me faltaba para terminar de ser la más impopular de la clase, la más excéntrica del barrio, la más descerebrada de la cola del INEM. Me gusta el tráfico vespertino, la furgoneta que descarga el pan recién horneado, el perro que ladra al atleta novicio y este sentimiento ambiguo de levantar las persianas para despertar al mundo. Soy animal de rutina piadosa, de calendarios moteados con festivos escogidos, de relojes adyacentes al latido y a la lluvia. Y es que los lunes tienen sabor a fogón en orden, a cuchara transparente sobre manteles planchados, a miméticas alegrías con saludos vecinales que van quedando presos en los desiertos buzones. Para los lunes se hicieron las tertulias de radio, aquella canción que evoca amores de azúcar, lejanía sinuosa,  mientras Mar nos salpica de optimismo la memoria azul, ondas adentro, desde la caverna angosta de su garganta. Es el fruto que retoma su andadura más allá del vértice del ocio y se asienta sobre el polvo del camino que va gestando nuestra propia historia, nuestra sed primigenia, el eterno aliento de nuestra edad primera. Me gustan los lunes. Ahora podéis buscarme la camisa de fuerza o realizar un conjuro en torno a mis neuronas, sólo quizás, entonces, encontréis la clave de esta felicidad que siempre, como obediente salmón, nada a contracorriente.

SÓLO TODO

SÓLO TODO

Sólo un leve aliento de vida y tú aquí, cerca-lejos,

odiado amante de los íntimos recuerdos de la distancia,

pérfido manantial de oxígenos inverosímiles

por donde se ensancha el sinuoso vaivén de la esperanza.

He acumulado letargos como siglos sin beso,

como velo nupcial arrancado por el olvido

que se inventa, sollozo adentro,

por la ignota vereda del rencor absoluto.

Sólo una sílaba donde descansar el acero de la lluvia

y tu voz lejos, como dentro de un cántaro quebrado,

y tus manos, mientras, acariciando la luz

de mis últimos segundos en el barbecho del paraíso.

SIN IMPORTANCIA

SIN IMPORTANCIA

Nada es importante

pero todo es necesario.

Es como relativizar el tránsito del oxígeno

por los pulmones encharcados de rutina.

Respirar no es importante...

pero es necesario.

MOVIMIENTO OPUPA PARA TODOS

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En este mundo tenemos que haber gente para todo: fanáticos del opus, neardentales del fascismo, caóticos del anarquismo, feligreses de dioses recién horneados, devotos anti-sistema, fans de Belén Esteban, asesinos en serie e, incluso, defensores de la SGAE. Por mucho que uno quiera ser transparente siempre existe una pequeña mácula en nuestro DNI emocional que nos hace pertenecer a cierto corpúsculo humano, sea legal o no, en el que desatar nuestras frustraciones animales o divinas y así sentirnos parte de un todo que, cada día, es más nada. Yo, después de vagar por instituciones varias, pensamientos firmes pero sin firma, odiseas emocionales y cataclismos sanguíneos de gravedad relativa, he tomado la firme decisión de formar un nuevo movimiento lírico-marujil-liberador y salvador que se ha de llamar "Opupa". El nombre, en realidad, surgió de otros que andan exigiendo una conservación digna en el casco histórico de Ciudad Rodrigo, pequeñeces frente a los grandes retos que mi socia y yo proponemos. Después de algunas cervezas y colas, patatas fritas y carcajadas en sazón hemos dispuesto lo siguiente: que una vez el movimiento "Opupa" ya existe como ente liberalizador, caótico y solidario, abre sus puertas para todo aquel o aquella que pueda aportar una risa distraída, un recuerdo amable, un abrazo de lazos inequívocos, un beso desinteresado, un bolsillo pleno de mariposas, ojales abiertos al alba de los domingos, cortinas enhebradas con suspiros de hadas, cucharas llenas de sopa con sabor a bienvenida... Todo aquel que se vanaglorie de su tristeza, que vista las camisas de la desidia,  que ande tejiendo calcetines a la nostalgia o que sólo se perfume con el aroma de la envidia, puede quedarse en la puerta para ver si se le pasa. Seremos unas libre-amadoras pero todavía conservamos el derecho de admisión.

EL DESENCANTO, EL FUTURO... LA ESPERANZA

EL DESENCANTO, EL FUTURO... LA ESPERANZA

        A Natalia Sánchez

Cuando el desencanto se instala en el paraíso de los ojales vacíos,

de las cucharas sin labio y las ventanas sin paisaje...

Cuando la luz que disparan las bombillas, anegadas de luciérnagas ciegas,

se vuelve intransitable y agónicamente desasistida...

Cuando el vuelo impreciso de las cortinas sin primavera

busca el pozo siniestro de los lodos caóticos sin nombre...

Cuando el murmullo de las ollas, la canción de los cuchillos

sólo rememora paisajes sin gente, océanos de lágrimas...

Cuando parece que la intransitable noche se ha instalado

en los vértices agridulces de los calendarios,

es el momento de incendiar los rastrojos del miedo y la tristeza,

talar los tallos de las manzanas rebeldes,

arrancar de cuajo las raíces putrefactas de los insípidos candados

y abrir, por fin, la puerta a la esperanza, a la sed y al viento,

a esta pasión incontrolable de saber que, pese a todo,

somos libres en nuestra soledad de pájaro herido

sobre una eternidad de nidos incombustibles.

Algún día, todas estas lágrimas que hoy derramas sobre el silencio,

serán el cristalino lago donde mirarte con los ojos enamorados de la distancia.

LOS EXTRAÑOS HABITANTES DEL ASIENTO DE ATRÁS

LOS EXTRAÑOS HABITANTES DEL ASIENTO DE ATRÁS

Había amanecido martes para todo el día y las temperaturas ya se sufrían excesivas desde primera hora; a fin de refrescarnos el alma cultural decidimos poner rumbo a Salamanca. Una parada en Ciudad Rodrigo, el refresco en el Parador y esa sed inmensa de abrir los ojos hasta la extenuación para no perderse nada: ni una esquina, ni un balcón, ni un mínimo atisbo de historia cayendo como una catarata de calendarios infinitos. Un coche multifamiliar ocupado por seres de distintas procedencias, edades, pensamientos pero con un sólo objetivo: llegar a su destino salvos y alegres, líricos y descansados, con la curiosidad alerta por todo lo que quedaba por descubrir todavía. El paisaje castellano se extendía con su manto de ocres bienvenidas cuando, de repente, un extraño sonido procedente del asiento de atrás, un estertor que bien pudiera sonar a música de ángeles cercanos acompañado de una oleada de alientos febriles y jóvenes. Volver la vista atrás en un segundo sin saber con que extraña visión íbamos a encontrarnos, con que patéticos entes tendríamos que lidiar en el limitado campo de batalla del automóvil. Eran ellos, los extraños habitantes del asiento de atrás que tras horas de aburrimiento, patadas y preguntas sobre la distancia entre las ciudades, se habían transformado en los auténticos protagonistas de un día con ansias de doctas enseñanzas. Ellos, nuestros pequeños, los que sacándonos de quicio siguen renovándonos las ganas de amarlos sin límites cada segundo.

BREVE ALEGORÍA DE UN ENSUEÑO

BREVE ALEGORÍA DE UN ENSUEÑO

         Para Rafa, Ángela, Myriam, Pablo, Jose, David, Álvaro, José Félix, Angélica, Sofía, Gabriel, Manuel, Ana y Julio. 

Los peces del río, sin villancico, buscándote los pies. Las estrellas fugaces que caen sierra adentro, más allá del turbio deambular de los ojos. El bullicio ígneo de la barbacoa. Cáceres vista desde el suelo. Una vela con sabor a chocolate. Macaco invitándonos a ser olas. La mina de Alcántara y su paraíso acuático. Los cuarenta grados a la sombra. Excomunión para los ladrones de libros. Un mercadillo nocturno que desaparece a través del cansancio. Las opiniones siniestras de la tendera. Las cervezas en el "carpe" y Mecano en el karaoke. El bacalao dorado, la patatera y los bocatas bajo la sombrilla. El imbatible castillo de Monsanto con sus marafonas protectoras. El menú minimalista y esa rana imposible que lidera Salamanca. Un aspirante a poeta, con leyes de premio Nobel, en el huerto de Calixto y Melibea. El fantasma morisco del aljibe. La noche y el campanario de Torre. La noche y las confidencias y la risa y el silencio infantil y los primeros escarceos juveniles. El barbo "gatóbrigo" del río comiendo gusanitos de maíz. Las tumbas templarias imaginando cuerpos infantiles que resisten de los siglos y la lluvia. El encuentro primero, el re-encuentro eterno. Lo escuchado y entendido. La luz, el misterio, el último interrogante y esos deseos de quedarse llorando en cualquier rincón de una carretera con el rumbo preciso de vuestros brazos.

LAS ANSIADAS VACACIONES

Mientras regreso me podeis encontrar paseando por aquí...

 

EL VERANO, EL INFIERNO O AMBAS COSAS A LA VEZ

EL VERANO, EL INFIERNO O AMBAS COSAS A LA VEZ

Los meteorólogos dirán lo que quieran, Marisolete, pero esto del verano no es nada sano ni para la mente, ni para el mismo cuerpo con sus células revenidas hacia el interior de la cueva sanguínea que proyecta la sombra misma del hígado y sus adyacentes. Vivir el estío, o mejor dicho, desvivir el estío es entrar en el horno profundo del sistema solar en toda su plenitud de volcanes eructando brasas incandescentes. Por más que una lo intenta, las piscinas se empequeñecen entre tanta cabeza de niño insolente, entre tanto bikini descubriendo michelines con aroma a cerveza y olivas rellenas sin anchoa. Se ha borrado la arena de las playas con tanta raya descorazonada de las sombrillas raídas por los años y la crisis, por tantas chanclas infames diseñadas por un whisky con sabor a lejía. Sólo los ricos, Marisolete, bronceándose en la cubierta de su yate alquilado, jugando a ser hombres con sus penes hambrientos de vida, se atreven a afirmar que el verano es el único lujo que merecen los pobres. Es la ley de calendario, la perpetuidad de la tétrica apatía veraniega, el solaz paraíso del caos que se aglutina en los chiringuitos mientras se escucha a Georgie Dann reventando los tímpanos de la decencia. Sé que también para mí habrá un infierno, sólo espero que me toque en Groenlandia.

COSAS DEL ÁNIMO Y DE LA FE

COSAS DEL ÁNIMO Y DE LA FE

Curiosamente, a menudo,

me siento más viva en los sepelios

que en los bautizos.

CRÓNICA DE UN TRIUNFO

CRÓNICA DE UN TRIUNFO

Por encima de las patadas en la espinilla con intención envolvente. Los penaltis no marcados ni encontrados. Las maldiciones en portugués, holandés o criollo. Las vuvuzelas afónicas. La cintura caótica de Shakira circulando avenidas de césped. Las pinturas de guerra con banderas sin nombre, sin país, sin frontera. Los guantes desiertos del portero que encaja un gol, y dos, y mil. La flamante periodista con la voz entrecortada ignorando las críticas. Los niños que, dentro de nueve meses se llamarán Iker, Andrés, David. La reina buscando bajo toallas triunfantes. El olor de sangres ignoradas más allá del estadio. El oro de triunfo. El sudor de la victoria. Y las lágrimas remontando fiordos en la espesura de una gloria sólo para privilegiados. Los fuegos artificiales, la soledad de la derrota y África tendiendo una vez más la mano hacia el primer mundo. Ahora sólo me queda que el pulpo Paul vaticine cuando la gente, además de disfrutar con el fútbol, va a ser feliz leyendo poesía.

BESOS

BESOS

Los besos nunca se pierden

lo que se pierde es la alegría de no darlos.

EL DESEO AQUÍ

EL DESEO AQUÍ

Quiero que los años me sorprendan aquí,

abrazada a tu mástil,

debatiendo la duda y la marea,

por siempre abandonados y entregados;

que las velas del tiempo nos acojan

bajo su rito incansable de deseo.

PERDÓN COTIDIANO

PERDÓN COTIDIANO

        A Sango y  a Alma

Perdonadme si estos días sólo os cocino fugaces versos en salsa de memoria en fuga, espasmos de melancolía aliñada sobre capas de merluza, elegías rebozadas en su justo punto de sal agridulce. Es este oficio discontinuo y enamorado, egoísta y etéreo, caótico y perfecto sobre la sonrisa de un mundo de arbitrarios sabores y latidos. Perdonadme si sólo saco la plancha para alisarme la rima en su justa arruga disonante o si olvido coser el dobladillo a los camales de los pantalones de la esperanza. No es nada, es esta caótica costumbre de lanzarme, arteria adentro, desde los alambres del sueño sin paracaídas  al que asirme en los barrancos de la tristeza. Es sólo un capítulo más, o menos, de este tránsito en fuga desde el que os observo amarme en el silencio de los tiempos.

Imagen: Victor Manuel Redondo Cuadrado 

 http://www.artelista.com/obra/3896072366271221-funambulista.html

TRÁNSITO NOCTURNO

TRÁNSITO NOCTURNO

Detrás de las ventanas no hay nadie. Las cortinas se mueven con el viento desolado de la indiferencia y hay una sed sepulcral que inunda los balcones embarazados de geranios y nidos de hipogrifo. La luz repta, amordazada, por las tuberías miméticas del llanto como queriendo retornar al temido océano donde navegan las libélulas azules del miedo. Es la hora del ocaso y en las esquinas, las mujeres distendidas se visten de penumbra con las lentejuelas del pecado. La luna nos observa desde los tejados con la sonrisa frutal de orquídea y concubina con la que enarbolan el deseo fugaz los amantes muertos. Más allá de las sinuosas curvaturas de los montes silentes existe un paraíso de livianas bondades. Más allá existe la vida, aquí sólo transita el oxígeno justo para agonizar una noche más.

EPITAFIOS INGENIOSOS - I

EPITAFIOS INGENIOSOS - I

Por aquello de desdramatizar algo tan serio pero tan esencial como es la muerte y porque el ingenio no tiene límite....

"Si no viví más, fue porque no me dio tiempo" (El Marqués de Sade)

"Desde aquí no se me ocurre ninguna fuga" (Johann Sebastian Bach)

"Disculpe que no me levante, señora"  (Groucho Marx)

"Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar"  (Séneca)

"Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar"  (Vicente Huidobro)

"... Y no tengan miedo"  (Jorge Luis Borges)

LEJOS DEL PARAÍSO

LEJOS DEL PARAÍSO

No puedo redimirme ahora,

me gusta demasiado saltarme las barreras del llanto,

desmembrarme sobre las sábanas entre labios de espuma,

cambiarme de apellido cuando la memoria flaquea

más allá de la propia voluptuosidad de la esperanza.

No puedo desandar los pecados,

retomar las avenidas de los simétricos clavos

o enllagarme, repetidamente, la mirada que busca

el ímpetu primero de la carne plomiza.

No puedo restaurarme la cintura, ni la lengua, ni el himen,

me gusta demasiado la vida

con sus increíbles vértigos de eternidad renaciente.

(No buscarme en el albor de los paraísos,

el Edén no ha entrado nunca en la ruta de mis trópicos)