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SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

MUERTE POÉTICA

MUERTE POÉTICA

Acabó atragantándose

con la cáustica soledad de su saliva.

Nadie le dijo que el oxígeno es libre

y que en la intimidad de los pulmones

se vuelve océano de fructíferos futuros.

Murió sin el abrigo de una lágrima,

sin la compasión del más débil suspiro.

Ahora es sólo un espectro que busca sílabas

en las rimas imperfectas de mis poemas.

9 AÑOS SIN RAFAEL ALBERTI

9 AÑOS SIN RAFAEL ALBERTI

Recordamos tus versos. Honramos tu memoria. Desenterramos tu espada y nos lanzamos, a pecho descubierto, cantando baladas de esperanza.

CANCIÓN 13

Sé que el hambre quita el sueño.

Pero yo tengo que seguir cantando.

Que la cárcel nubla el sueño.

Pero yo tengo que seguir cantando.

Que la muerte mata el sueño.

Pero yo tengo,

yo tengo que seguir cantando.

               Rafael  Alberti

ME VOY

ME VOY

Vengo con la clarividencia de los ocasos,

la nostalgia algodonada de la elegía

o el benevolente homenaje de los desterrados.

Vengo a sellar mi epitafio

en el vórtice tenaz de la nostalgia

porque sé que la vida me fue propicia

pero escogí el barro de la sangre.

Me voy.

Tened en cuenta que cierro una puerta

mas no claudico la casa.

TODA VERSO

TODA VERSO

               A Amparo Pamplona

¡Qué íntima hiedra luminosa

respira tu voz en alas de la lluvia!

¡Qué lírico acueducto de sílabas y raíz

enamorando voluntades de luna

que se enhebran, ociosas, en la cúspide

de tus manos que acarician auroras!

¡Qué firme abrazo armonizando el paisaje,

desnudando ventanas de ínfimas distancias,

acercando abrigos en el temblor del otoño!

Toda voz,

   toda luz,

       toda verso...

Y, detrás, el mundo buscando la esperanza

entre tus ojos de agua.

ALFONSINA STORNI... SIEMPRE

Hoy hace 70 años que decidiste tomar rumbo hacia otros horizontes.

Explorar el océano de lo insondable. Desregresar al tumulto silencioso del olvido.

Te recordamos todavía, siempre, eternamente. Acuática y etérea. Querida Alfonsina, querida nuestra.

 

 

SIN DISTANCIAS

SIN DISTANCIAS

                                     a Luisana en su cumpleaños

Tengo que desdoblar la memoria

e inventarla océano de latitudes inmensas

donde navegar tu nombre en oleadas de ternura.

Tú, que conoces la ecuación perfecta de los astros,

la parábola débil de los números exactos,

la insomne disolución de los ácidos azules,

vienes presintiendo el aire en multitudinarias auroras

como quien descorre velos tras los palios de la noche.

Déjame acunarte en las fotografías sin luna

para reinventarte en mis sueños con la fantasía eterna

de la perpetuidad y los besos que salvan distancias.

Déjame abandonarme en la insomne lealtad del abrazo

que más allá sólo existe la quimera de un paraíso que nos pertenece.

APENAS

APENAS

He terminado el día con el llanto acumulado en las costillas,

la sonrisa, deshenebrada, en la boca del estómago

y un inquisitivo reflujo de nostalgia

encaramándose en la memoria.

Hubiera preferido iniciar la noche comiéndote los huesos,

oficiando misas tántricas a la altura del silencio,

reptando serranías audaces en los precipicios de tus ingles.

Pero,

      ya ves,

            cuando quisiste volver apenas me acordaba de tu nombre.

X PREMIO "GLORIA FUERTES" DE POESÍA JOVEN

X PREMIO "GLORIA FUERTES" DE POESÍA JOVEN

Convocado por La Fundación Gloria Fuertes.

El resumen de las bases es el siguiente:

-Extensión de los originales: 500 a 700 versos. En Castellano. Un sólo libro por concursante. Originales inéditos.

-Para poetas y poetisas de edades comprendidas entre los 16 y los 25 años.

-Enviar firmado, incluyendo fotocopia del DNI y nota biográfica.

-Fecha tope de envío: 31 de Diciembre de 2008.

-Premio 1000 euros y edición del libro en la colección "Gloria Fuertes" de Ediciones Torremozas.

-Enviar por correo certificado, indicando "Para el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven" a: Fundación Gloria Fuertes. Apartado 19186  Madrid 28080

Bases completas en: www.gloriafuertes.org

LA CORDURA

LA CORDURA

Razones no le faltan

al que inventó la cordura

pero es seguro que hoy

se quedaría solo

en medio de su teoría.

MEMORIAS

MEMORIAS

Estoy pensando en escribir mis memorias, y no me vengas con el cuento ese de la juventud y de toda la vida que aún nos queda por vivir, por saborear e, incluso, por maldecir. Que una ya tiene su edad, Filomena, además la parca no conoce de números ni de tersuras faciales, incluso, a veces, no sabe ni lo que se hace... que te lo digo yo, que por ahí pululan demasiadas muertes  injustas e inocentes. Es como si fuera al ritmo de la Bolsa, a tontas y a locas, llevándose cualquier aliento en sus alforjas desenamoradas. Yo, por si acaso, voy a ir contando esas cosas que me han ido pasando en la vida, igual no le interesan a nadie (será lo más probable)... pero yo voy a ir tomándole un pulso a la experiencia. Hay días en los que se tiene la sensación de que andas medio virgen, fresca y lista para estrenar, como recién caída de un guindo; otros, en cambio, te sientes floja de ánimo, soporífera en la hondura de las entrañas, cansada y pesarosa como deseando un desenlace rápido y contundente; pero resulta que también existen esos otros en los que desempolvar la balanza de los años y ponerse a calcular minutos de alegría y segundos de tristeza, ventanas de invierno frente a las puertas del verano, heridas y lágrimas junto a sonrisas y cicatrices. Es la vida, Filomena, por eso quiero compartirla con todo el mundo y, sobre todo porque afortunadamente para mí todas las experiencias me han sido propicias. Es lo que tiene nacer bajo el signo de la abundancia onírica, que incluso las pesadillas tienen su falsa realidad.

AMAMANTANDO

AMAMANTANDO

De tanto parir mariposas azules

tengo el útero desbordado de polvo de hadas.

Así, con la sencillez del que inventa un génesis

bajo un manzano que tiembla

caricias de pecados inconfesables.

Intentan que desista con pinzamientos lumbares,

con agónicos pellizcos de melancolía,

con súbitos ataques de pánico en la sonrísa.

Sólo un anticonceptivo para el odio,

un abortivo para las especuladoras neuronas,

me hará desistir de mi multiplicadora labor frutal.

Sólo estas criaturas imperfectas me harán libre

por eso sigo amamantando estrellas

cuando nadie me ve.

 

SONREÍR

SONREÍR

Sonreír porque sí...

sin miedo a las caries,

                   a los espamos estomacales,

                   a la mandíbula desencajada de un cráneo feliz.

Sonreír porque, a menudo,

se nos olvidan los pecados,

se nos enmudece la falsa conciencia,

se nos debilita el odio entre oleadas de vacunas infames.

Sonreír por nada,

     cantarlo todo,

            desnudarse libre,

                     enamorarse y, por fin, respirar.

Y, después, navegar en el llanto buscando el grial de la esperanza.

REGALOS DE VIDA

Hay veces que la vida te ofrece infinitos regalos con los que alegrar tu tránsito en la eternidad de los versos.

Gracias Damián... gracias Dani... os robo vuestra alma luminosa durante un instante y me echo a volar en la libertad de esta tibieza otoñal.

 

ESTE JUEVES

ESTE JUEVES

Me gustan los jueves. En realidad es este jueves el que me gusta. Apenas una tímida ventana por la que asomarse a la tibieza del otoño, un pálido reflejo de futuros temblores y la serenidad de un día laborable con el ronroneo de la vida fabricándose segundo a segundo. La sopa anda macerándose en los miméticos fogones, ya empieza a hacer hambre de viandas calientes, de cucharas profundas entre el naufragio de las orondas legumbres; así una reconoce su hogar entre los millones del mundo porque huele a estofados de caricias y a macedonias de caramelizadas auroras. Este jueves es distinto en los vértices de un calendario que ya andaba repitiéndose en la lágrima. ¡Qué tristeza de días que se ha llevado el tiempo a las alcantarillas del miedo! Al final tengo que darle la razón a aquel sabio que nunca se cansó de repetir: "Sólo somos lo que reímos. El único pasaporte humano para entrar al paraíso, es el sonido de  su risa contagiándo primaveras." Pero hay días para todo y para todos. Afortunadamente hay jueves con lluvia y jueves con sol, jueves de bocadillo o jueves de paella, jueves de carcajada o jueves de interminable llanto. Afortunadamente sabemos que vivir es como andar batiéndose, día a día, con la aspereza del camino que, tan pronto se estrecha hasta ahogar el paso o se inventa avenida por donde deslizarse a zancadas dulces. Sólo si te inventas la sorpresa, si no pierdes la capacidad de asombro o la esperanza en la locura, la vida se vuelve más transitable, más digerible, más reconfortante y tentadora. Por eso me gusta este jueves de hoy, porque me recuerda, también, a esa publicación gamberra que tantas polvaredas de tristeza ha levantado de mi alma. Y está claro que lo que no te hace feliz te mata, lentamente, eso sí, con la agonía persistente de la infelicidad crónica y para eso, todavía, no han encontrado vacuna. Me gusta este jueves, ahora sólo espero que para vosotros sea igual de insignificantemente transcendente como lo es para mí.

RENACER

RENACER

Abrir las ventanas y respirar.

Dejar atrás la gélida torpeza del desencuentro

y reafirmar el oxígeno que nos voltea

como campanas que anuncian luz de esperanza.

Renacer,

    rescatar,

       reinventar.

El corazón, inflado de futuro,

se deja guiar por el lírico abrazo

de los encuentros que son, siempre,

motivos de añoranza ajada.

(Nada hay mejor como retornar al nido donde se nos recuerda

con el exacto apellido de nuestros huesos.)

DESAMOR

DESAMOR

Con el desamor ya nada es lo mismo, amigo.

El deseo sabe como a rancio, leche agria,

yogur desnatado.

Ya no es lo mismo, ya nada tiene su originario sabor,

ese perfecto pretérito de dulces y salados

diferenciándose en el paladar de la vida.

Nada, nada sabe a esa sazón cotidiana,

a esa eterna miel diaria plena de sorpresas,

plena de sorpresas y rutina.

No se distingue el azúcar, ni la sazón de las fresas

y los saleros se vierten sin superstición ni milagro.

Cuando el desamor ocupa uno a uno mis sentidos

ya nada es lo mismo, amigo,

mi boca sólo distingue el amargo sabor de la soledad.

          de "La Revolución del Llanto"   (E. Torremozas, 1994)

A REÍR QUE SON DOS DÍAS

A REÍR QUE SON DOS DÍAS

Ya veras, Belencita, cuando pasen estas tormentas lo mucho que nos vamos a reír de nuestras lágrimas. Acabaremos navegando por ellas con la certeza infinita de haber conquistado nuevos paraísos, tierras frutales donde descansar de tanta lamentación absurda, de tanto pellizco divino que, disuelto en la propia duda del alumbramiento, nos conduce a parajes plenos donde enamorarnos del aire que nos habita. Sólo necesitamos el oxígeno para alimentar los pulmones y una caricia, de vez en cuando, como vianda para el alma. Los pobres nos conformamos con poco por eso seguimos siendo pobres hasta el final de nuestros días. La risa es gratis y es el mejor antídoto para esas tristezas que se ubican corazón adentro, enraizándose con recuerdos persistentes que ya no destilan esa fragancia a infancia cándida. La melancolía es un misterio para la sed humana, ocupa los cántaros, rebosa las fuentes y todo cuanto destilan sus cuencas es un acibar íntimo de caústicas desolaciones. Pero nosotras sabemos, Belencita, que tras esta hoja de calendario, gris e impredecible, viene una jornada festiva de descanso merecido, de atropelladas sonrisas en las cimas del encuentro, de abrazos multitudinarios en la conformidad de un presente cada vez más cercano a la experiencia. Si de algo estoy segura es de que seguimos siendo supervivientes de la lágrima como lo fuimos de la batalla de las termópilas, ¿te acuerdas?... el ser humano siempre remonta las desgracias a fuerza de alegría incontrolada.

¿EL AMOR?

¿EL AMOR?

A veces, el amor se instala, como sin ganas,

en los vértices del corazón ausente de sorpresas,

incuba larvas de fosforescente agonía

y se deja embargar por atardeceres inútiles

de postales ficticias, envidiosas de destinatario.

El amor, como la esperanza, es la gran mentira del mundo.

No existe si no se vive...

   si no se sufre...

      si no se sangra...

           cuanto  más menguan las latitudes de su imperio

                más se engrandecen las miserias de su tristeza.

Es como un spot televisivo en el que se eterniza la alegría.

Tenéis que saberlo,

amar es otra cosa,

id desnudos hasta la cuenca del primer beso,

dejaros llevar por la corriente de la cercanía permisible

y soñar, entre las pestañas, con la ambigüedad de la luz

que, tras toda quimera, existe la vida de eternidades posibles.

ALGÚN DÍA

ALGÚN DÍA

Todo volverá a su sitio, Marianela. Algún día dejará de llover melancolía con esta intensidad tan inusual por estos lares. Algún día tendré efectivo suficiente para arreglar el tejado de mi casa, hay ladrillos que andan tambaleándose en las paredes de mis neuronas y ya empiezan a verse los desconchones por entre las grietas de mis pestañas. Algún día renacerá ese hábito de sonreir sin motivos, de lanzarse a la aventura de la vida, sin precisión ni orden, de ponerse a rezar versos profanos en las sacristías de los bares. Es cuestión de tiempo, Marianela. Yo sé que ahora te agobian los atardeceres, incluso el alba te enrancia el abrazo y no hay bienvenida que te sea propicia para remontar el día. Lo sé porque lo padezco, aunque intente disimular por el bien de mis retinas. Es el otoño del mundo que camina cabizbajo hacia una tristeza persistente, armado hasta los dientes con navajas y soberbia. Es la desolación del ser humano, el cataclismo de la esperanza o el reinado pertinaz de la monotonía que no cesa en construir barreras de silencios infinitos. Pero todo pasará, Marianela. Cualquier día de estos, el menos esperado, nos sorprenderemos cocinando amatistas y amapolas en mitad de los fogones enamorados; las lluvias volverán a su cauce de fertilidad insistente y volverá a sonreir el horizonte cumpliendo la ley de la inmortal sorpresa. Algún día tendremos razones suficientes para no lamentarnos de tanta tristeza mientras tanto, abre el paraguas que parece que vuelve a diluviar.

SUELAS GASTADAS

SUELAS GASTADAS

He llegado aquí con las suelas embarradas de nostalgia,

busco la senda prometida,

la luz que guíe el designio de aquel paraíso de insomnes horizontes.

Miradme.

Mi silencio sólo deja huellas de tristeza preconcebida

en la soledad de los aquelarres inoportunos

y soy como un caminante que vaga ajeno a la brújula de la fortuna.

Aquí os dejo el cuero bruñido por los artesanos de la indecencia.

Sólo en el ocaso de la abundancia hallareis motivos para iniciar camino.

 

                                          (Ilustración: "Zapatos" de Van-Gogh)