Blogia

SUPERVIVENCIA EMOCIONAL

ES TAN ABSURDO

ES TAN ABSURDO

Es tan absurdo, tan importante, tan denigrante...

es tan necesario necesitarte así,

en la planicie de los días laborables

cuando el tiempo se detiene, rutinario,

en la estática aventura de la vida.

Y descolgar el teléfono

y decir: "te quiero",

y que sea cierto.

          de "La Revolución del Llanto"  (E. Torremozas, 1994)

LA REBELDÍA

LA REBELDÍA

No voy a abandonar ahora,

llevo demasiados siglos llorándome en los zapatos

y embarrando la caverna

donde me refugio de mí misma.

No entierro la espada,

la agito y canta con voz de luciérnaga enamorada.

PEQUEÑA TERNURA

PEQUEÑA TERNURA

Es esta pequeña ternura de diminutos atardeceres

resueltos en la luz de un segundo,

la inocencia cabalgando amores ambiguos

y cinturas que se buscan en los alfeizares de la aventura.

Respirar como esculpiendo el aire

a bocanadas de oxígeno azul

dejándose colonizar los blancos territorios

en los paraísos lumínicos de la dulzura.

Es así, como recién estrenados, la vida nos sorprende

y, tras inventar la primera duda,

nos deja naufragando en los ocasos de la vida.

NO TE VAYAS

NO TE VAYAS

No te vayas sin desentrañarme la memoria,

la luz, los bolsillos, la sonrisa...

no te ocultes en los recuerdos, febril y distante,

lejano como un suspiro que merece

la eterna beatitud de los enamorados.

No te vayas sin insistir en mi desnudez primera.

Todavía te espero rompiéndome el vértigo,

haciendo de este enigma que nos encuentra

una cercanía azul plena de noches siniestramente encontradas

en el olvido gris del enconado olvido.

No te vayas...

No me dejes ir...

                                                            Cuadro: "Adán y Eva" de Klimt

SE MIRA

SE MIRA

Se mira.

Se anuncia.

Se insinúa.

Se desembaraza del tedio y del olvido,

de la magnitud ambigüa del reflejo,

de la insistente perpetuidad de la rutina.

Se mira observada,

angelicalmente profana,

desestructurada y taciturna,

virgen en la deslealtad de sus neuronas.

Se mira.

Se inventa.

Se enamora.

Se queda sola, eternamente,

en el lienzo de sus retinas.

                         

               (Ilustración:  "La Venus del espejo" - Velázquez)

                                                         

LA RAZÓN

LA RAZÓN

La razón ya no existe ahora

que los hombres se han declarado

en suicidio universal

porque han olvidado

que el tiempo no existe,

sólo existe la ternura.

                                                                         (Imagen: "Ternura" de Guayasamin)

POR FAVOR... NO MOLESTAR

ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more

Mira Cloti, se pasan épocas como pequeños naufragios, declives emocionales que vagan, como sin rumbo, por la ajetreada civilización del tránsito sanguíneo. Es andar perdida con los pies de la memoria o dar zancadillas con los latidos de la esperanza. Una sólo quiere colgar un cartel entre las retinas que diga: "Por favor... no molestar". Para que nadie te pregunte cuando advierta esa implacidez oceánica que producen las lágrimas contenidas, para que nadie te imponga esos divinos consejos que, más que para aliviarte, suenan como a reproches de fe ahogándose en el olvido. Ahora no necesito nada, Cloti. Tengo suficiente café en la despensa, pañuelos recién planchados en los cajones y las sábanas recién oreadas arropando el lecho como un nido de frutal acogida. El silencio es ahora mi mejor aliado porque cualquier palabra suena a perdón o a disculpa, a pecado o a insulto, a inquisitiva intolerancia hacia mi destino. Si no hablo no tengo que pensar y es mejor así, ya ni siquiera quiero ir cazando versos por las esquinas de mi alma pues los únicos que vuelan, últimamente, son diminutas aves otoñoles con los ojos vendados por la tristeza. Y yo no quiero ir regalando pozos de amargura, bastante tiene cada uno con su propia nocturnidad anímica. Mira Cloti, que debe ser el cambio de estación, el agotamiento en el camino, la desesperanza cabalgando futuros inciertos o, qué se yo, esta costumbre mía de cuestionarme cada gesto como si la salvación del mundo dependiera de mis ánimos. Yo voy a tomarme mi pastillica que me ha dicho el médico que con paciencia y seis meses, igual, no me tiene que subir la dósis.

LA DESILUSIÓN

LA DESILUSIÓN

Es el virus de la desilusión,

la espera generando congestiones de tristeza,

la palabra que no llega,

la caricia que se pierde en el tránsito infecundo

de un reloj de arena vacío en sus principios.

Es el invierno de la esperanza,

el corazón se adorna con oropeles baldíos,

blondas azules con lanzos enmascarados

en la ternura imprecisa del último latido.

Siempre esperando la respuesta que no llega,

el antídoto que nos lleve a navegar la alegría,

la clarividencia que nos rescata de las fosas precisas...

y así vamos, muriendo eternamente, en la luz de un segundo.

ESPERANDO

ESPERANDO

Aquí sigo esperando un tímido aliento

de tristeza combatida en la memoria.

Me pesa el corazón en las pestañas de la esperanza

y voy hilvanando lunas

en el íntimo atardecer de la cordura.

Me pienso en la espera de los ocasos

y soy, profana y profunda,

el enigma inmisericorde de las febriles madreperlas.

Me escapo de mismos silencios

por no retomar el recuerdo, la caricia, el olvido,

por no regresarme a los fructíferos ataudes

donde una voz, de incierto descanso, nos invita al final.

TE RECORDAMOS...PAUL NEWMAN

TE RECORDAMOS...PAUL NEWMAN

Sólo un mínimo espanto, como el que produce la gata sobre el tejado de zinc; el letargo intencionado cuando osas vislumbrar el golpe del destino o esa magnitud de silencio incontenible que te produce sentirte marcado por el odio. Así es, sólo en la ausencia de malicia conseguimos atrapar aquel dulce pájaro de juventud, el mismo que nos otorgó el premio cuando, al caer el sol, recogimos la brújula que nos llevó camino a la perdición. Hace tiempo que nos desterraron de aquel largo y cálido verano y ahora andamos, con el agua al cuello, buscando el efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, con un mensaje en la botella del aliento, como dos hombres y un destino que se agazaparan en un aeropuerto donde se inmola la vida cual coloso en llamas. Nunca tuvo ni un pelo de tonto por eso, cuando llegó su hora, el juez de la horca le propuso un vuelo de silencios estelares tras su veredicto final aunque todos sabían de su tristeza y que nunca le conmovió el color del dinero. Nada es igual desde entonces, pero no importa, la lluvia como la densidad de sus ojos siguen siendo, todavía, un enigma por resolver.

PAGARÁN TODOS

PAGARÁN TODOS

                A Juan Luna

Pagarán todos,

desde el que tiró la bomba

hasta el que dejó de sonreir a la portera.

Serán fusilados por la indiferencia de los vivos

y padecerán la hambruna de los olvidados.

Todos se verán abocados al naufragio del fuego

entre números imposibles

y titánicas firmas en el oropel de los saldos.

Todos, uno a uno,

desnudos y carcomidos por la deslealtad al abrazo,

necesariamente infectos de leyes masacradas,

vistiendo pústulas de odios consentidos...

Todos, desarropados de la luz,

deseando una muerte de perdones eternos

que  no llegará nunca.

     (La misericordia vestía los harapos del miedo

     y ellos la aniquilaron para embellecer el mundo.)

SIN VACÍO

SIN VACÍO

Me quedo con la libertad a medias que me ofrece

el limitado cadalso de tu memoria.

Hay sentencias a muerte que prevalecen intactas

en la soledad de los vivos.

Soy, en el oscuro presagio del invierno,

la gélida semilla que siempre incordia

los desalentados planes del vacío.

BENDITO OTOÑO

BENDITO OTOÑO

Ya nos llega el otoño, Rosarito. Yo sé que a ti no te gusta mucho esto de que se alarguen las mangas y se acorten los días. Lo sé porque tú eres hembra de verano, de escotes amplios como bahías de nenúfares y canalillos alegres donde las miradas se cuelgan como racimos de uvas dispuestas para el vino. Toda inmensa eres un escaparate de luz temprana, ofreciendo la lustrosidad de unas carnes prietas y dispuestas para el hambre. Tú, que eres de risa inquieta y humor grácil, disfrutas con la alegría superficial y profana de los días veraniegos, esa efervescencia polifacética, la sorpresa salina de los mares inventados y esos días que, eternizándose, se despliegan en noctámbulos deseos que se infiltran, como la arena, por entre la memoria del olvido.  Pero en cambio yo, ya me conoces, soy adicta a las melancolías profundas, a los árboles desarropados y a los ocres que tiñen las avenidas inmersas en el silencio. Yo soy de abrigo y cuello alto, prefiero la lana en los pies que la desnudez de las sandalias, el café caliente de las tardes a los insomnes helados de vainilla. A todo ésto añadimos que mis carnes van perdiendo, a medida que se cumple el calendario, la lustrosa rigidez del ímpetu recién estrenado. Ya ves, para algunas la vida nos pasa imprimiendo sus huellas con plomo certero y para otras, como tú, sólo os surca un rumor de arcángeles con el grácil vuelo de una mariposa. No me extraña, no me quejo. Tú sabes, Rosarito, que a menudo las lágrimas me sorprenden en mitad de un sueño, que me olvido de regar las entrañables amapolas de la esperanza o que, por descuido, dejo de sofreir la benevolente madreperla. Suelo ser más generosa en pozos que altruista entre las fuentes. Si me buscas, andaré por aquí: asomada a la ventana donde se desenamora el aire, escapándome del humo donde se engendra la acacia o tejiendo soledades en mitad de un huerto de magnolias. Siempre habrá un cuenco de castañas asadas, una palabra prendida en el hogar encendido, una ilusión sin vencer tiritando en el ocaso. Si vienes, Rosarito, no te olvides de traerte los iris esculpidos de luz. Llámame antes, ya sabes que detesto que me pillen de improviso enhebrándo atardeceres sobre un tímido horizonte de hojas desgastadas por el viento.

AMOR... NO DEJES

AMOR... NO DEJES

       (Pintura de Francisco Mallo   www.interarteonline.com/Francisco_Mallo.htlm)

 

Amor,

de tarde en tarde voy llegando al naufragio de tus besos,

a los acantilados de tu cintura donde la cicuta se inventa

en cántaros difusos, embestidas líricas de verdades a medias.

Como asomándome al espanto de la lluvia,

enredándome en el aquelarre de tus abrazos,

desbordándome en el inventado paisaje de la tristeza,

huyo en la fiereza precoz de las sábanas sin norte.

Así, cavernosa y distante,

húmeda de abriles preconcebidos en la saliva,

voy agonizando al sur de tu ombligo,

ebria de silencios  como racimos de grosellas.

Amor,

no dejes que la marea me envenene la memoria,

bésame en la eternidad del instante donde la hiedra planifica

una eternidad de breves suicidios.

ME CRECE LA VIDA

ME CRECE LA VIDA

Me crece la vida a borbotones de luz.

Ayer mismo, como sin darme cuenta,

amanecí inmersa en un bosque de frondosas auroras,

raíces estelares ,como galaxias inmensas,

que invitan a la quietud de los jilgueros breves de la esperanza.

Alguien habló, durante mis sueños,

de esa extraña  metamorfosis que nos convierte en árboles

cuando hemos llegado a la maduración necesaria de los años cumplidos.

Tanto amaste, tantas ramas se elevan hacia el éter preciso del silencio.

La eternidad, entonces, se diluye en plumas, en nidos ociosos de quietud permanente

y sólo importa la prisa por besar el enigma de los frutales futuros.

Estoy alegre pues, sin insistir en esperanzas banas,

me crece la vida a borbotones de luz.

                                      (Imágen de Nicoletta Ceccolini)

DE PUERTAS ABIERTAS

DE PUERTAS ABIERTAS

                     a Isidro Juan

Voy rondando claridades que se enhebran en tus ojos.

Montículos de epidermis cual llanuras de lino

donde tejer la bravura del silencio y sus costados.

Se incinera la tarde en los nidos desiertos

de la golondrina aquella que regresa al destino

de los cántaros enamorados,

y todo cuanto halla la caricia y el beso

es la firme promesa que nos encuentra dormidos

al borde de las sábanas cubiertas de luna.

Voy naufragando entre sílabas y abrazos,

retomando edades de voluminosa conciencia

porque todo cuanto abarca tu memoria

tiene un sabor de dulces bienvenidas.

Aquí está la puerta abierta de futuras auroras,

ya sabes que voy perdiendo llaveros y miradas

entre este otoño pletórico de versos.

NERUDA... SIEMPRE

NERUDA... SIEMPRE

Te seguimos recordando siempre...

TESTAMENTO (I)

Dejo a los sindicatos

del cobre, del carbón y del salitre

mi casa junto al mar de Isla Negra.

Quiero que allí reposen los maltratados hijos

de mi patria, saqueada por hachas y traidores,

desbaratada en su sagrada sangre,

consumida en volcánicos harapos.

Quiero que al limpio amor que recorriera

mi dominio, descansen los cansados,

se sientan a mi mesa los oscuros,

duerman sobre mi cama los heridos.

Hermano, ésta es mi casa, entra en el mundo

de flor marina y piedra constelada

que levanté luchando en mi pobreza.

Aquí nació el sonido en mi ventana

como en una creciente caracola

y luego estableció sus latitudes

en mi desordenada geología.

Tú vienes de abrasados corredores,

de túneles mordidos por el odio,

por el salto sulfúrico del viento:

aquí tienes la paz que te destino,

agua y espacio de mi oceanía.

       Pablo Neruda,   "Canto General"

VICEVERSA

VICEVERSA

Te extraño porque me extraño

y viceversa...

¡Qué difícil resulta, a veces,

con los tiempos que corren,

vivirnos y

extrañarnos!

      (... y viceversa.)

LUIS CERNUDA...CUMPLE AÑOS

LUIS CERNUDA...CUMPLE  AÑOS

Precisamente hoy, un septiembre sevillano, todavía tímido en otoños, desafiando a la fuente y a la luz de la mañana, nace el poeta del deseo profundo, del adiós temprano, de la ausencia perenne... Aquí estamos, con los versos abiertos, sangrantes como heridas íntimas en la eternidad de tu recuerdo. Aquí estamos, recordándote en ellos, haciéndote visible en la perpetuidad de una lágrima.

No quiero, triste espíritu, volver

por los lugares que cruzó mi llanto,

latir secreto entre los cuerpos vivos

como yo también fui.

No quiero recordar

un instante feliz entre tormentos;

goce o pena, es igual,

todo es triste al volver.

Aún va conmigo como una luz lejana

aquel destino niño,

aquellos dulces ojos juveniles,

aquella antigua herida.

No, no quisiera volver,

sino morir aún más,

arrancar una sombra,

olvidar un olvido.

       Luis Cernuda,  "Donde habite el olvido"

EN EL MERCADO

EN EL MERCADO

Póngame dos lonchas de confianza, de esa deshuesada, con aroma a eternidad.

Como cuarto y mitad de frambuesas líricas.

Dos racimos de esperanza y un tarro de pimienta y versos.

Me gusta venir al mercado para asomarme a la vida.

Hoy tengo invitados y mis viandas tiemblan  con el habitual hastío

de la soledad que supura salsa de nueces amargas.

Ese queso parece fresco, como recién ordeñado del aliento,

y a través de esa manzana se ve la lluvia,

la que va empapando verdades a medias,

la que inmortaliza semillas huecas de sufrimiento y penitencia.

Me gusta venir al mercado para desnudar los sueños.

Quizás unos crustáceos, felizmente enamorados,

que sepan tonadas de corsarios tuertos y salvajes.

Con unos gramos de cordura tendré bastante, la suficiente

como para no agriar una velada de inhóspitos abrazos.

Esas frutas parecen rescatadas del más febril deseo,

con una pieza tendré bastante, no quiero abusar de las llamas,

sólo el pecado, en pequeñas dosis, resulta digestivo.

Una pizca de tomillo, dos gotas de puro oxígeno, aguacate y somnolencia

y esta túnica desinhibida macerando en la memoria.

Me gusta venir al mercado para arrastrarme por el mundo,

para mezclarme entre la mercancía, para hacerme comestible y digerible,

sabrosa y entrañable,

para soñar que yo también puedo ser apetitosa si me lo propongo.